Vacuna antigripal

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NO TODAS LAS VACUNAS SON IGUALES.
Si bien el mercado cuenta con diversas clases de vacunas ante la irrupción de la gripe, es necesario aclarar ciertos matices en este sentido.
En primer lugar, debemos decir que hoy existe un solo tipo de vacuna antigripal, cuya forma de aplicación es inyectable, aunque algunos expertos puedan estar trabajando en el desarrollo de otras formas de administración, para hacerla menos traumática aún. Como ya lo hemos aclarado, esta vacuna fomentada por la investigación de los más destacados laboratorios en el mundo -bajo el auspicio de la O.M.S., cuenta con una síntesis de partículas de todos los virus atenuados o muertos conocidos en el mundo (no sólo en el país en el que la vacuna habrá de distribuirse), y se aplica en una sola dosis, una vez por año. Este medicamento es de suma utilidad para la salud de toda la población e, incluso, constituye una herramienta necesaria para los llamados grupos de riesgo.
Por otro lado, debemos distinguir una segunda variedad de vacunas: las antimicrobianas, que son recetadas por algunos especialistas para combatir cuadros de catarros y tos, entre otros síntomas. Estas vacunas (llamadas polivalentes) están disponibles en una gran variedad de presentaciones, como jarabes, gotas, geles y pastillas, y pueden resultar de utilidad en algunos casos puntuales.
Finalmente, la ciencia cuenta con medicamentos que apelan a la estimulación inmunológica. La función primordial de este novedoso remedio consiste en intentar una activación de las defensas naturales del organismo. Vale aclarar que esta clase de fármacos, de éxito parcial, ha logrado producir la reactivación in-munitaria del organismo, aunque sólo en ciertos casos.

Antibioticos para gripe

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¿ANTIBIÓTICOS PARA ENGRIPADOS?
Muchas personas, asustadas o preocupadas por la aparición de un cuadro viral, se autoadministran antibióticos, y también pueden hacerlo ocasionalmente con sus hijos y parientes. ¿Esto es correcto? Desde el punto de vista médico, debemos afirmar que es muy difícil que una persona sufra algún trastorno por el hecho de ingerir un antibiótico de más.
En todo caso, la cuestión pasa por la inutilidad de ingerir uno de estos fármacos que, como su nombre lo indica, luchan contra las bacterias y no contra los virus.
Además de esta cuestión, el problema cegtral radica en que ingerir antibióticos sin necesidad, puede ocasionar lo que se conoce como resistencia bacteriana. Esto quiere decir que, cuando un individuo ingiere innecesariamente antibióticos, puede provocar que la bacteria a la que ese medicamento afecta, se haga resistente. Esto, a la larga, logrará que ese antibiótico no sea de utilidad en los pacientes que, de allí en más, se contagien con esa misma bacteria.
En definitiva, debemos considerar la inutilidad de ingerir antibióticos cuando haya gripe (aunque la misma esté acompañada de dolor de garganta, por ejemplo). Lo que debemos hacer, siempre, es consultar al especialista que nos brindará las respuestas necesarias como para poder soportar esa “semana fatal”, de la mejor manera posible.

