
Problemas con la ovulación.
En la endometriosis, la ovulación puede retrasarse, o puede ser que el óvulo no se desarrolle normalmente en la fase folicular. También se puede desarrollar el síndrome de folículo luteinizado sin romper, en el cual el folículo se desarrolla pero el óvulo no es «expulsado» del ovario. Esto se relaciona a menudo con niveles de progesterona inferiores a los normales. Todos estos problemas se asocian con la infertilidad debida a una disfunción en la ovulación o a un aborto espontáneo temprano.
El Chamaeliñum luteum (falso unicornio) se conoce por ser una hierba que regula la función ovárica durante la tase folicular. Se emplea para los quistes ováricos y para la infertilidad. También resulta de utilidad el Vitex agnus casi as (agnocasto) para la infertilidad debida a la falta de ovulación y para los problemas de la fase luteínica. Es una hierba difícil de emplear y. al igual que las otras que se mencionan, nunca se debe tomar por iniciativa propia, porque es capaz de sobreestimular los folículos del ovario. Se podría terminar teniendo todos los huevos en una sola cesta, por así decirlo.
Otras hierbas conocidas por aumentar la fertilidad, aunque se desconoce exactamente la razón, son la Aletris farinosa (aletris) y la Angélica sinensis (angélica china).
La vitamina E es muy eficaz para frenar la formación de adherencias. Se puede tomar en dosis de 500 a 1.000 Unidades Internacionales al día para evitar la formación de adherencias, aunque las dosis de este nivel requieren supervisión. Si estás a punto de sufrir una intervención o acabas de someterte a una, olvídate durante un tiempo de las altas dosis de vitamina E (más de 500 ÜI), ya que existe la ligera posibilidad de que propicien una hemorragia no prevista.

Irregularidades del sistema inmunitario.
La Caléndula officinalis (caléndula) es una hierba eficaz para normalizar el sistema inmunitario. Frena los espasmos musculares, reduce la hemorragia menstrual y disminuye la inflamación. Resulta útil cuando existe dolor sordo y congestivo con un sangrado abundante, y también en todos los casos de desórdenes menstruales acompañados de una alteración de la función inmunitaria. (Todos estos factores son comunes en la endometriosis.)

Infertilidad.
Algunas personas que continúan siendo infértiles tras los tratamientos médicos prueban con la terapia natural como último recurso. Todos los problemas de infertidad vinculada con la endometriosis deben tratarse a fin de proporcionar el entorno más estable para que tenga lugar la concepción. Entre ellos se encuentran el desequilibrio de las prostaglandinas, el síndrome de folículo luteinizado sin romper, el fallo en el desarrollo de un folículo ovárico, una ovulación infrecuente, una disfunción del sistema inmunitario y las adherencias. Además, probablemente en algún momento tendrás que mantener relaciones sexuales…
Los aceites de pescado, el aceite de flor estrella y el aceite de primavera alteran los niveles de prostaglandinas y leucotrinas, y pueden ser capaces de aumentar la fertilidad. El aceite de primavera (entre 2 y 4 gramos al día) y/o los aceites de pescado (también entre 2 y 4 gramos al día) pueden tomarse como suplementos.

El síndrome premenstrual.
La endometriosis y el síndrome premenstrual a menudo van juntos.
Cambios de humor:
Muchas personas que tienen endometriosis sufren episodios de depresión e irritabilidad. Entre los síntomas comunes se encuentran sentirse abrumada, e irritable; tener ganas de llorar; considerarse incapaz de nada y pensar que todo es demasiado para una; sentir un cansancio inexplicable c irritabilidad, y estar todo el tiempo «a la que salta».
Tal vez la ayuda de un profesional sea el mejor modo de hacer frente a esa «depresión reactiva», Puede que los herbolarios recomienden también tomar Hypencum per-foratum (hipérico), vitaminas del complejo B y hierbas sedantes comunes como Avena sativa (avena), Scutellariu laterifolia (escutelaria) y Passiflora incarriata (pasionaria).
Dolor:
El énfasis se pone menos en los analgésicos y más en las causas subyacentes del dolor. Todas las hierbas y otros remedios tratan la causa del dolor: desequilibrio de las prostaglandinas, espasmos del músculo uterino y reacciones inflamatorias. Los aceites de pescado son los que más efecto tienen sobre el dolor menstrual debido a un desequilibrio de prostaglandinas y leucotrinas. En algunos casos de endometriosis, una gran parte del dolor procede del intestino (retomaremos la cuestión más adelante).

Regular las prostaglandinas.
Los ácidos grasos esenciales que se encuentran en el aceite de pescado son los que tienen mayor incidencia sobre el dolor menstrual y el flujo retrógrado ocasionados por un desequilibrio de las prostaglandinas o las leucotrinas.
Las hierbas Tanacetum parthénium (matricaria) y Zingiber qfficincUe (jengibre) también tienen un efecto inhibidor de las prostaglandinas y pueden aliviar el dolor menstrual. La matricaria es una hierba Fría, el jengibre es (¡aliente, y dado que el dolor menstrual suele empeorar con el frío, la matricaria se combina con jengibre frecuentemente.

