Quistes en ovarios malignos

Los quistes ováricos que aparecen tras la menopausia son sospechosos (como se ha detenido la ovulación, no de berían formarse quistes en el ovario) y existe una alta probabilidad de que sean malignos. Deben eliminarse lo antes posible. (Hay algunos quistes malignos cuya presencia puede rastrearse mediante análisis de sangre, lo cual resulta muy útil porque así se puede evitar repetir operaciones o ecografías para ver si el quiste se mantiene.)
Un herbolario experto puede ayudar impidiendo que aparezcan más quistes simples, pero no debe intentar tratar un quiste que no haya sido diagnosticado. El terapeuta no suele preocuparse por los quistes simples a menos que aparezcan con frecuencia e interfieran con el ciclo o causen dolor. El Chamaelirium. luteum (falso unicornio) suele prevenir la formación de quistes recurrentes. Se cree que normaliza la función ovárica, incluida la ovulación, y se utiliza también para la infertilidad derivada de una ovulación errática. No se entiende del todo cómo funciona, porque, a diferencia de la pildora, no interrumpe la ovulación. Debe ser recetado por un herbolario especializado.

Quistes ovaricos y su causas

La extirpación quirúrgica de un quiste se aconseja si se considera que éste es el posible culpable de complicaciones o enfermedades graves: quistes que continúan creciendo, no se reabsorben o pueden ser malignos. Algunas mujeres buscan tratamientos naturales para disolver o encoger el quiste porque la idea de operarse les da miedo o se oponen a ella. Ésta no es una buena política, ya que tratar un quiste ovárico sin conocer a qué tipo específico pertenece es buscarse problemas.
La «torsión» puede ocurrir cuando el ovario que contiene el quiste se retuerce y corta su propio suministro de sangre, lo cual causa la muerte del tejido ovárico. La torsión de los quistes ováricos puede ocasionar dolor intenso y requiere cirugía inmediata. También puede producirse una torsión cuando el quiste mismo se retuerce sobre su tallo o pedículo, y eso puede dar lugar a que se rompa.
Los quistes grandes, sobre todo los que miden más de 5 centímetros de diámetro, pueden romperse en cualquier momento y causar dolor y adherencias, y deben extirparse quirúrgicamente. Los quistes llenos de sangre de la endo-metriosis (llamados endometriomas) tienden a crecer con cada menstruación y son propensos a romperse, aun cuando son bastante pequeños, y también deben extirparse. Los quistes ováricos grandes o que crecen también se eliminan, porque pueden descontrolarse por completo y destruir partes del ovario, e incluso hacer que el ovario ro se atrofie y deje de ovular o de producir hormonas. Si se sospecha la malignidad, es esencial extirpar el quiste en el quirófano. El cáncer de ovario es una preocupación para todas las mujeres. Si bien la incidencia del mismo es mucho menor para las mujeres jóvenes, en las mayores de 45 años uno de cada tres quistes de ovario es canceroso. En este grupo de edad, cuando se descubre un quiste pequeño de aspecto benigno, puede que el médico decida esperar un cielo, pero si persiste o si hay dudas acerca del tipo al que pertenece, debe sugerir extirparlo de inmediato.

mujeres buscan tratamientos naturales para «disolver» o «encoger» el quiste porque la idea de operarse les da miedo o se oponen a ella. Ésta no es una buena política, ya que tratar un quiste ovárico sin conocer a qué tipo específico pertenece es buscarse problemas.
La «torsión» puede ocurrir cuando el ovario que contiene el quiste se retuerce y corta su propio suministro de sangre, lo cual causa la muerte del tejido ovárico. La torsión de los quistes ováricos puede ocasionar dolor intenso y requiere cirugía inmediata. También puede producirse una torsión cuando el quiste mismo se retuerce sobre su tallo o pedículo, y eso puede dar lugar a que se rompa.
Los quistes grandes, sobre todo los que miden más de 5 centímetros de diámetro, pueden romperse en cualquier momento y causar dolor y adherencias, y deben extirparse quirúrgicamente. Los quistes llenos de sangre de la endo-metriosis (llamados endometriomas) tienden a crecer con cada menstruación y son propensos a romperse, aun cuando son bastante pequeños, y también deben extirparse. Los quistes ováricos grandes o que crecen también se eliminan, porque pueden descontrolarse por completo y destruir partes del ovario, e incluso hacer que el ovario ro se atrofie y deje de ovular o de producir hormonas. Si se sospecha la malignidad, es esencial extirpar el quiste en el quirófano. El cáncer de ovario es una preocupación para todas las mujeres. Si bien la incidencia del mismo es mucho menor para las mujeres jóvenes, en las mayores de 45 años uno de cada tres quistes de ovario es canceroso. En este grupo de edad, cuando se descubre un quiste pequeño de aspecto benigno, puede que el médico decida esperar un cielo, pero si persiste o si hay dudas acerca del tipo al que pertenece, debe sugerir extirparlo de inmediato.

Tumores malignos cancer de ovario

Quistes malignos (cancer de ovario)
El cáncer de ovario es bastante raro, pero por lo general se desarrolla de manera insidiosa sin dar síntomas, de tal modo que puede estar avanzado antes de que nadie se percate de ello.
Lo bueno es que cuanto antes se diagnostique el cáncer de ovario, más posibilidades hay de supervivencia. Y si se extirpa pronto y se trata, puede obtenerse una cura total del mismo.
Para confundir aún más el asunto, los quistes oválicos pueden ser de los que rozan el límite, o sea, que no son ni benignos ni malignos sino algo intermedio, y algunos quistes ováricos benignos pueden progresar hasta hacerse malignos. Hay tumores que pueden iniciarse en otro lugar y luego extenderse al ovario. La mejor protección contra el cáncer de ovario es la vigilancia y la rápida intervención quirúrgica para cerciorarse de que nada que se le parezca pueda convertirse en algo desagradable.
Si tienes más de 40 años, debes practicarte un examen interno anual. Todas debemos hacernos una exploración interna al acudir a la acostumbrada citología de cada año o cada dos años. Las ccografías de la pelvis también pueden reducir el riesgo de sufrir cáncer de ovario.