Deficiencia proteica

El médico me ha dicho que tengo una deficiencia proteica y que debo ingerir aminoácidos. ¿Cuáles son los más recomendables?

Los aminoácidos son sustancias básicas para la vida, pues forman las proteínas. Podemos encontrarlos en diversos alimentos salvo en aquellos altamente refinados como los azúcares y las grasas. Sin embargo, los aminoácidos más recomendables para deficiencias marcadas son los aminoácidos libres. Estos corrigen la deficiencia de proteínas alimentarias de algunos aminoácidos esenciales que nuestro organismo no puede formar y que diariamente necesitamos en niveles óptimos para evitar el deterioro de nuestras proteínas esenciales para la salud. Además, producen efectos farmacológicos que aumentan nuestras defensas y favorecen la formación de neuro transmisores y hormonas. Entre estos aminoácidos libres uno de los más importantes en nuestro medio es la lisina. Ya que es el aminoácido que más falta en los cereales. Mientras que nuestras proteínas principales como la actinomiosina del músculo y la albúmina de la sangre contienen aproximadamente un 10% de lisina, las proteínas de los cereales que más consumimos sólo contienen entre 2 y 4% de la misma. La proteína de la harina de trigo un 2.3%, la proteína del maíz un 2.7% y la proteína del arroz un 3.8%. En el caso del trigo se agrava aún más la situación, al perderse una parte de la lisina con el proceso de refinamiento. La lisina debe estar presente en cantidades relativamente altas en nuestras proteínas alimentarias, no sólo para que nuestro organismo las aproveche, sino también porque cumple funciones especiales contra varias enfermedades. Permite inhibir varios agentes virales como los del herpes; aumenta la asimilación de los carotenos y las xantofilas de las plantas, ambos poderosos antioxidantes. Está comprobado también que reduce los estragos producidos por el envejecimiento y la diabetes, mantiene la elasticidad de la piel de los tendones y del colágeno, además de aumentar nuestras defensas. Con la lisina se logra un buen balance de los aminoácidos, reduciendo así la formación de productos de desecho como la urea y asegurando un óptimo aprovechamiento proteico. Por lo tanto, reponer adecuadamente la lisina en nuestro organismo resulta esencial y ya sabemos que esto se puede lograr sin los efectos nocivos de las diferentes carnes animales que muchas veces pueden estimular la autoinmunidad característica de muchas enfermedades. Te recomendamos este sitio plantas medicinales.

La mala nutricion

La mala nutricion.
Para mayor comprensión citaré un ejemplo de lo más elocuente: Si una persona se pone a comer papel, cuando mayor sea la cantidad comida, mayor será la desnutrición ocasionada.
Se habrá malgastado saliva en la masticación, se habrán desperdiciado importantes cantidades de diastasas y de jugos gástricos, pancreático, intestinal, etc. para tratar de efectuar una asimilación imposible. Se habrá gastado una elevada suma de calorías para asegurar el trabajo muscular del estómago y los esfuerzos peristálticos del intestino, y no se habrá aprovechado absolutamente nada.

Tipos de alimentos

Tipos de alimentos.
Podrá parecer inverosímil, y hasta extravagante, que hayan alimentos que cuando más se comen, más desnutren. Sin embargo esos seudo alimentos existen; son los elementos cuya falta de asimilación, o cuya pobreza energética son tales que su paso por el tubo digestivo provoca un gasto de energía mucho mayor que la que pueden producir ellos mismos. En consecuencia desnutren en vez de nutrir porque ocasionan un fuerte déficit en nuestra economía orgánica, desperdiciando nuestros jugos digestivos (salivar gástrico, pancreático, etc.) y gastando inútilmente las reservas energéticas acumuladas.

Que son alimentos

LO QUE DEBE ENTENDERSE POR ALIMENTO.
En su concepción general, la palabra alimento significa cualquier substancia que ingerimos y cuya digestión y asimilación nos sirve para estructurar nuestro crecimiento, reemplazar las células gastadas, reponer las energías perdidas y asegurar el buen funcionamiento motriz de nuestro organismo. ero, desde el punto de vista estrictamente dietético, debemos hacer una salvedad; no todos esos elementos merecen el nombre de alimentos. ‘Porque entre esos alimentos, los hay que nutren, otros que no nutren y otros que desnutren. Por eso se suele decir de algunas personas que son: “Bien comidas, pero mal .alimentadas’.

Problemas de ovarios

Malnutrición o pérdida de peso excesiva.
Esto puede deberse a una enfermedad grave, a no disponer de alimentos, a ingerir alimentos inadecuados, a desórdenes en la alimentación o al exceso de ejercicio. Por lo general se interrumpen los períodos, aunque rara vez tienen lugar períodos más abundantes.

Tratamiento hipertension arterial

Tratamiento hipertension arterial.
Hipertensión bajo control.
Algunas pautas dietéticas importantes que debe tener en cuenta si sufre de hipertensión: Hacer, al menos tres comidas al día. Elegir siempre alimentos integrales. Tomar leche y productos lácteos (yogurt, queso, etc) sin grasa.
Elegir carne blanca.
Comer pescado dos veces por semana.
Incluir frutas y verduras en todas las comidas.
No consumir azúcar.
Optar por las proteínas vegetales (legumbres).

Los problemas alimenticios

Una solución incorrecta del problema alimenticio de la familia incide desastrosamente sobre sus finanzas y rompe el equilibrio del presupuesto hogareño. Mina la salud física y moral de todos, provoca una penosa relaxación en los lazos afectivos que unen entre sí a los miembros de la misma, y puede provocar el derrumbe definitivo del núcleo familiar.
No hay que olvidar el elocuente aforismo según el cual: “El hombre se conquista por el corazón, pero se conserva por el estómago”.

Problema alimenticio

El problema alimenticio de la familia va todavía mucho más allá de este vasto círculo y rebasa los cánones, ya suficientemente enredados de la dietética, para internarse profundamente en los dominios de la Economía Doméstica. Plantea una difícil ecua’ción de índole financiero, cuyos factores extraordinariamente dispares tienen coeficientes propios, o circunstanciales, que deben ser estimados en su verdadero valor de relación si se quiere obtener una solución justa.