Examen de las mamas

Examen de las mamas.
Cuándo.
Todos los meses, después del período, debes examinarlas tú misma, y una vez al año debe hacerlo un médico. La mayoría de las mujeres detectan por sí solas cambios en sus mamas. Saben cuál es el tacto «normal» de sus propios pechos y se encuentran en una situación única para detectar los cambios y de manera temprana.
Por qué.
Debes buscar bultos o cambios en el tejido de la mama. Aproximadamente el 80 por ciento de los bultos no son cancerosos, pero incluso cuando un bulto se debe a un cáncer, cuanto antes se descubra, mejor pronóstico tiene.
Qué.
La exploración de las mamas tiene dos fases: el examen visual y el examen físico del tejido mamario. Hazlo después de cada período, y tras la menopausia todos los meses. Es necesario que llegues a conocer —íntimamente— el tacto que tienen tus mamas y Que informes al médico de CUALQUIER cambio. En este punto Podríamos incluir un gráfico muy enrevesado, pero en realidad Preteríamos que acudieses al médico y éste te enseñara a hacerlo correctamente, porque resulta más fácil una vez que se sabe como. Para ejercitar la memoria, coge un folleto mientras estás en la consulta o consigue uno en la asociación contra el cáncer de tu Zona.

Test de Papanicolau

Cada año con independencia de tus preferencias sexuales, a no ser que tu médico te aconseje hacértela con más frecuencia.
Por qué:
La citología o test de Papanicolau (que recibe el nombre del médico que lo inventó) se usa para buscar cambios en las células del cérvix, que puedan avanzar hasta convertirse en cáncer si no se tratan.
Qué:
¿Te acuerdas del speculum utilizado para la exploración de la pelvis? Pues después de éste, el médico inserta una espátula delgada y diminuta de madera o de plástico para rascar con suavidad unas células de la superficie del cérvix. Dichas células se colocan sobre una placa de cristal, se rocían con laca para el pelo (bueno, se parece a la laca para el pelo pero ellos dicen que es un fijador) y se envían a un laboratorio patológico para que las examinen. (£>e está investigando un método nuevo de obtener las células.) Si procedimiento debe ser indoloro, pero puede resultar un tanto incómodo.
Las células cervicales se examinan al microscopio en el laboratorio y se califican según su tipo y en función de los cambios que hayan experimentado. Las citologías pueden ser inexactas. Cuando se descubren modificaciones en las células, se suele sugerir una colposcopia. La colposcopia es un procedimiento en el que el médico examina visualmente la vagina con un telescopio especial para ver el cérvix.

Dolores pelvicos en el embarazo

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Normalmente, la exploración de la pelvis tiene dos fases. Ambas se realizan cuando estás tendida de espaldas en la camilla de la consulta del médico. Es correcto pedir que también esté presente una enfermera. Y aquí viene lo difícil: con tanto hurgar y toquetear, se supone que una debe estar relajada. No es exactamente una experiencia tranquilizadora, pero no ha de causar dolor a menos que una se ponga muy tensa o pase algo malo. A veces el médico te pide que apoyes los pies en unos estribos. El médico, con las manos limpias y provisto de unos guantes de látex, utiliza un instrumento esterilizado de metal o de plástico Ñamado speculum para abrir muy suavemente tu vagina a fin de Poder ver el cérvix. Ese es también un buen momento para practicar una citología, dado que ya que estás ahí tumbada…
Para realizar la exploración pélvica completa, el médico introduce dos dedos en la vagina de modo que las yemas de los mismos toquen la zona del extremo superior de la vagina, entre el cérvix y la pared. Con la otra mano presiona la parte baja de tu abdomen. A continuación, agita dos dedos muy suavemente para mover algunos de tus órganos y ver si tienen el tamaño y la forma correctos.
El útero puede palparse entre las manos, y si estás relajada (en fin, más o menos) resulta bastante fácil distinguir si se encuentra en el lugar normal, si tiene el tamaño adecuado y puede moverse con facilidad.
Ahora ve a tomarte un té y una ración de pastel de chocolate.

Dolor pélvico

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Todo examen completo debe incluir una exploración mamaria, una citología, un examen pélvico y análisis de sangre realizados por el médico o por una enfermera y analizados en un laboratorio patológico. A continuación te indicamos qué puedes esperar y cuándo debes solicitar una prueba en particular:
Las exploraciones pélvicas.
Cuándo.
Todos los años. (Sí, tienes que hacerte exámenes de la pelvis aunque seas lesbiana o célibe.)
Por qué.
El dolor al mover los órganos, u otras señales reveladoras como que un órgano parezca estar «fijo» cuando se supone eme debe ser más móvil, pueden indicar una endometriosis, una infección o adherencias. También puede detectar hinchazones inusuales, agranda-miento de los ovarios, fibromas uterinos, embarazo y tumores

Cita con el medico

Entre los médicos a evitar se encuentran los que fuman durante la consulta, los que quieren jugar a desnudarse contigo como parte del diagnóstico, los que dicen cosas como «Déjalo en mis manos, pequeña, no es necesario que conozcas los detalles» y los que insisten en que no hay nada de valor, en ninguna circunstancia, en las terapias naturales. He aquí algunos trucos para acotar la búsqueda:
Busca un médico comprensivo, inteligente y que esté al día. Pregunta por ahí y luego toma la decisión tú misma.
Pregunta siempre que no entiendas algo y no dejes de hacerlo hasta que lo entiendas. La culpa no es tuya, sino del médico por no explicarse con claridad.
Toma notas para poder revisarlas más tarde. Si se te pide que asimiles de golpe un montón de información, sobre todo la primera vez, puedes terminar saliendo de la consulta con la cabeza embotada, y después sólo te acordarás de cuando el médico dijo algo así como: «Me temo que sufre usted mixoma-tosis.»
Las primeras consultas con el especialista suelen durar media hora, para que el médico pueda explorar a fondo tu historial de salud. Las siguientes consultas varían.
Busca una segunda opinión, u otras más, si te sientes insegura o insatisfecha con lo que te haya recomendado un médico o cirujano.
Cuéntale siempre al médico todo lo que consideres importante para tu problema. Ello, desde luego, significa mencionar otros medicamentos, hierbas medicinales o suplementos que estés tomando.
Sigue siempre al pie de la letra las instrucciones acerca de la administración de los medicamentos. 101 hecho de que al tomar 10 miligramos más te sientas mejor no significa que 20 miligramos vayan a hacerte el doble de efecto. Al escoger un especialista para tu problema particular, investiga todo lo que puedas acerca de su experiencia, su pericia y su estilo. No tengas miedo de acudir a más de uno antes de decidirte. Averigua si tu cirujano posee experiencia en las más modernas técnicas de especialización o es más bien un ginecólogo general. Para problemas complicados, como la endometriosis, el síndrome de ovario poliquístieo (SOP) o niveles altos de prolactina, busca el asesoramiento de un ginecólogo, un cirujano de ginecología o un endocrinólogo especializado en tu problema concreto. Si tienes que operarte, es posible que el cirujano te visite después de la intervención, mientras tú todavía estás adormilada. Puede que más tarde no te acuerdes del informe que te traiga. Para informarte plenamente de lo sucedido durante tu operación y de las implicaciones para el futuro, haz que alguien tome notas por ti, organiza una llamada telefónica para un momento más adecuado o insiste en concertar una cita en cuanto estés restablecida.
Siempre debes decir al médico si estás embarazada, si lo estás intentando, si no te importaría estarlo o si no te tomas de manera muy estricta el asunto de los anticonceptivos.