
• El ejercicio moderado ayuda a reducir la producción de estrógeno y aumentar su eliminación del organismo.
• Entre los alimentos que ayudan al hígado a descomponer el estrógeno se encuentran las legumbres, las cebollas y el ajo.
• Tanto las verduras de hojas verdes y amargas como las hierbas medicinales amargas prescritas por un herbolario contribuyen a la función del hígado, lo cual puede ayudar a eliminar el exceso de estrógeno.
• Reduce el uso de pesticidas en tu casa y tu jardín, y aboga por ello en tu zona.
• Compra alimentos frescos sin envasar. (Los alimentos grasos como el queso, envueltos en plástico adhesivo, pueden absorber componentes similares al estrógeno presentes en el envoltorio.)
. Compra alimentos envasados en vidrio en lugar de plástico o poliestireno.
• Compra alimentos orgánicos siempre que puedas, sobre todo carnes de cultivo orgánico o de granja.

• Come todo lo relacionado con la familia de las coles, pues ayudan a descomponer los estrógenos en el organismo. Dicha familia comprende las coles de color verde, morado y blanco, el brécol, las coles de Bruselas y también la achicoria.
• Controla la ingesta de proteínas. Un consumo más elevado de proteínas mejora el metabolismo de los estrógenos en el hígado, pero ten cuidado, porque el exceso de proteínas da lugar a otros muchos problemas. Procura obtener la mayor parte de ellas de los cereales, las legumbres y la carne pobre en grasa, y no sobrepases
a cantidad de 60 gramos al día. Para más información sobre las proteínas, consulta el apartado «20 consejos para una dieta correcta» del capítulo «Cuidarse una misma».
• Toma vitamina B6. Si existe deficiencia de esta vitamina, los tejidos del útero y de las mamas son más susceptibles a los efectos estimulantes del estrógeno y, tristemente, las mujeres con deficiencia de esta vitamina que sufren cáncer de mama muestran una tasa de supervivencia más baja.
• Recorta la ingesta de alcohol. El consumo moderado de alcohol (una cerveza, un vaso de vino o una copa de licor al día) se ha asociado con una menor incidencia del cáncer de útero (en particular, en mujeres con sobrepeso), pero con un aumento del riesgo de sufrir cáncer de mama. Si cuentas con otros factores de riesgo, será mejor que reduzcas drásticamente el consumo de alcohol. Otras mujeres, incluidas las que tengan un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, pueden tomar sin problemas una o dos copas cada dos o tres días.

• Ingiere menos grasas e hidratos de carbono refinados.
• Come más fibra. Se recomienda la fibra natural que forma parte de los alimentos integrales, en lugar de los cereales que sólo contienen fibra pero no proporcionan otros nutrientes importantes. En el apartado «20 consejos para una dieta correcta» del capítulo «Cuidarse una misma» encontrarás más información acerca de la fibra.
• Consume más productos lácteos elaborados con leche fermentada y yogur de verdad. Las investigaciones han puesto de manifiesto que la ingesta de estos alimentos está relacionada con una menor incidencia del cáncer de mama, que se atribuye a la menor reabsorción del estrógeno o a otros efectos estimulantes del sistema in-munitario que ejercen las bacterias lactobacillus.
• Ingiere más estrógenos de plantas, como los que contienen los productos con soja, linaza y los brotes de alfalfa. En el capítulo «Cuidarse una misma» hay/un apartado entero dedicado a estos estrógenos vegetales.

Posibles causas
• Las mujeres que comen más grasas tienen niveles significativamente más altos de estrógenos en la sangre. La reducción de la ingesta de grasas comporta una reducción de los niveles de estrógenos. La ingesta de grasas elevada se ha relacionado con la enfermedad benigna de las mamas, el cáncer de mama, los períodos abundantes, la endometriosis y los fibromas.
• La obesidad puede hacer que suban los niveles de estrógenos e interfieran con la ovulación. Cuanto más gorda se está, más células de grasa tiene el organismo para convertir los andróge-nos en estrógenos. Esto puede dar lugar a un riesgo más alto de cáncer de mama, fibromas y endometriosis. La obesidad no sólo significa tener sobrepeso o cargar con unos cuantos kilos de más; las mujeres que corren mayor riesgo tienen un sobrepeso sustancial y se encuentran en el límite superior del índice de Masa Corporal. Para saber cómo calcular el índice de Masa Corporal, lee el apartado «Estar obesa» del capítulo «Cuando las cosas van mal».
• La ingesta de sustancias químicas, pesticidas, hormonas, plásticos y conservantes, introducidas en la cadena alimentaria puede tener un efecto estrogénico.