Vacunas contra la gripe

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QUIENES DEBEN VACUNARSE.
Ciertas creencias sostienen que los adultos jóvenes y personas sanas no tienen necesidad de vacunarse. Esto no es exactamente así.
Si bien es cierto que una importante porción de la población posee una eficaz protección natural contra estos enigmáticos microorganismos unicelulares, gracias a la buena constitución de la barrera inmunitaria del organismo, es necesario aclarar que todos somos potencialmente vulnerables al virus influenza.
Por eso, y porque la vacuna nunca hace mal -ya que no tiene efectos colaterales, posee una excelente tolerancia y no produce reacciones adversas- debemos concluir que siempre es positivo aplicarla. En pocas palabras: más vale vacunar que curar.
“A decir verdad -sostiene Chinski-aplicarse la vacuna es, más allá de una cuestión médica, una ecuación de costo-beneficio. Basta con colocar en un plato de la balanza lo que significa vacunarse (el costo comercial de la vacuna más la “molestia” de recibir un pinchazo) y en el otro, los trastornos que implica tener que estar una semana bajo reposo absoluto, privados de actividad y con los típicos síntomas ocasionados por la gripe, para llegar a la evidente conclusión de que lo mejor es vacunarse”.
De todas maneras, los especialistas concuerdan en que existe un conjunto de individuos para los cuales las desventajas de no aplicarse la vacuna son mucho mayores que para cualquier otra persona. Esta población es la que posee una mayor propensión que los demás integrantes de una sociedad a contraer la gripe. Ellos son los que constituyen el llamado “grupo de riesgo”, compuesto por distintos estratos:
• Niños pequeños: las defensas inmunitarias de los niños menores de tres años suelen ser particularmente vulnerables a los ataques del virus de la influenza, ya que los mismos no han concluido el fortalecimiento de sus sistemas de protección natural.
• Personas mayores: los ancianos también constituyen un grupo de peligro, ya que sus sistemas in-munológicos suelen no ser tan eficaces como los del individuo joven. Además, sus capas mucosas internas y su piel sufren el deterioro producido por el paso del tiempo, lo que aumenta la permeabilidad de estas barreras orgánicas.
• Alérgicos: debido a su constitución inmunológica, estas personas suelen estar más predispuestas a padecer cuadros de rinitis. Si a ello le sumamos los cuadros gripales, tendremos pacientes que estarán enfermos todo el año.
• Cardiópatas: aquellos que sufran trastornos del corazón, también deben extremar las medidas de cuidado a través de la vacunación, ya que en estos pacientes una gripe puede ser mucho más peligrosa que en una persona sana.

Vacuna contra la gripe

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LLEGA LA VACUNA SALVADORA.
“A pesar de que estos métodos son eficaces y aconsejables, es útil señalar que ninguno es tan eficaz como la vacuna para evitar los clásicos cuadros de gripe. Es más, sin la vacuna es muy difícil evitar padecer un cuadro gripal por año”, sostiene Chinski. Pero veamos de qué se trata esta vacuna de la que mucho se habla.
Como sabemos, el virus de la gripe se caracteriza por su variabilidad. Esto significa que cada año aparecen varias cepas distintas del mismo virus influenza, las cuales son agentes causales de la enfermedad, es decir que, por ejemplo, en 1997 aparecerán virus nuevos que nunca existieron, ante los cuales no somos inmunes.
A sabiendas de esta situación, la O.M.S viene impulsando desde hace décadas una serie de estudios que hoy han llegado a buen puerto. Como fruto del avance tecnológico y el empeño de los investigadores científicos, se consiguió sintetizar una vacuna que contiene virus de la gripe atenuados o muertos, dejando solamente la sensibilización como para que el paciente reaccione inmunitariamente. Esto significa que, al llegar el verdadero virus, el organismo dispone de las herramientas necesarias para defenderse del influenza.
Pese a que la tarea parezca relativamente sencilla, debemos afirmar que esto es bastante relativo: debido a que los virus van cambiando de forma cada temporada, los investigadores sólo pueden trabajar y elaborar las vacunas en base a los microorganismos que hayan tenido mayor actividad en el mundo. Es a partir de ellos, y luego de recurrir a fuentes estadísticas, que los expertos fabrican cada año una nueva versión de la vacuna.
Una pregunta que muchos se formulan es si quienes se aplican la inoculación están protegidos ciento por ciento contra la gripe. La respuesta es que las posibilidades de estar completamente cubierto contra las infecciones virales, no son absolutas. Aún así, el paciente estará definitivamente protegido contra los virus que componen esta vacuna, aunque no contra las nuevas mutaciones producidas ese año que no hayan estado en los cálculos de los investigadores, ni tampoco contra los nuevos virus, desconocidos para la ciencia al momento de desarrollar la nueva versión de la vacuna.
Todo esto nos sirve para aclarar que los vacunados contra la gripe pueden llegar a sufrir esta enfermedad, aunque es muy poco probable que esto ocurra. Por este motivo, y para prevenir el contagio, no debe descartarse la puesta en práctica de las medidas de prevención anteriormente mencionadas.

