Tengo endometriosis

Casi todas las mujeres que contraen una endometriosis lo hacen cuando están produciendo estrógeno y menstruando con regularidad. Pero se necesitan además otros factores, o de lo contrario la tendríamos todas.
Entre las teorías que se proponen se encuentran: tener demasiado estrógeno; un flujo retrógrado de la sangre menstrual por el interior de las trompas de Falopio que se vierte a la pelvis y una vez allí no se ocupa de él el sistema inmunitario; un cambio celular dentro de la pared del útero; un desequilibrio de las prostaglandinas y las leucotrinas que puede originar problemas con la ovulación, la fecundación, el desarrollo del embrión y la función de la trompa de Falopio. Los niveles inadecuados de prostaglandinas y leucotrinas también pueden agravar el dolor menstrual. (Hallarás más información sobre las prostaglandinas en el capítulo dedicado a las hormonas.)

Causas de la endometriosis

El tejido de endometriosis suele «menstruar» durante unos meses, pero a medida que avanza la enfermedad se va desarrollando tejido cicatrizal, ya que el organismo intenta aislar al irritante intruso y construye una muralla alrededor de la zona. Sobre los tejidos y órganos que han sido invadidos por los implantes de la endometriosis se forman unos bultos fibrosos y compactos: las adherencias (tejido cicatrizal).
Las adherencias suelen solidificarse con el tiempo y volverse densas y fibrosas. Si la endometriosis continúa empeorando, el organismo va fabricando cada vez más adherencias. El tejido y los órganos cercanos a la endometriosis van cubriéndose progresivamente y uniéndose por el tejido cicatrizal. Con el tiempo, los órganos pélvicos pueden convertirse en una única masa, grande e inamovible. Cualquier movimiento de estos órganos constreñidos, por ejemplo, el derivado de mantener relaciones sexuales o de someterse a una exploración médica, puede causar dolor o incomodidad.
Las adherencias también pueden deberse a la curación de los tejidos internos tras una operación.

Endometriosis fotos

Los quistes sin romper continúan creciendo dentro de su cápsula engrosada. El tejido endometrial del interior sigue reaccionando a los cambios hormonales igual que el endometrio normal y sangra con cada menstruación, lo cual hace que los quistes se hagan más grandes cada mes. Con el tiempo, la sangre se vuelve densa, pegajosa y de color marrón oscuro.
Es posible que cada vez se sienta más dolor a medida que los quistes van haciéndose más grandes y van presionando otros órganos, vasos sanguíneos y nervios. De vez en cuando, desaparecen por sí solos debido a que la presión interna los priva del suministro de sangre y se atrofian. Los quistes que se han atrofiado pueden identificarse por las pequeñas cicatrices blancas que dejan en el tejido ovárico.
También puede ocurrir que el quiste vaya creciendo sin causar dolor, pero el riesgo de rotura se multiplica a medida que van pasando los meses. Guando se rompen quistes muy grandes, por lo general causan síntomas de dolor abdominal agudo y shock que han de tratarse de inmediato mediante cirugía. Esta situación que obliga a salir corriendo al hospital es relativamente infrecuente, porque los quistes casi siempre se rompen antes de hacerse grandes.
Incluso una cantidad muy pequeña de la sangre derramada durante esta clase de rotura causa inflamación y dolor. Estas roturas comunes de quistes más pequeños suelen tener lugar durante el período o justo antes del mismo, y constituyen el primer sospechoso de causar dolor por endometriosis.
La endometriosis puede darse en cualquier lugar de la pelvis, así como en los ovarios. Sus sitios favoritos son el anteriormente mencionado con el nombre tan presuntuoso de saco de Douglas, los ligamentos uterinos, que son como unos cordones que sujetan el útero en su sitio, y el peritoneo. Los implantes parecidos a frambuesas, o endometriomas, que varían en número y en tamaño, pueden ser de un color azul rojizo o negro pardusco. Conforme la endometriosis va empeorando, los implantes tienden a fusionarse entre sí y formar islas más grandes de implantes endometriales.

