Insuficiencia de progesterona

Aún más confusión surge cuando la gente equipara los efectos de las cremas que contienen batata silvestre con los de la progesterona fabricada por el organismo. En el caso de la batata silvestre, algunos suponen que la saponina esteroide que se encuentra en la batata, la dioscina, será transformada por el cuerpo en progesterona, pero no es así.
Cuando el organismo produce progesterona, comienza con el colesterol. En el momento en que nuestro cuerpo se encuentra fabricando hormonas en lo más profundo de las células, le importa un comino lo que nosotras nos apliquemos sobre la piel. De hecho, como la auténtica materia prima de la progesterona es el colesterol, tiene el mismo sentido (es decir, ninguno) frotarse con mantequilla en vez de hacerlo con batata silvestre.
La dioscina, procedente de las batatas y de otras plantas, se emplea desde hace muchos años como materia prima para la producción comercial de una serie de fármacos esteroides, entre ellos la cortisona y la progesterona. Pero para que la dioscina se convierta en progesterona, se lleva a cabo una serie de etapas químicas cuidadosamente controladas en laboratorio o una fábrica,  y ese mismo proceso no puede tener lugar dentro de organismo cuando las sustancias que contienen dioscina, como la batata silvestre, se aplican sobre la piel o se tragan.
Un estudio realizado sobre las cremas con batata silvestre demostró que no producían ningún aumento súbito de los niveles de progesterona. Acerca de esta clase de cremas se están haciendo actualmente afirmaciones de todo tipo, pero hasta ahora no se ha llevado a cabo ningún estudio independiente ni interesado que apoye ninguna de ellas. La conclusión final es que existe una única «progesterona natural»: la que se fabrica en el interior de nuestro cuerpo.

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