Belleza femenina

Estas actividades hormonales centradas en el desarrollo y crecimiento de los organismos pueden tener diversos grados de profundidad, con lo que los resultados pueden diferenciar ostensiblemente a unos sujetos de otros: sobre una base genética, hereditaria, que configura un aspecto físico concreto (el aire de familia, por ejemplo, o la carga de taras hereditarias que se puede acarrear), las hormonas, a través de la modulación de funciones que les es propia, acaban definiendo unos tipos físicos a los que llamamos constitucionales.
No sólo lo que recibimos de nuestros progenitores, a través del código genético, ni lo que nuestras hormonas desarrollan en nuestros cuerpos, constituye nuestro tipo constitucional. Se añade a esto el aporte del medio externo que, a través del clima, la alimentación y demás factores, acaba de determinar esa constitución. La constitución, pues, descansa sobre un trípode cuyos tres pies son la herencia, la constelación hormonal propia y el factor ambiental, cuyo principal elemento, y en el que mejor podemos influir, es la alimentación.

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