Síntomas
Períodos más fuertes de lo habitual, períodos más largos y síndrome premenstrual. El exceso de estrógenos está relacionado con la endometriosis, los fibromas, la enfermedad de mamas fi-broquísticas y el cáncer de mama y de endometrio.
Diagnóstico
Los niveles de estrógeno excesivamente altos son comparables a los niveles de otras hormonas, de modo que el exceso de estrógenos no puede detectarse en un único análisis de sangre que mida el nivel de estrógenos. Por lo general se diagnostica por los síntomas.

Muchas de nosotras nos vemos relativamente sobreexpuestas a los efectos estimulantes del estrógeno sólo porque tenemos diez veces más períodos que nuestras antepasadas. El exceso de estrógeno no se da únicamente porque los ovarios lo fabriquen en exceso. El estilo de vida moderno (somos unas obsesas de la diversión) también parece ralentizar el proceso habitual de librarse del exceso de estrógenos a través del hígado y de los intestinos, y parece favorecer niveles más altos de estrógeno disponible en la sangre. Hay indicios de que los niveles de estrógeno que permanecen altos durante mucho tiempo constituyen un riesgo significativo de sufrir enfermedades. Los estrógenos ambientales se introducen en el organismo desde el exterior, la mayoría de ellos por el agua y los alimentos, y pueden estimular las células de manera muy parecida a los estrógenos fabricados en el interior del cuerpo.

Todo desequilibrio hormonal tiene un efecto sobre la salud. Estos cambios varían desde la práctica ausencia de una hormona cuando llega la menopausia hasta el caso de que el nivel de hormonas sea más bajo de lo que debería, o relativamente bajo en proporción con el de otras hormonas. Por ejemplo, si se sufre de SPM, es posible que se tengan niveles bajos de progesterona en relación con los niveles de estrógeno.
Los niveles hormonales también pueden ser demasiado elevados, durar demasiado tiempo o alcanzar un límite que resulte excesivo en relación con el de otras hormonas. Las mujeres que sufren endometriosis y fibromas, por ejemplo, se cree que tienen un exceso de estrógeno mantenido durante mucho tiempo.

La mayoría de las hormonas esteroides circulan por la sangre transportadas por proteínas (albúminas y globulinas). Cada hormona parece tener una globulina específica vinculada a ella oWa proteína portadora que es responsable de su transporte. Guando las hormonas se unen a las globulinas, no pueden interactuar tan fácilmente con los tejidos a los que se dirigen como cuando flotan «libres» en el plasma. Por ejemplo, si una hormona masculina como el andrógeno no se une a proteínas portadoras, es más probable que quede flotando en la sangre y que dé lugar a vello en la barbilla y otros problemas. De manera que es importante mantener un buen equilibrio de proteínas portadoras.

Los andrógenos son hormonas masculinas, que se encuentran de manera natural tanto en hombres como en mujeres. Guando los niveles de andrógenos son demasiado altos, como en el caso del síndrome de ovario poliquístico (SOP), pueden interferir con el ciclo menstrual y con las funciones ginecológicas. También puede ser causa de un aumento del vello, una voz más grave y un cuerpo más «hombruno», con pechos más pequeños y cintura más ancha.
La estrella de las hormonas masculinas es la testosterona. A lo mejor te sorprende saber que nosotras también tenemos un poco de ella. La testosterona es el andrógeno más fuerte y más abundante que se encuentra en la sangre de las mujeres normales. Una cuarta parte de ella se fabrica en los ovarios; otra cuarta parte, en las glándulas adrenales, y la otra mitad, en el organismo mediante la conversión de otras hormonas. En el músculo, la testosterona actúa directamente sobre los receptores de los andró-genos para surtir un efecto de promoción del crecimiento del mismo anabólico .

La progesterona es fabricada por el corpus luteum, el saco residual del óvulo, de los ovarios. Las glándulas adrenales también producen pequeñas cantidades de ella. El organismo transforma el colesterol en pregnenolona y después en progesterona. A partir de ahí, la progesterona podría convertirse en cualquiera de las otras hormonas esteroides, esto es, el estradiol, la estrona, la tes-tosterona o la cortisona.
La progesterona circula por la sangre e interactúa con los receptores de las células, pero con el tiempo termina pasando por el hígado, donde es «desactivada» y expulsada a la bilis y la orina.