Tengo endometriosis

La mayoría de las estimaciones sugieren que tienen endometriosis entre el 1 y el 10 por ciento de las mujeres. Pero ésta podría ser una cifra conservadora, porque, por lo general, se opera para investigar  sólo a las mujeres que sufren dolor o infertilidad, y ése es el único método a prueba de fallos para diagnosticarla. Los médicos que llevan a cabo una intervención por otros motivos y que también echan un vistazo por si dan con una endometriosis descubren que la padecen más bien entre el 15 y el 20 por ciento de las mujeres.
El problema radica en que son muchas las mujeres que no manifiestan molestias ni dolor a causa de su endometriosis y que ni siquiera saben que la tienen.
Algunos investigadores opinan que existen varios tipos de endometriosis, unos más serios que otros, porque sólo algunas mujeres desarrollan la endometriosis que causa dolor o infertilidad. Otros investigadores piensan que es la salud de cada cual lo que determina el grado de los síntomas. Las mujeres que poseen un buen sistema inmunitario y una buena reaeción inflamatoria pueden estar impidiendo que la endometriosis arraigue en su cuerpo sin darse euenta siquiera.
Aproximadamente el 60 por ciento de las mujeres que tienen en-dometriosis desarrollan quistes en los ovarios (quistes ováricos) que varían desde un puntito microscópico hasta una bola del tamaño de una pelota de tenis. Guando son pequeños, los crecimientos de endometriosis se parecen un poco a ampollas de sangre y tienen un color azul rojizo, o marrón si la sangre es vieja. Por lo general se ven afectados los dos ovarios. Normalmente, el ovario intenta contener el crecimiento del tejido endometrial creando una cápsula alrededor del mismo, y entonces se forma un quiste. Estos quistes se llaman endometriomas, «quistes de chocolate» o quistes endometriales, y están llenos de sangre del endometrio que se desprende con cada menstruación. Incluso cuando son pequeños, pueden romperse y derramar su contenido en la cavidad pélvica.

Diagnostico de endometriosis

La duración del ciclo y el flujo menstrual.
Algunas mujeres que sufren endometriosis tienen ciclos largos, pero lo común es tenerlo corto y con un periodo más abundante. El flujo se caracteriza por empezar lentamente, y al principio puede ser denso, entre marrón y negro y como de alquitrán. Pueden ser corrientes los ciclos irregulares, las pérdidas y/o el sangrado a mitad de ciclo.
Algunos de los síntomas que una describa pueden indicar la necesidad de realizar un examen de la pelvis. El médico palpa los órganos pélvicos y observa si se mueven con libertad o tienen probables «adherencias», debidas a que un quiste o una cicatriz ha pegado los órganos entre sí.
En ocasiones, si el médico no consigue obtener mucha información de esa manera, puede que envíe a la paciente a hacerse una ecografía o una operación por laparoscopia para echar un vistazo. Las eeografías no revelan la endometriosis de la cavidad pélvica, pero normalmente se puede confiar en ver la adenomiosis o quistes de endometriosis en los ovarios. Diehos quistes, al estar compuestos por sangre, aparecen en la pantalla como formas más oscuras que otros quistes llenos de fluido.
La laparoscopia bajo anestesia general es el único modo de confirmar de forma absoluta un diagnóstico de endometriosis. Esta operación se conoce habitualmente como de «observación directa» cuando se sospecha de algún problema ginecológico de importancia, pero a menudo ocurre que si se descubre una endometriosis se tratará al mismo tiempo (volveremos a este tema dentro de poco).

Desequilibrio hormonal en la mujer

Desequilibrio hormonal.
Si se tiene una endometriosis, es probable que se tengan también síntomas del sindrome pre menstrual como ansiedad, cambios de humor, hinchazón, sensibilidad mamaria, estreñimiento, ansiedad de comer y dolores de cabeza. Resulta interesante el dato de que todas las mujeres que padecen endometriosis poseen una belleza sorprendente. Está bien, esto último nos lo hemos inventado, pero ¿a que te ha levantado el ánimo por unos segundos?

Endometriosis severa

Dolor:
No existe relación alguna entre la gravedad de la endometriosis y la intensidad del dolor. Al parecer, no hay motivo ni razón que explique el tipo de dolor, cuándo aparece ni qué grado alcanza. Aproximadamente una tercera parte de las mujeres con endo-nietriosis no sufren dolor alguno.
El tipo de dolor suele describirse como congestivo e intenso, o como una sensación sorda y tensa en la pelvis. Durante la menstruación, el dolor puede agudizarse o parecerse más a los calambres. Para algunas mujeres, el dolor es lo bastante intenso Para causar desmayos, vómitos y diarrea. Muchas afirman sentir dolor durante las relaciones sexuales o durante los movimientos del intestino. Puede haber dolor al azar a lo largo de todo el mes; en la ovulación; antes, durante o después del período; o todo el tiempo. Hay síntomas para todos los gustos.

