Lo que mata es la humedad

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Lo que mata es la humedad.
Si, en cambio, todo está igual o más limpio que en su propia casa, la decisión final deberá pasar aún otras pruebas. Una de ellas está relacionada con los materiales utilizados para la decoración de los ambientes, porque ellos también influyen en el riesgo de contraer alguna infección:
• Las superficies vinílicas son más fácilmente lavables y, por eso mismo, más higiénicas que las porosas (telas o maderas).
• La decoración con madera en zonas húmedas resulta muy riesgosa, por ser mucho más difícil de higienizar en forma adecuada. En algunos países, la legislación prohibe puntualmente su uso en los lugares de mayor concentración de humedad dentro de los los gimnasios. En general, son cada vez menos los que la utilizan en el área de duchas.
• La existencia de alfombras ha sido prácticamente destentada de las zonas húmedas de los gimnasios de última generación, porque al cabo de algún tiempo se transforman en verdaderos criaderos de hongos y bacterias
Una vez descubiertos la idoneidad de los profesionales a cargo, las garantías para nuestra protección individual y los más íntimos secretos ambientales del gimnasio en cuestión, es hora de hacer números. Pero recuerde: su salud es el único objetivo que siempre debe ocupar el primer lugar.

Consejos para el gimnasio

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Acerca de la prevención.
Evitar infecciones, en parte, depende de nuestros mismos. En tal sentido, los especialistas aconsejan:
• No permanezca descalzo en el vestuario ni en las duchas.
• Apoye siempre una toalla sobre cualquier aparato de gimnasia o superficie sobre la que va a trabajar.
• No comparta su botella de agua. Puede parecer una postura egoísta, pero así evitará contagios.
• No practique gimnasia con el torso descubierto: una remera -de algodón- es lo ideal.
• Evite los saunas con maderas mal lustradas o visiblemente deterioradas. Están superpobladas de moho micoscópicq,
• El talco es un buen aliado para los deportistas: mantiene la piel seca y ayuda en la prevención de infecciones. Es importante que sea de talco mineral, no de fécula, que constituye un buen alimento para los microorganismos
• Evite tocarse con frecuencia nariz, boca, ojos y oídos mientras practica sus ejercicios
• Recuerde que un gimnasio cálido y húmedo es un verdadero paraíso para los gérmenes. Baños descuidados y duchas con moho en los azulejos son un factor decisivo a la hora de no elegir un gimnasio determinado.
• No utililice la misma toalla dos días consecutivos
• Lave su equipo deportivo cada vez que termine una práctica. Si ejercita frecuentemente, intercale dos conjuntos.
• Evite concurrir al gimnasio si se siente resfriado.
• Evite concurrir al sauna de manera excesiva.
• Lave sus manos antes y después de realizar sus ejercicios.
• Evite, en lo posible, concurrir al gimnasio con perfume.
• Cantidad insuficiente de cestos para residuos.
• Los dispensers de jabón líquido casi vacíos, escasos o inexistentes, y en su lugar sólo se cuenta con jabón en pastillas.

Ir a un gimnasio

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7 consejos para elegir mejor:
Además de la higiene, la idoneidad de los profesores y la ubicación, cuando tenga que elegir un gimnasio, será imprescindible que tome en cuenta los siguientes detalles:
• Cantidad: Si usted ya ha hecho ejercicio alguna vez y le gusta caminar o correr, verifique que en el gimnasio elegido -sobre todo si está en una zona céntrica-haya por lo menos cuatro o cinco “cintas” o “caminadores” e igual número de bicicletas fijas. Si el gimnasio está en un barrio, tal vez alcance con tres de estos aparatos. La razón es sencilla: si el gimnasio no tiene suficientes máquinas, lo más probable es que usted llegue y tenga que esperar treinta o cuarenta minutos para utilizar uno. Recuerde que casi todo el mundo va al gimnasio a la misma hora. Y todos comienzan por la entrada en calor. A más máquinas, mayor probabilidad de ejercitar sin apuro. Este consejo también es válido para quienes van a un gimnasio por primera vez.
• Antigüedad: Fíjese que las máquinas no sean muy antiguas ni estén muy deterioradas. La misma sugerencia es válida para las mancuernas y pesas: el óxido puede dañar las manos.
• Tecnología: Si usted tiene más de cuarenta años, pregunte si las máquinas aeróbicas tienen incorporado un monito-reo cardíaco (casi todas las actuales lo tienen) para ejercitar con más seguridad.
• Música: Prefiera los gimnasios que pasan música suave, que no distrae ñi molesta y aumenta la concentración.
• Horarios: Pregunte cuántas veces por semana le permite concurrir al gimnasio la cuota que usted paga. Y recuerde que necesitará al menos unas cinco horas semanales para comenzar a sentir algún beneficio en su organismo.
• Alternativas: Si dispone de horarios flexibles, averigüe si el gimnasio que eligió le ofrece la posibilidad de pagar menos por asistir en momentos no tan concurridos, a media mañana, por ejemplo.
• Comodidades: Por último, prefiera los gimnasios que le ofrecen más variantes al mismo precio, pero no se fije sólo en ellas. Si el lugar tiene pileta, sauna, hidro-masaje y hasta sector de descanso, probablemente usted saldrá deslumbrado. Pero piense seriamente si va a usar todas esas comodidades. Una sesión de sauna es fantástica, pero la mayor parte de la gente va al gimnasio apurada y apenas si tiene tiempo para darse una ducha. Ni hablar de un chapuzón.

