Aumento de peso en mujeres

Aumento de peso excesivo.
Hay varios órganos del cuerpo que convierten los andrógenos en un estrógeno llamado estrona mediante un proceso que se denomina aromatización, que no debe confundirse con la costumbre de encender velitas perfumadas ni darse un baño de burbujas de lavanda. Una de las partes del cuerpo que aromatizan es el tejido graso. Así que si se tiene sobrepeso, hay más tejidos grasos que están convirtiendo andrógeno en estrona. Esto mantiene unos niveles realmente altos de estrógeno en el organismo a lo largo de todo el mes, en lugar del ciclo normal que provoca las subidas y bajadas de estrógeno.
Hay mujeres que controlan la gravedad del síndrome de ovario poliquístico y la regularidad de su ciclo menstrual reduciendo su peso corporal global. Muchas mujeres que sufren de síndrome de ovario poliquístico y obesidad tienen problemas de resistencia a la insulina.

Exceso de androgenos en la mujer

Exceso de andrógenos.
Los andrógenos, fabricados en los ovarios y en las glándulas adre-nales, normalmente circulan en pequeñas cantidades por la sangre de todas las mujeres sin dar lugar a ninguna masculinización. Sin embargo, si una sufre de síndrome de ovario poliquístico, tiene demasiadas hormonas masculinas, no tantas como los hombres, pero sí las suficientes para provocar un desequilibrio hormonal y los síntomas del síndrome de ovario poliquístico. (Hallarás un apartado específico sobre el exceso de andrógenos más adelante.)

Función ovárica anormal

Se ha descubierto que las mujeres que sufren el síndrome de ovario poliquístico tienen bajos niveles de estrógeno ovárico (estradiol) y altos niveles de andrógenos ováricos. (En resumen: las hormonas femeninas se ven superadas en número por las masculinas.) Los andrógenos producidos en el interior del folículo (el que fabrica el óvulo) por lo visto impiden la ovulación y el desarrollo normal del óvulo. El resultado final es que los óvulos se transforman en quistes, y por eso no hay ovulación. Algunas mujeres que tienen el síndrome de ovario poliquístico tienen un ovario que es normal y otro que es poliquístico.

Causas del síndrome de ovario poliquístico

Aunque actualmente se acepta en general que el síndrome de ovario poliquístico se origina en el ovario, hay otra serie de factores que parecen contribuir de manera importante. El hecho de aumentar de peso puede desencadenar cambios hormonales que pueden hacer que lo que eran quistes sencillos y sin síntomas se conviertan en un caso declarado de síndrome de ovario poliquístico. Se ha sugerido que también podrían estar implicadas otras glándulas endocrinas, como la tiroides, en la aparición del síndrome de ovario poliquístico en algunas mujeres. Este síndrome también se puede heredar. Alrededor del 40 por ciento de las mujeres en cuya familia se da algún caso de síndrome de ovario poliquístico lo heredarán, pero no todas ellas desarrollarán síntomas.

Tratamiento para ovario poliquistico

Suele sospecharse de la existencia del síndrome de ovario poliquístico cuando una viene teniendo últimamente períodos irregulares o ausencia de los mismos, cuando tiene exceso de peso, no consigue quedarse embarazada y parece tener más vello que de costumbre, o sea, observa un crecimiento del vello de tipo masculino. Una ecogra-fía de los ovarios detectará la presencia de quistes múltiples. Antes de establecer el diagnóstico de un síndrome de ovario poliquístico, es necesario descartar como causa todas las otras posibles clases de anomalías endocrinas. Ello suele requerir una exploración física, análisis de sangre y radiografías, además de la ecografía.

Mujeres con síndrome de ovario poliquístico

Las mujeres que tienen el síndrome de ovario poliquístico muestran una propensión a producir demasiado andrógeno (hormona masculina) y a ovular de forma irregular. Otros síntomas del síndrome de ovario poliquístico pueden ser la ausencia del período, la falta de ovulación, el vello de tipo masculino y la obesidad. Para complicar más las cosas, las mujeres que sufren el síndrome de ovario poliquístico pueden tener todos estos síntomas, algunos o ninguno. Hacer un diagnóstico del síndrome de ovario poliquístico se complica todavía más debido a que los síntomas mencionados pueden sufrirlos también mujeres que no tienen el síndrome. Aquellas que observan síntomas similares podrían padecer algo totalmente distinto, como, por ejemplo, un mal funcionamiento de la glándula tiroides.