Sintomas endometriosis

Síntomas.
ha adenomiosis y (específicamente) la endometriosis son enfermedades de lo más variadas (pero puedes llamarlas desórdenes, si quieres), con síntomas que varían entre un dolor intenso de verdad y casi constante, sensaciones de tensión en la pelvis, dolor intenso en las relaciones sexuales con penetración, sangrado anormal, una sorprendente tensión premenstrual c infertilidad; de todo, hasta incluso no mostrar un solo síntoma visible.
Los síntomas que sugieren la existencia de una endometriosis, empezando por los más sospechosos, son:
• dolor menstrual muy intenso;
• dificultad para quedarse embarazada;
• dolor en las relaciones sexuales, en especial durante la penetración;
• dolor que empeora hacia el final de la regla;
• dolor antes del período y en el momento de la ovulación;
• dolor pélvico a un lado;
• madre o hermana que hayan sufrido endometriosis.
Si tienes todos estos síntomas, probablemente te ha tocado el premio gordo de la endometriosis. Tener la primera menstruación a edad temprana, los períodos largos (más de siete días) y los períodos abundantes están asociados con un riesgo mayor de sufrir endometriosis. (Los ciclos largos e irregulares están asociados con un riesgo menor.) Si después de describir al médico todos estos síntomas y los factores que se relacionan con ellos y él te dice «No es más que un ligero resfriado» o «No es nada de lo que tengas que preocuparte, bonita», procura salir disparada de la consulta en menos de dos segundos. Algunas de nosotras podemos tardar años en obtener un diagnóstico. Si sospechas que tienes endometriosis, cerciórate de que te envíen a un especialista; en este caso, como mínimo un ginecólogo.

La endometriosis

La ENDOMETRIOSIS: puede aparecer en los ovarios, en las trompas de Falopio, en la pared exterior del útero, en los ligamentos del útero o de los ovarios, en el intestino, en los uréteres (los tubos que van del riñon a la vejiga) o en la vejiga misma, o en el saco de Douglas, que es el espacio existente entre el útero y el intestino. Puede aparecer en la vagina, en el cérvix o en la vulva. Algunas personas incluso la tienen en los párpados y en el ombligo y en otros lugares alejados. Es de lo más fastidiosa.
El nombre «endometriosis» proviene del griego clásico; endo significa «dentro» y metra significa «útero». La terminación osis quiere decir «proceso», en este caso un proceso de enfermedad.
La ADENOMIOSIS es más concreta: se refiere al endometrio que crece entre las fibras de la pared muscular del útero. (Adeno significa «glandular» en griego.)

Que es la endometriosis

¿Qué es?
Normalmente, el endometrio recubre el interior del útero y es expulsado, con el aspecto de sangre, durante cada menstruación. Cuando se tiene endometriosis, ese tejido endometrial empieza a crecer en otros lugares del cuerpo. Por lo general el endometrio no se va muy lejos, y se encuentra mayormente en la pelvis.
Uno de los principales problemas de la endometriosis es que las células endometriales que se encuentran donde no deben siguen intentando actuar como si estuvieran dentro del útero y se preparan por si acaso un óvulo deseara implantarse en ellas. Así que cada mes se multiplican, y luego pueden sangrar otra vez, lo cual provoca nuevos implantes y las hace aumentar de tamaño. Si pudiéramos ver los implantes endometriales, nos parecerían quistes de sangre oscura, razón por la que los médicos suelen llamarlos «quistes de chocolate» (aunque también es un misterio cómo después son capaces de mirar de frente una barrita de Tobleronc).
La endometriosis causa dolor porque esos quistes o implantes están creciendo donde no deben y ejerciendo presión, y hacen que se adhieran tejidos que no deberían adherirse, y provocan bloqueos donde no debe haberlos, principalmente en la pelvis y en todo el delicado armamento reproductivo que tenemos, como las trompas de Falopio, y por eso pueden producir infertilidad.
Pero tener endometriosis no significa que una automáticamente sea infértil, pues depende del grado del daño que hayan sufrido los órganos y de lo sigiloso que pueda ser el organismo para superarlo.
La endometriosis suele diagnosticarse después de mucho buscar qué es lo que está causando dolor o dificultades para quedarse embarazada.
Además, la endometriosis tiende a repetirse: aproximadamente la mitad de todas las mujeres que la padecen la desarrollan de nuevo al cabo de cinco años de tratarla con éxito.