Como hacer gimnasia

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Buen aire, poca distancia
Siguiendo el orden de importancia, y descartando el tema de la higiene -que veremos más adelante- el especialista indica que otro ítem esencial para un ámbito en el que se desarrolla la actividad física es la ventilación. Es preciso descartar de plano sótanos o lugares similares aunque el aire acondicionado brinde una aparente sensación de bienestar ¿Por qué? “En primer lugar, porque el aumento de la temperatura corporal, producto de la actividad física, incrementa el consumo de oxígeno, la deuda a nivel respiratorio y la exigencia. Por eso, inspirar un aire que está acondicionado seca las mucosas respiratorias y se pierde la valiosa humedad natural que detiene el ingreso de virus, determinadas partículas o bacterias. La gente que está expuesta durante muchas horas al aire acondicionado, sufre bronquitis o anginas en pleno verano.” Es insano estar en un ambiente de tres por cuatro en donde se empieza a pedalear o correr sobre una cinta y el aire que se respira es nefasto. Hay espacios en los que uno puede encontrar un aire mejor que otro: y ese es un factor clave a la hora de tomar una decisión.
Un último punto a considerar entre estos primeros requisitos puede sonar un tanto obvio, pero adquiere importancia fundamental cuando pasa el “entusiasmo inicial”, algo inevitable. Se trata de la distancia entre el gimnasio y el lugar desde donde se concurra habitual-mente a él (casa o trabajo). En realidad, lo que se intenta es reducir las complicaciones para que el placer sea completo. Si usted vive a las corridas, trabaja sobreexigi-do, come cuándo y dónde puede y no duerme lo suficiente, lo que menos querría es hacer un viaje de treinta minutos para ir a hacer gimnasia. En cambio, si sólo tiene que caminar 40 metros desde su trabajo, ésto también representa un detalle a tener en cuenta. Pero ¡cuidado!, no es el único ni el más importante.
Si no hay siquiera jabón…
Mucho más que la cercanía, un buen bar, aparatos computa-rizados o exquisito perfume ambiental -punto este último que no es garantía de higiene, sino todo lo contrario- es necesario reconocer que las normas de desinfección y limpieza del lugar juegan un rol fundamental. Tal como ocurre con los restaurantes, hay sitios determinados que se convierten en un “espejo” delator de la importancia que los dueños del establecimiento dan a la higiene. Por eso, le sugerimos, por ejemplo, que se dé una vueltita por los baños y duchas, y que desista de la idea de anotarse si en ese lugar detecta:
• El piso o los sanitarios decididamente sucios.
• Presencia de moho en las juntas de los azulejos.

