Problemas de ovarios

Malnutrición o pérdida de peso excesiva.
Esto puede deberse a una enfermedad grave, a no disponer de alimentos, a ingerir alimentos inadecuados, a desórdenes en la alimentación o al exceso de ejercicio. Por lo general se interrumpen los períodos, aunque rara vez tienen lugar períodos más abundantes.

Dias ovulacion

Dias ovulacion.
Algunas mujeres experimentan un leve sangrado con dolor (¿puedes creerte que los médicos llaman a esto mittelseh-mertz?) cuando se produce la ovulación normal. Se supone que dicho sangrado se debe a los cambios en los estrógenos que se producen a mitad del ciclo, pero es relativamente infrecuente y debe ser investigado.

Quistes ovaricos

Quistes ováricos.
Los quistes ováricos son sacos de fluido en el interior de ovario. Pueden ser una consecuencia del ciclo ovárico normal. Pueden ser benignos o, más raramente, cancerosos. Rebasada la edad de 45 años, uno de cada tres quistes es maligno y debe extirparse rápidamente. Algunos pueden interferir con la regulariza del período.

Problemas de ovarios

ProbIemas que afectan a los ovarios.
Los problemas que afectan a los ovarios no siempre aparecen a consecuencia de investigar un sangrado anormal. Por lo general, el síntoma inicial es el dolor.

El interior de los ovarios

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Las estructuras microscópicas de cada ovario están cambiando constantemente. En todo momento durante el ciclo menstrual, existe una multitud de minúsculos óvulos, unos listos para ser expulsados hacia las trompas, otros preparándose, otros empezando y otros desintegrándose. Técnicamente hablando, el óvulo en desarrollo se llama folículo y el maduro se llama ovum. Un ovum tiene aproximadamente una séptima parte del tamaño de un punto. El plural de la palabra es ova.
El momento concreto en el que un óvulo comienza a madurar se desconoce. Hay quien opina que el óvulo empieza a desarrollarse varios ciclos antes de aquel en el que ovula (comienza su viaje). Otros creen que los óvulos empiezan a desarrollarse durante cambios obvios habidos en el ciclo anterior.
Varios de los folículos primordiales (óvulos en espera) comienzan a desarrollarse juntos, pero antes de que llegue el momento de la ovulación hay uno que se ha convertido en el folículo dominante, mientras que los demás degeneran. El folículo dominante produce el óvulo, el cual es recogido por las trompas de Falopio en el momento de la ovulación, normalmente 13 o 14 días después del último período.
El folículo dominante, con su óvulo dentro, crece a gran velocidad. El ovum se libera suavemente junto con un poco de fluido y no «revienta» del folículo de forma poco apropiada para una señorita, como se creyó en otro tiempo; ahora se piensa que las enzimas rompen poco a poco la pared folicular y ayudan a liberar al óvulo de su membrana.
La estructura que queda atrás, denominada corpus luteum, es el «cuerpo amarillo» que segrega estrógeno y progesterona al torrente sanguíneo. Ésta es, con mucho, la estructura más grande que contiene el tejido del ovario. Al cabo de unos 14 días, el cor-pus luteum desaparece, y aproximadamente un día después comienza el período. El viejo corpus luteum se transforma en un tejido cicatrizal conocido como corpus albicans. Los ovarios sanos contienen muchas de estas marcas.
Esto continúa sucediendo con una regularidad más bien tediosa durante muchos años, mientras una siga ovulando. Conforme se va acercando la menopausia, los folículos se vuelven menos sensibles a la estimulación hormonal y el organismo va fabricando menos hormonas. Los ovarios contienen menos óvulos en espera y, con el tiempo, ya ninguno de ellos será productivo.

Los ovarios

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Hay dos ovarios, uno a cada lado del útero. Tienen una forma ovalada y el tamaño aproximado de un huevo de gallina pequeño y ligeramente achatado, o de una almendra grande, si se prefiere la versión vegetal. Los ovarios pueden agrandarse en caso de en-dometriosis, síndrome de ovario poliquístico (SOP), cáncer de ovario o quistes ováricos.
El ovario no está unido al extremo de la trompa de Falopio, sino que se mantiene en su sitio mediante el ligamento ovárico. Se trata de un cordón fibromuscular que sujeta el ovario al útero justo por debajo de la entrada de la trompa de Falopio. Cada ovario tiene otra gruesa «maroma», denominada ligamento suspensor, que lo sujeta a la pared lateral de la pelvis y contiene los vasos sanguíneos, los vasos linfáticos y los nervios ováricos.