Operaciones cirugia estetica

El labio leporino y la fisura palatina deben ser reparados en los primeros meses de edad, antes de que el paciente cumpla su primer año de edad. De esta forma puede aprender a hablar correctamente y evitar vicios en su fonación, lo que le plantearía el consiguiente problema psíquico en sus relaciones escolares durante la edad infantil, y en su vida de relación profesional y social durante la edad adulta.
Otras malformaciones, como el epicanto, hipospadia, ausencia del pabellón auricular, ptosis palpebral, etc., deben ser intervenidas entre los 3 y 5 años para evitar que el niño, al iniciar sus contactos extrafamiliares, se presente con alguna tara física entre sus compañeros de juegos. Igual sucede con las llamadas manchas congénitas cutáneas.
Sin embargo las deformidades del pabellón auricular no deben ser reparadas hasta los 5 o 6 años, por ser ésta la edad en que dicho pabellón ha terminado prácticamente su desarrollo.
Es digno de llamar la atención sobre el aspecto psíquico de los niños malformados. La tendencia hiperprotectora que suelen adoptar los padres con respecto a ellos se traduce en el niño en una dependencia que limita su actividad y desarrollo normales, utilizando pronto su desfiguración para hacerse servir por los demás. Cuando el niño se pone en contacto con otros niños, se ve enfrentado a las burlas de sus compañeros, siendo objeto de ridículo con suma frecuencia. Todo esto permite que se desarrolle en él una sensación de inferioridad. Primero el niño se hace reservado y se aisla del mundo exterior. Posteriormente surge el sentimiento de envidia, rencor y deseo de revancha, lo que motiva una situación conflictual que puede manifestarse en cualquier momento, la mayor parte de las veces de forma inesperada.

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