Gimnasio ideal

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En busca del gimnasio ideal.
Profesores de verdad, atención personalizada, equipamiento moderno y en cantidad, óptimas condiciones sanitarias e higiene son algunos de los puntos que deben tenerse en cuenta al elegir un gimnasio. Y recuerde: no todo lo que brilla es oro.
Tomar clases de gimnasia tiene para cada uno de nosotros objetivos diferentes. Pero ya sea para bajar esos kilos de más o como simple complemento en beneficio de nuestra salud, la primera clave consiste en saber qué tipo de actividad física queremos practicar. Una vez definido esto, el segundo paso -que resulta fundamental- es poner el acento en la elección del lugar propicio.
Gimnasia aeróbica, de alto y bajo impacto, modeladora, localizada, etcétera, son apenas algunas de las propuestas que hoy ofrece el mundo de los gimnasios, a lo que se suman complementos y aparatos de distinta índole, destinados al trabajo localizado. Pero, cualquiera sea la actividad elegida, es preciso saber que un gimnasio debe contar con algunas condiciones mínimas. E indispensables.
Custodiado por expertos.
Christian Carrera de Souza (38), es Profesor Nacional de Educación Física desde hace 15 años Para él, como para la mayoría de los profesores de los gimnasios consultados, “el requisito número uno a considerar al momento de elegir un gimnasio, es ¡a capacidad individual de quienes están a cargo, tanto en el horario como en ¡a actividad a la que vamos a concurrir. Esto puede comprobarse mediante referencias personales acerca de los profesores y sus títulos habilitantes”.
Y es que lo que vulgarmente denominamos “profesor de gimnasia ” tiene, en realidad, dos enfoques. Debemos saber que la carrera de Educación Física es terciaria y se dicta en las principales universidades del país, generalmente con cuatro años de duración y materias muy abarcativas. Pero también hay quienes, menos bien intencionados, obtienen un título no oficial en tan sólo dos meses de preparación.
“La realidad de los ’90, que es el mercado, -explica Souza- determina que a veces una calza flúo y un profesor de gimnasia coticen más que una persona que estudió cuatro años. La diferencia básica no reside en saber cómo puede desarrollarse un glúteo o un bíceps, sino en cómo un profesional puede discriminar un trabajo para una persona y otro para otra. Se supone que un buen profesor de Educación Física puede dosificar el trabajo según la necesidad individual y adaptarlo al perfil de cada uno, y que tiene los elementos para hacerlo. Pero hoy, lamentablemente, cualquiera que fue un ex-alumno y tiene más o menos idea de una disciplina, mañana es profesor en algún gimnasio irresponsable”.
Queda claro, entonces, que el primer requisito indispensable para saber qué clase de gimnasio estamos eligiendo es la idoneidad de los profesores. Junto a ella, y casi compartiendo el primer lugar, una condición que muy pocas veces se tiene en cuenta y que suele brillar por su ausencia entre los -precisamente- muy brillosos y modernos gimnasios actuales: la cobertura o seguro médico con la que cuenta el lugar, para poder resolver satisfactoriamente cualquier eventualidad. “Es de suma importancia la capacitación especial de los profesores de educación física a cargo del gimnasio, que consiste en un curso de RCP (Resucitador Cardiopulmonar), que se dicta en lugares como la Fundación Cardiológica Argentina”, explica Carrera de Souza. Las razones son más que suficientes: ante la eventualidad de un ataque cardíaco, una persona tomada a tiempo tiene una expectativa de vida seis veces mayor.

Body step

Las clases específicas de body step suelen tener coreografías y música especialmente seleccionada para incentivar la ejercitación.
Este entrenamiento puede complementarse con una actividad que estimule el desarrollo de la resistencia muscular localizada y la fuerza, con la utilización de pesas y barras.

Gimnasia aerobica

El complemento del step es una rutina de gimnasia ideal para trabajar en profundidad la zona de las piernas y glúteos. Se utilizan movimientos enérgicos, con propulsiones especialmente seleccionadas para aprovechar el entrenamiento que ofrece esta herramienta. Los músculos (Desfavorecidos son los del tren inferior, en forma equilibrada, armónica y eficaz y los beneficios más importantes son la ejercitación de las piernas y la pérdida de grasa porque al tratarse de un trabajo de gran demanda aeróbica, se pueden quemar hasta 700 calorías por clase. Los participantes nuevos deben limitar la frecuencia de entrenamiento en 2 a 3 veces por semana, con un mínimo de 24 horas de recuperación entre ellas, durante las primeras 12 semanas, hasta tener una base cardiovascular establecida. Más adelante, pueden aumentar hasta 4 veces por semana.

