
Demasiado frecuentes y demasiado abundantes.
En este caso, la palabra grandilocuente es polimenorragia. Es una combinación de menorragia (períodos abundantes) y polimenorrea (demasiados períodos).
Gracias a Dios, no incluye ningún otro problema más, o de lo contrario nos pasaríamos aquí el día entero intentando deletrearla, y no digamos pronunciarla.
Cualquiera de los factores causantes del exceso de períodos o de períodos abundantes podría estar implicado en la polimenorragia.

Demasiados períodos.
Los períodos normales que se producen a intervalos de menos de 21 días se denominan polimenorrea.
Entre sus causas se incluyen un mal comportamiento de la unidad hipotálamo-unitaria o del ovario. Con frecuencia, el problema tiene que ver con la ovulación: o no se produce, o se produce demasiado pronto.

También es sumamente preocupante. La causa suele ser hormonal, pero manchar después de tener relaciones sexuales puede ser la gran señal de alarma que nos avise de lesiones cancerosas en el útero o en el cérvix.
Siempre se ha de investigar el sangrado entre un período y otro, sobre todo cuando:
• no forme parte de tu ciclo habitual;
• tengas cuarenta años o más;
• te ocurra después de tener cualquier tipo de relaciones sexuales.

Sangrados erráticos.
Sangrar entre menstruaciones (pérdidas)
Puede que estés acostumbrada a «manchar», es decir, a sufrir esas pequeñas pérdidas justo antes o después de la regla que toman su nombre del efecto que tienen en tus braguitas. Pero si esas manchas aparecen súbitamente por primera vez en tu vida, tienes que averiguar a qué se deben.
El sangrado entre menstruaciones suele ser ligero e indoloro, pero también molesto, porque puede que no lleves encima una compresa ni un tampón.

Si tu dolor menstrual empeora con la exposición al frío, o mejora con el calor, evita las bebidas frías, los helados o la comida recién sacada de la nevera. Los alimentos crudos, como las ensaladas, también pueden ser un problema, y las verduras crudas pueden aumentar el síndrome del colon irritable, porque el estómago tiene que trabajar más para digerirlas. Prueba a comer alimentos templados a temperatura ambiente o con más calor; y añade a la comida especias que produzcan calor, como el jengibre, el cardamomo, el coriandro, la cúrcuma y la canela.

El calor contribuye a aliviar los espasmos musculares. Una bolsa de agua caliente o un baño son cosas baratas y fáciles. También es posible comprar unos paquetitos calientes que se llevan cerca de la piel; algunos fabricantes incluso los venden junto con unas bragas especiales que tienen un bolsillo para sujetar el paquete en su sitio. Prueba a ponerte una cataplasma de jengibre caliente sobre el vientre. (Es un poco sucio.) Pon raíz de jengibre molida entre varias capas de tela y una bolsa de agua caliente encima. Antes, aplícate un poco de aceite sobre la piel para no quemarte con el jugo del jengibre.

Puede serte útil tomar primero un baño caliente y aplicar después el aceite. También puede serte de ayuda que quien te dé el masaje sea un bombero cachas que después, muy lentamente…
Puedes fabricar una compresa caliente poniendo unas cinco gotas de cada aceite esencial en un cuenco de agua muy caliente. Luego empapas un paño y, después de escurrir el agua sobrante, te lo aplicas sobre la zona afectada. Puedes remojar el paño en el agua caliente cada vez que se enfríe. Como alternativa, puedes poner una bolsa de agua caliente encima de la compresa para evitar que se enfríe.

Síntomas de fibromas
El síntoma más común de la existencia de fibromas es tener períodos abundantes.
Los fibromas de mayor tamaño pueden provocar ganas de orinar con más frecuencia, presión y una sensación de pesadez, tensión y congestión en el bajo abdomen. En casos raros, la presión sobre el uréter (el tubo que une el riñon con la vejiga) puede forzar un reflujo de la orina que causará anormalidades estructurales en el riñon y en el uréter y un funcionamiento renal anormal.

Los que necesitan una vigilancia más estrecha son los fibromas grandes, los que crecen de un pedículo o sobresalen hacia abajo a través del eérvix. Los fibromas que crecen deprisa tienen un riesgo cada vez mayor de convertirse en un cáncer agresivo. A menudo los médicos sugieren eliminarlos mediante cirugía para curarse en salud.

Los fibromas pueden causar pocos síntomas; ocasionalmente se descubren algunos bastante grandes debido a una ecografía rutinaria que buscaba otra cosa. Los fibromas que no interfieren con la fertilidad ni causan síntomas indeseables deben dejarse en paz y controlarse de vez en cuando. Algunas medidas destinadas a reducir el exceso de estrógeno en relación con la progesterona pueden estabilizar su crecimiento y disminuir el riesgo de que se multipliquen.