Poner a funcionar la cabeza

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En eso de poner a “funcionar” la cabeza a una velocidad de mil revoluciones por minuto y de imaginar ante cualquier situación el peor de los resultados parecería ser que tanto las mujeres como los hombres se encuentran en igualdad de condiciones. Al contrario de lo que cualquiera podría llegar a pensar, pareciera que la cantidad de mujeres y de hombres que no dejan de “maquinarse” ni un instante es bastante pareja. La diferencia está, según la experiencia de la psicóloga Beatriz Goldberg, en los motivos por los cuales unos y otros ponen a andar sin descanso sus neuronas. “Los hombres suelen preocuparse especialmente por los problemas de salud y por las cuestiones laborales y económicas. Esto último tiene que ver con que en nuestra cultura el hombre ocupa un lugar preponderante como jefe de familia y la pérdida del trabajo es vivido como un retroceso en sus atribuciones tradicionales. Mientras que las mujeres no paran de darse manija con tos problemas de pareja, por la salud y por el bienestar de sus hijos”, explica la Lic. Goldberg.

Existe un momento en que uno se da cuenta que ha pasado gran parte del tiempo preocupándose por todo “más de la cuenta”. Este “click” generalmente se produce en las épocas de balance, como los cambios de década, la adolescencia de los hijos, las crisis personales o la finalización de algún ciclo (como por ejemplo, la finalización de una carrera universitaria o tercia-ria),etc. También suele suceder que las personas más cercanas le hagan notar los inconvenientes y contratiempos diarios que genera la práctica constante de esta actitud. “Darse cuenta del problema es el primer paso para cambiar”, explica la especialista. La terapia puede ser un medio eficaz para superar los miedos y las constantes actitudes negativas. Para ello, son adecuadas las terapias de apoyo focalizadas y de corta duración -aproximadamente de 2 o 3 meses- donde se trabajan los puntos de conflicto y se trata que la persona deje de lado los pensamientos pesimistas y la permanente sensación de alarma. En otras palabras, se intenta que la persona sea menos negativa. Para ello, se la ayuda o incentiva para que busque proyectos y planes concretos de corto o mediano plazo que logren motivarla y levantarle el ánimo. “Es como si se grabara en la conciencia un nuevo cassette, esta vez con mensajes positivos, y se oprime play  finaliza Goldberg.

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