Los fármacos y sus efectos sobre el período

Los fármacos prescriptos por el medido y sus efectos sobre el período
Algunos fármacos aumentan el flujo menstrual y otros lo reducen; algunos influyen en la regularidad del ciclo, y otros pueden incluso interrumpir los períodos temporalmente. No todos los efectos de los fármacos son negativos, pues los hay que se recetan deliberadamente para restablecer el flujo y la regularidad de la menstruación y también para disminuir el dolor o la intensidad del flujo. Hay más información sobre ellos, incluidos los posibles efectos secundarios, en el apartado «Fármacos» del capítulo «El enfoque médico».
Anticonceptivos orales (la pildora). La pildora se usa para muchos problemas ginecológicos, no sólo como anticonceptivo. Reduce el flujo menstrual y el dolor, y establece ciclos más regulares.
Progestógenos. Estos fármacos se recetan comúnmente para la endometriosis y las hemorragias anormales. Con frecuencia pueden dar lugar a hinchazón, retención de líquidos, aumento de peso y cambios de humor (en general, no son famosos por ser fármacos para irse de fiesta.)
Agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina (agonistas de la GnRH). Estos fármacos causan un temporal estado menopáusico que da lugar a una interrupción de la regla, síntomas menopáusicos y pérdida de la densidad ósea. Se emplean para los fibromas y la endometriosis, y su uso para el SPM y la enfermedad benigna de las mamas se encuentra en estudio.

Adictas al ejercicio

Si eres adicta al ejercicio o haces demasiado, tal vez necesitarás acudir a un asesor especializado. Si tienes irregularidades en el período durante mucho tiempo o sufres faltas, piensa en la posibilidad de tomar la pildora anticonceptiva si además sufres de baja densidad ósea.
No te excedas.
• Las atletas necesitan seguir una dieta equilibrada y si ficiente para conservar la cantidad adecuada de grasa corporal, continuar teniendo el período y proteger la densidad ósea. Esto suele entrar en conflicto con los consejos del entrenador y a veces hay que tomar una decisión entre el bienestar y los objetivos deportivos. Durante el ejercicio se necesita una cantidad mayor de casi todos los minerales, en especial de calcio, hierro, zinc, magnesio y potasio. Una deficiencia de los mismos puede contribuir a retrasar el desarrollo físico y a la aparición de problemas con los períodos. Toma suplementos de calcio del orden de entre 1 y 15 gramos al día; se necesita tomar más cuando los períodos son erráticos o se interrumpen. En est esitio encontrarás varias páginas con información sobre el calcio, el zinc, el hierro y el magnesio.
El ejercicio de resistencia debe equilibrarse con un incremento de hidratos de carbono complejos para satisfacer la necesidad de calorías.
También puede resultar de ayuda incluir en la alimentación estrógenos de plantas.

El exceso de ejercicio puede causar problemas

Efectos sobre el período el exceso de ejercicio puede causar muchos problemas en el ciclo menstrual a lo largo de la vida. En las adolescentes, puede retrasar el período y la pubertad. También es común que produzca infertilidad, ya que la ovulación se vuelve errática o se interrumpe. Otra importante preocupación es la posibilidad de ocasionar daños irreversibles en la densidad ósea, lo cual puede dar lugar a que no se alcance la masa ósea máxima, a que disminuya la densidad ósea, a desviaciones en la columna vertebral y a fracturas por estrés en los huesos.
Las mujeres que realizan una actividad física extenuante durante el período corren mayor riesgo de sufrir endometriosis, la cual se considera relacionada con el aumento de la sangre que sube por las trompas de Falopio.
Si se practica un ejercicio prolongado, demasiado riguroso o de resistencia, puede desarrollarse una deficiencia reversible deestrógeno, lo cual detiene la ovulación y los períodos. Ésta puede ser la manera que tiene el organismo de evitar un embarazo en épocas de estrés y de resistencia física.
Esta interrupción del período debida al exceso de ejercicio puede verse influida por otros factores:
Las mujeres jóvenes que empiezan a hacer demasiado ejercicio antes de su primera menstruación o antes de que su ciclo esté bien establecido son propensas a sufrir un retraso en su primer período. Y si el ejercicio intenso comienza aproximadamente al mismo tiempo que la primera menstruación, es más probable que se desarrolle todo un historial de faltas del período.
Si ya tienes ciclos menstruales irregulares, un período ligero o faltas del mismo, el exceso de ejercicio prolongará el problema.
Si te encuentras por debajo de tu peso o adelgazas mucho durante los entrenamientos, seguramente tendrás irregularidades en el período.
El hecho de no tener suficientes calorías o minerales para reponer lo que se gasta con el ejercicio aumenta las posibilidades de sufrir desórdenes en la regla. Cuanto más corras, más probable será que tengas problemas con el período. Las mujeres que corren más de 80 kilómetros a la semana tienen más posibilidades de no tener el período.
Las corredoras, las gimnastas y las bailarinas de ballet tiene más probabilidades de no tener el período que las nadadoras.