El síndrome de ovario poliquístico

El síndrome de ovario poliquístico.
Ésta es la parte confusa: existe una cosa que se llama ovarios poliquísticos, lo cual significa literalmente cualquier problema que cause quistes múltiples en un ovario o ambos. Y luego hay otra cosa completamente distinta que se llama síndrome de ovario poliquístico, que es mucho más complicado porque abarca toda una serie de síntomas concretos, o síndrome, que también dan lugar a múltiples quistes en los ovarios.
Gomo puedes imaginarte, hay cierta confusión con los dos términos porque muchos autores, médicos y terapeutas naturis-tas no diferencian entre ovarios poliquísticos y el síndrome de ovario poliquístico.
Según los resultados de las ecografías, hasta una de cada cinco mujeres tiene múltiples quistes ováricos. Algunas tienen ciclos y menstruaciones normales y no experimentan ningún problema; otras pueden sufrir una serie de síntomas como una menstruación irregular o períodos anormalmente ligeros.
Todas estas mujeres tienen ovarios poliquísticos, es decir, ovarios que poseen muchos quistes, pero sólo las que además sufren irregularidades hormonales tienen el síndrome de ovario poliquístico. De modo que quien tenga muchos quistes simples en los ovarios tiene ovarios poliquísticos. Las que tienen multitud de quistes en los ovarios y además sufren anomalías hormonales padecen el síndrome de ovario poliquístico. En este apartado sólo nos ocuparemos del síndrome de ovario poliquístidco.

Quistes en ovarios malignos

Los quistes ováricos que aparecen tras la menopausia son sospechosos (como se ha detenido la ovulación, no de berían formarse quistes en el ovario) y existe una alta probabilidad de que sean malignos. Deben eliminarse lo antes posible. (Hay algunos quistes malignos cuya presencia puede rastrearse mediante análisis de sangre, lo cual resulta muy útil porque así se puede evitar repetir operaciones o ecografías para ver si el quiste se mantiene.)
Un herbolario experto puede ayudar impidiendo que aparezcan más quistes simples, pero no debe intentar tratar un quiste que no haya sido diagnosticado. El terapeuta no suele preocuparse por los quistes simples a menos que aparezcan con frecuencia e interfieran con el ciclo o causen dolor. El Chamaelirium. luteum (falso unicornio) suele prevenir la formación de quistes recurrentes. Se cree que normaliza la función ovárica, incluida la ovulación, y se utiliza también para la infertilidad derivada de una ovulación errática. No se entiende del todo cómo funciona, porque, a diferencia de la pildora, no interrumpe la ovulación. Debe ser recetado por un herbolario especializado.

Quistes ovaricos y su causas

La extirpación quirúrgica de un quiste se aconseja si se considera que éste es el posible culpable de complicaciones o enfermedades graves: quistes que continúan creciendo, no se reabsorben o pueden ser malignos. Algunas mujeres buscan tratamientos naturales para disolver o encoger el quiste porque la idea de operarse les da miedo o se oponen a ella. Ésta no es una buena política, ya que tratar un quiste ovárico sin conocer a qué tipo específico pertenece es buscarse problemas.
La «torsión» puede ocurrir cuando el ovario que contiene el quiste se retuerce y corta su propio suministro de sangre, lo cual causa la muerte del tejido ovárico. La torsión de los quistes ováricos puede ocasionar dolor intenso y requiere cirugía inmediata. También puede producirse una torsión cuando el quiste mismo se retuerce sobre su tallo o pedículo, y eso puede dar lugar a que se rompa.
Los quistes grandes, sobre todo los que miden más de 5 centímetros de diámetro, pueden romperse en cualquier momento y causar dolor y adherencias, y deben extirparse quirúrgicamente. Los quistes llenos de sangre de la endo-metriosis (llamados endometriomas) tienden a crecer con cada menstruación y son propensos a romperse, aun cuando son bastante pequeños, y también deben extirparse. Los quistes ováricos grandes o que crecen también se eliminan, porque pueden descontrolarse por completo y destruir partes del ovario, e incluso hacer que el ovario ro se atrofie y deje de ovular o de producir hormonas. Si se sospecha la malignidad, es esencial extirpar el quiste en el quirófano. El cáncer de ovario es una preocupación para todas las mujeres. Si bien la incidencia del mismo es mucho menor para las mujeres jóvenes, en las mayores de 45 años uno de cada tres quistes de ovario es canceroso. En este grupo de edad, cuando se descubre un quiste pequeño de aspecto benigno, puede que el médico decida esperar un cielo, pero si persiste o si hay dudas acerca del tipo al que pertenece, debe sugerir extirparlo de inmediato.

