Tampones

Filed under: Compresas y Tampones

Los tampones te permiten nadar cuando tienes el período, lo cual es genial para las mujeres a las que la natación les alivia el dolor menstrual. Un tampón no puede perderse en el interior del cuerpo (es imposible que pase por la abertura del cérvix). Puede suceder, en raras ocasiones, que se desprenda el cordón o que el tampón se desplace demasiado para poder alcanzarlo con los dedos. No te preocupes: un médico puede sacarlo con facilidad. (Habrás de conseguir, claro, una cita para ese mismo día.)
Los tampones no pueden hacernos perder la virginidad. El hi-men (la membrana que cubre parcialmente la abertura de la vagina, por lo general hasta que se practica por primera vez el sexo con penetración) ya ha sido perforado para cuando se tiene el primer período, de lo contrario no podría salir la sangre menstrual. El himen es elástico, y se estira para permitir la inserción de un tampón. La virginidad tiene que ver con el sexo, no con los tampones.
El problema más grande que se tiene con los tampones consiste en no introducirlos lo bastante profundo, donde la vagina es menos sensible. Guando el tampón se introduce lo suficiente, una ni siquiera se da cuenta de que lo lleva puesto. Pero si una se distrae constantemente porque nota la presencia del tampón, va a todas partes con una expresión muy ridicula en la cara, así que más vale que le propine otro empujoncito para ponerlo en su sitio.

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