Que es la gripe

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PRIMERA PREGUNTA: ¡QUE ES LA GRIPE!
La gripe es una enfermedad producida por un virus (llamado influenza en el mundo científico) cuya característica principal es la de cambiar año tras año. Esto hace que al organismo le resulte muy difícil establecer una defensa eficaz contra el mismo.
Si bien constituye cada año sólo una molesta invasión, hubo tiempos en que la misma se erigió como una verdadera pesadilla para médicos y pacientes. Fue en 1918 cuando una verdadera epidemia produjo los índices de mortalidad más elevados de la historia de este mal, provocando la muerte de quince millones de personas, en su mayoría niños y adolescentes.
Cuando se padece gripe, la sinto-matología es muy evidente: se verifica una súbita aparición de fiebre de breve duración (entre tres y cinco días), acompañada por secreción nasal abundante, inflamaciones de garganta y tráquea, dolor de cabeza, de articulaciones y músculos.
Al constatarse estos síntomas, lo primero que debe hacerse es guardar reposo físico y psíquico. Esto quiere decir que se debe permanecer en cama, sin trabajar o realizar actividades que requieran esfuerzo. A decir verdad, más que una recomendación esto se tornará una imposibilidad para el enfermo, pues la sensación de abatimiento no permite efectuar actividad alguna, aunque se lo desee.
Según la consideración de los entendidos, no existe un tratamiento que cure la gripe. Más bien, en estos casos, la medicina indica aplicar medidas sintomáticas para paliar los eventuales malestares. Esto es, que si el paciente tiene fiebre se le indicará un fármaco antifebril, si sufre tos se le recetará un antitusivo, y si padece dolores de cabeza se le recomendará un analgésico. Para esto, precisamente, sirven los llamados antigripales. No curan el cuadro clínico, sino que ayudan a soportar mejor la recuperación que, indefectiblemente, demorará una semana.
Pero ¿es cierto que una simple vacuna puede evitar todo este caos? Para abordar una respuesta científica, consultamos al doctor en otorrinolaringología Alberto Chinski, miembro del Cuerpo de Asesores Permanentes de nuestra revista, quien afirma que “aunque la vacuna constituya un excelente medio de prevención para evitar la aparición del vi’ rus de la influenza, existen otros mecanismos (también útiles) tendientes a alejar los cuadros de gripe“. El doctor Chinski señala dos:
• Evitar los cambios bruscos de temperatura.
Si estamos en un clima de treinta grados centígrados, y repentinamente pasamos a uno de menos diez, estaremos facilitando orgánicamente la llegada de los virus. Desde el punto de vista médico, esto se explica porque las mucosas nasales poseen una acción preventiva contra las infecciones virales, bajo ciertos valores de temperatura y humedad. Si se pasa de un extremo al otro, el organismo reducirá sus defensas, permitiendo que proliferen las infecciones bacterianas y virales.
• Tratar de no permanecer mucho tiempo en ambientes cerrados, con otras personas.
Esto no es fácil de lograr, ya que no puede someterse a las personas a una virtual aislación. De todas maneras, es aconsejable no abusar del encierro, especialmente cuando uno se halla en el mismo ambiente que una persona engripada.

Como prevenir la gripe

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Prevenir la gripe.
Más que peligrosa, la gripe es una enfermedad molesta que nos roba horas de tiempo en nuestra vida activa. ¿Hay maneras realmente efectivas de evitarla? Sí, hoy más que nunca, la ciencia tiene la respuesta.
Con el invierno, la gripe comienza   a   invadir nuestro organismo. Y una vez que esto ocurre, es poco lo que podemos hacer. Por este motivo, desde hace largos años, la Organización Mundial de la Salud (O.M.S) alienta diversas investigaciones a fin de hallar una vacuna contra la gripe. Y todo indica que este objetivo se está logrando. Conozcamos en profundidad en qué consiste esta “mágica” herramienta para prevenir el contagio del virus más conocido del mundo.
Apenas un pinchazo puede ser la diferencia entre estar o no una semana en cama con fiebre.