mujeres buscan tratamientos naturales para «disolver» o «encoger» el quiste porque la idea de operarse les da miedo o se oponen a ella. Ésta no es una buena política, ya que tratar un quiste ovárico sin conocer a qué tipo específico pertenece es buscarse problemas.
La «torsión» puede ocurrir cuando el ovario que contiene el quiste se retuerce y corta su propio suministro de sangre, lo cual causa la muerte del tejido ovárico. La torsión de los quistes ováricos puede ocasionar dolor intenso y requiere cirugía inmediata. También puede producirse una torsión cuando el quiste mismo se retuerce sobre su tallo o pedículo, y eso puede dar lugar a que se rompa.
Los quistes grandes, sobre todo los que miden más de 5 centímetros de diámetro, pueden romperse en cualquier momento y causar dolor y adherencias, y deben extirparse quirúrgicamente. Los quistes llenos de sangre de la endo-metriosis (llamados endometriomas) tienden a crecer con cada menstruación y son propensos a romperse, aun cuando son bastante pequeños, y también deben extirparse. Los quistes ováricos grandes o que crecen también se eliminan, porque pueden descontrolarse por completo y destruir partes del ovario, e incluso hacer que el ovario ro se atrofie y deje de ovular o de producir hormonas. Si se sospecha la malignidad, es esencial extirpar el quiste en el quirófano. El cáncer de ovario es una preocupación para todas las mujeres. Si bien la incidencia del mismo es mucho menor para las mujeres jóvenes, en las mayores de 45 años uno de cada tres quistes de ovario es canceroso. En este grupo de edad, cuando se descubre un quiste pequeño de aspecto benigno, puede que el médico decida esperar un cielo, pero si persiste o si hay dudas acerca del tipo al que pertenece, debe sugerir extirparlo de inmediato.

Los quistes ováricos

Filed under: Quistes ovaricos

Los quistes fisiológicos se diagnostican mediante; una ecografía. Raramente requieren tratamiento, pero hay mujeres que desarrollan estos quistes de forma tan regular que se les sugiere que tomen la pildora como tratamiento para suprimir la ovulación.
Las tres estrategias comunes a seguir cuando se descubre un quiste son:
• extirparlo quirúrgicamente;
• aplicar tratamientos hormonales que puedan impedir que se formen ciertos quistes; o
• esperar a ver qué pasa.
Obviamente, el tratamiento depende de cuáles podrían ser las complicaciones para un tipo concreto de quiste si se deja sin tratar. Entre dichas complicaciones se encuentra la posible rotura, el retorcimiento del ovario, interferencia con la regularidad del ciclo, destrucción del tejido ovárico, la extensión del cáncer y la infertilidad.
Muchos quistes no requieren tratamiento alguno. Si el quiste es pequeño, y si lo más probable es que sea benigno y si se reabsorbe por sí solo, esperar a ver qué pasa es seguro, sobre todo en el caso de mujeres jóvenes que desarrollan quistes fisiológicos que normalmente se reabsorben al cabo de dos ciclos.
Pero cuando un quiste lleva presente más de dos ciclos, a menudo se recomienda la cirugía, porque los quistes benignos y no problemáticos no suelen durar tanto. Puede que se recomiende la pildora para quistes problemáticos y recurrentes o para algunos casos de síndrome de ovario poliquístico (SOP) porque impiden la ovulación, que es el origen de estos quistes ováricos. El uso prolongado de la pildora también se asocia con un menor riesgo de desarrollar un cáncer de ovario.