Mejorar el tono uterino.
Puede que te prescriban hierbas para mejorar «el tono uterino», es decir, la fuerza del útero y su capacidad de tener espasmos. El tono uterino es regulado principalmente por el equilibrio de las prostaglandinas, y es el responsable de que una tenga un período fácil.
Sólo deben ser recetadas por un herbolario especializado, no por novatos en la materia, y nunca debes tomarlas por iniciativa propia. Personalmente, yo no distinguiría un espasmolítico de un piano de cola aunque lo tuviera delante de las narices, lo cual, según me informa Rutli, es improbable.
Los tónicos uterinos inician las contracciones regulares y ordenadas y regulan el tono del útero. La Angélica sinensis (angélica china) es la principal hierba que se utiliza para la endometriosis; también son eficaces el Cau-lophyllum thalictroides (eaulófilo), el Chamaelirium luteum (falso unicornio) y el Rubus idaeus (hojas de frambueso).
os emenagogos tienen un efecto expulsivo sobre el útero, y pueden acelerar o hacer «bajar» el flujo menstrual. Están indicados para los síntomas congestivos como un dolor intenso, sobre todo cuando el período es tardío. Siempre deben recetarse junto con los tónicos uterinos.
Los espasmolíticos reducen los espasmos musculares del útero, alivian el dolor y garantizan la adecuada evacuación del útero. (Suena como si fuera un simulacro de incendio. ) Entre los más importantes para la endometriosis se encuentra el Vibumums (viburno), la Paeonia lacti-flora (peonía china), la Corydalis ambigua (eorydalis) y la Dioscoreu villosa (ñame silvestre).

Reducir el estrógeno.
El exceso de estrógeno da lugar a síntomas parecidos a los del SPM y a la producción anormal de endometrio. Los niveles de estrógeno se ven afectados por diversos factores, entre ellos la «inhibición competitiva» con los estró-genos de plantas, así como los cambios en la alimentación y el ejercicio para aumentar la eliminación de estas hormonas.
El objetivo del terapeuta naturista es mantener el estrógeno dentro de los límites normales, en lugar de reducir los niveles por debajo de lo normal, que es la finalidad de algunos tratamientos médicos como los agonistas de la GnRII.
Es posible que nuestro organismo no responda como es debido al control del estrógeno con la alimentación ni mediante hierbas. Algunas personas tienen unas hormonas tan disparadas que no se las puede hacer volver a los niveles normales sin fármacos. Si tú eres una de ellas, empieza por los fármacos, quizá más adelante puedas dejarlos. Puedes seguir todos los demás tratamientos de terapias naturales, excepto tomar remedios específicos para regular las hormonas. No podrás empezar hasta que hayas dejado de tomar los fármacos hormonales.

El tratamiento naturista de la endometriosis tiene como objetivo:
• rebajar los niveles relativamente altos de estrógeno;
• mejorar el sistema inmunitario;
• regular las prostaglandinas;
• garantizar el funcionamiento normal del útero y el flujo menstrual; y, si se solicita,
• mejorar la fertilidad.
En este caso, los factores que importan a la hora de decidirse por un tratamiento son la intensidad del dolor y si una desea quedarse embarazada. Algunas categorías de hierbas, como los emenagogos, no pueden administrarse a una persona que quiere quedarse embarazada o que ya lo está. Y si el dolor es severo de verdad, la primera prioridad será la de hacerlo desaparecer.

Cirugía.
Todos los procedimientos quirúrgicos que se mencionan aquí, así como varios consejos para prepararse y recuperarse de una operación.
La recomendación más común es someterse a una la-paroscopia, durante la cual se extirparán las lesiones y los quistes endometriales. Si la paciente ha dado su consentimiento previamente, esto puede hacerse al mismo tiempo en que se confirma el diagnóstico, así no es necesario pasar dos veces por la operación. (Pocas cosas son peores que despertarse después de una operación y que a una le digan: «Sí, tienes algo dentro que debería sacarse fuera, de manera que tan pronto como te recuperes de esta intervención, volverás al quirófano», tal como le ocurrió en cierta ocasión a la autora más pizpireta de este libro, la cual cambió de médico la velocidad de la luz.)
Los quistes y lesiones de la endometriosis puede destruirlos el cirujano valiéndose de diversos métodos: quemarlos con una corriente eléctrica diatérmica; vaporizarlos con láser y/o seccionarlos con un escalpelo. La laparosco-pia por láser es muy eficaz para el tratamiento del dolor causado por la endometriosis. En un estudio acerca del alivio del dolor tras la laparoseopia por láser, algo más del 62 por ciento de las mujeres afirmaron que su dolor había disminuido o desapareeido. El tratamiento quirúrgico de la endometriosis no aumenta necesariamente la infertilidad. Las mujeres que han sufrido una laparoscopia de exploración muestran tasas de embarazos similares a las de quienes sufrieron una extirpación por láser durante dicha intervención. Hay varios estudios que sugieren que ni el tratamiento médico ni el quirúrgico de la endometriosis leve mejoran más la tasa de fertilidad que no recibir tratamiento alguno. En los casos de endometriosis grave, el tratamiento por láser parece mejorar la fertilidad más que la laparotomía (operación pélvica con una incisión más grande) o la extirpación de la endometriosis mediante una corriente diatérmica.
De vez en cuando, algunas mujeres necesitan microei-rugía para eliminar las adherencias de la cavidad pélvica o de las trompas; y la endometriosis realmente grave o que provoca un dolor que no responde a ningún tratamiento puede requerir una histerectomía. Obviamente, ésta no es una decisión que deba tomarse a la ligera, y debe considerarse sólo como el último recurso.

El tratamiento de la endometriosis con fármacos pretende:
• reducir el volumen del flujo menstrual (la pildora anticonceptiva);
• crear un estado similar a un embarazo (los progestóge-nos, Provera, Danazol o la pildora anticonceptiva cuando se administran sin interrupción para que la paciente no ovule ni tenga menstruaciones; o
• causar un estado inenopáusieo temporal (fármacos de la familia de los agonistas de la GnRH).
El fármaco a escoger dependerá del historial médico de la paciente, de la gravedad de la endometriosis, de los medicamentos que una pueda tolerar con facilidad y de si quiere o no quedarse embarrizada. Estos fármacos, así como los inhibidores de las prostaglandinas que se utilizan para el tratamiento del dolor menstrual.