Esponjas

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Algunas personas se introducen esponjas marinas en la vagina durante el período. Aparte de la obvia dificultad a la hora de lavarlas, cambiarlas y desecharlas (¡sobre todo en un servicio público!), las esponjas marinas pueden contener bacterias, arena y polvo, por mucho que se laven. Si de verdad te preocupa el medio ambiente, deja en paz las esponjas marinas y únete a una organización que defienda la naturaleza.

Tampones

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Los tampones te permiten nadar cuando tienes el período, lo cual es genial para las mujeres a las que la natación les alivia el dolor menstrual. Un tampón no puede perderse en el interior del cuerpo (es imposible que pase por la abertura del cérvix). Puede suceder, en raras ocasiones, que se desprenda el cordón o que el tampón se desplace demasiado para poder alcanzarlo con los dedos. No te preocupes: un médico puede sacarlo con facilidad. (Habrás de conseguir, claro, una cita para ese mismo día.)
Los tampones no pueden hacernos perder la virginidad. El hi-men (la membrana que cubre parcialmente la abertura de la vagina, por lo general hasta que se practica por primera vez el sexo con penetración) ya ha sido perforado para cuando se tiene el primer período, de lo contrario no podría salir la sangre menstrual. El himen es elástico, y se estira para permitir la inserción de un tampón. La virginidad tiene que ver con el sexo, no con los tampones.
El problema más grande que se tiene con los tampones consiste en no introducirlos lo bastante profundo, donde la vagina es menos sensible. Guando el tampón se introduce lo suficiente, una ni siquiera se da cuenta de que lo lleva puesto. Pero si una se distrae constantemente porque nota la presencia del tampón, va a todas partes con una expresión muy ridicula en la cara, así que más vale que le propine otro empujoncito para ponerlo en su sitio.

¿Compresas o tampones?

Eso depende de ti. Tanto las compresas como los tampones llevan miles de años existiendo, con materiales de lana, lino o, en el antiguo Egipto, de papiro enrollado en el caso de los tampones. Cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Compresas

Las compresas son delgadas, absorbentes y fáciles de usar, porque llevan una tira adhesiva que las sujeta a las braguitas. En los viejos tiempos, había unas compresas enormes que tenían un tamaño diez veces mayor y eran mucho menos absorbentes, y que se colocaban mediante un complicado sistema de cintas, poleas suspensoras e imperdibles, y una tenía la sensación de sentarse encima de un futón doble. Actualmente las compresas vienen en un deslumbrante envoltorio que invita a probarlas todas para ver cuál nos gusta más. Existen varios tamaños y formas para los días más intensos, para la noche, para los días de menor flujo y demás.
No te preocupes demasiado de que la gente pueda verte la compresa a través de la ropa o percibir el olor de la sangre menstrual. (La sangre menstrual cambia de olor cuando entra en contacto con el aire.) Tú eres quien más pendiente está de esas cosas. El olor puede evitarse cambiando la compresa con frecuencia. Y las compresas más delgadas no se notan a través de la ropa, a no ser que lleves puesto un tanga debajo de la falda y que algún pirado se tumbe en el suelo de la parada de autobús provisto de unos prismáticos.