¿Compresas o tampones?

Eso depende de ti. Tanto las compresas como los tampones llevan miles de años existiendo, con materiales de lana, lino o, en el antiguo Egipto, de papiro enrollado en el caso de los tampones. Cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Compresas

Las compresas son delgadas, absorbentes y fáciles de usar, porque llevan una tira adhesiva que las sujeta a las braguitas. En los viejos tiempos, había unas compresas enormes que tenían un tamaño diez veces mayor y eran mucho menos absorbentes, y que se colocaban mediante un complicado sistema de cintas, poleas suspensoras e imperdibles, y una tenía la sensación de sentarse encima de un futón doble. Actualmente las compresas vienen en un deslumbrante envoltorio que invita a probarlas todas para ver cuál nos gusta más. Existen varios tamaños y formas para los días más intensos, para la noche, para los días de menor flujo y demás.
No te preocupes demasiado de que la gente pueda verte la compresa a través de la ropa o percibir el olor de la sangre menstrual. (La sangre menstrual cambia de olor cuando entra en contacto con el aire.) Tú eres quien más pendiente está de esas cosas. El olor puede evitarse cambiando la compresa con frecuencia. Y las compresas más delgadas no se notan a través de la ropa, a no ser que lleves puesto un tanga debajo de la falda y que algún pirado se tumbe en el suelo de la parada de autobús provisto de unos prismáticos.

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