
Más allá de la eficacia de los remedios caseros, éstos nunca deben reemplazar la consulta médica cuando se crea necesaria.
• Gripe: en caso de que su pequeño sufra los dolores de espalda habituales en un cuadro de gripe, recostado, ubíquelo boca abajo, planche una bufanda y colóquela caliente sobre su espalda imitando la acción de una almohadilla eléctrica que irradia calor.
• Fiebre: las duchas frías o los paños de agua fría sobre la frente son infalibles para bajar la temperatura corporal.
• Diarrea: el consumo de abundante líquido es indispensable para evitar una deshidratación y aunque no sea demasiado atractivo para beber, es recomendable ingerir agua de arroz. De todas maneras, se sobreentiende que este método es un paliativo que en ningún caso debe reemplazar la consulta urgente con el médico.
• Inflamaciones: las tisanas de plantas medicinales como malva o romero son excelentes para los casos de infección o contusión porque rebajan la hinchazón y calman el dolor.
• Cortes y raspones: para evitar que se internen en la herida partículas que puedan producir una infección, es importante lavar el
área varias veces con agua y jabón. Las soluciones para detener el sangrado son ejerciendo presión con la mano envuelta en una gasa o un aposito sobre la herida o colocando encima un puñado de azúcar y controlando que quede cubierta
toda la zona lastimada.
• Golpes: tan viejos como los golpes son los trucos para evitar los “chichones” o bultos que se forman como respuesta a una agresión física: se coloca un trozo de manteca, hielo o se aprieta en el lugar con la hoja de un cuchillo frío.
• Pediculosis: un remedio casero para combatir los tan indeseables piojos y liendres consiste en lavar la cabeza con vinagre y luego pasar el peine fino para eliminar liendres y los piojos que permaneciesen agarrados al pelo.
• Dolores musculares: suelen ser muy comunes en la etapa del crecimiento por el reacomodamiento entre los huesos y los músculos. Si es el caso de su niño, masajee sus miembros inferiores y superiores y propóngale pasar la noche dentro de una bolsa de dormir para asegurar una protección total contra una posible corriente de aire que empeore los síntomas.
• Picaduras: jugando en un jardín o nadando en el mar los niños corren el riesgo de sufrir distintos tipos de picaduras. Conozca cómo actuar según el animal que lo dañó:
Abejas: aplicar desodorante anti-transpirante, puesto que su componente principal, el clorhidrato de aluminio, es sumamente útil para contrarrestar los efectos de la toxina de la abeja. Si al rato perdura la hinchazón y la picazón, repetir la operación. También es útil colocar sobre la picadura un puñado de carne picada, lo cual alivia el dolor y el prurito. La carne debe depositarse durante quince minutos ; es importante no exceder ese lapso para evitar una irritación de la piel. Aparentemente, la carne contiene una enzima que calma los síntomas característicos del cuadro. Otra posibilidad es extraer el veneno presionando hacia afuera y estirando la piel, limpiar la herida con abundante agua fría y aplicar una mezcla de pan, leche y miel para evitar la inflamación y calmar el dolor. Avispas: Humedecer la zona hinchada con jugo de limón o vinagre. Hormigas: Disolver bicarbonato de sodio en agua y colocar con un algodón sobre el área. Mosquitos: Frotar el lugar con un diente de ajo o elaborar una pasta con un poco de agua y bicarbonato de sodio, colocarla sobre la picadura, esparcirla con una gasa, dejarla casi media hora, luego retirar y enjuagar.
En los niños menores de dos años, como no pueden usarse lociones repelentes de insectos porque podrían re-sultartóxicas, es recomendable colocar cremas hidratantes perfumadas que actúan como repelentes ya que el aroma aleja a los mosquitos.
Aguas vivas: raspar la zona con algún objeto tan fino -como el borde de una tarjeta de crédito-. Esto sirve para desprender cualquier resto de agua viva que pudo haber quedado prendido de la piel del niño. Para contrarrestar los síntomas de picazón y dolor, enjuagar con agua salada y finalizar el procedimiento lavando el área con vinagre o con bicarbonato de sodio y agua.
• Padrastros: cubrirlos con apositos adhesivos y cuando crezcan, cortarlos con una alicate o una tijera desinfectados con alcohol para evitar que se produzca una infección. Si se llegara a observar un enrojecimiento de la zona y/o supuración, será necesario sumergir el dedo en agua tibia cada ocho horas hasta que mejore la situación.
• Enfermedades eruptivas: en los cuadros de varicela o sarampión, los médicos solamente prescriben reposo pero para aliviar los síntomas es recomendable que los chicos vistan prendas livianas de algodón para que la piel permanezca ventilada.
• Quemaduras: limpiar la zona con agua fría, aplicar crema con aloe vera 0, directamente, el jugo de la planta, o la infalible pasta dentífrica que, al secar, forma una capa que interrumpe el proceso de formación de la llaga.
• Insolaciones: estando al sol es fundamental tomar los recaudos para evitar consecuencias indeseables como una insolación. Pero en caso de que ocurra, se pueden colocar paños fríos hasta sentir que desaparece el ardor o bien, cubrir la piel con rodajas de tomate o de papa.
• Irritación por plantas: dentro de los diez minutos de haberse tenido el contacto con la planta, lave la zona con agua y jabón, aplique durante un minuto un cubito de hielo envuelto en una bolsa de plástico y luego, alivie el malestar con bicarbonato de sodio y agua tibia. Otra opción es cubrir el área con un paño húmedo y ubicarse frente a un ventilador para mejorar el estado des-
pués de producir una vasoconstricción por el enfriamiento de la piel.
• Astillas: las pequeñas y delgadas que se encuentran en la superficie cutánea deben ser ignoradas, ya que el propio organismo se encargará de expulsarlas. Si el niño se clavara una astilla grande, es necesario sumergir la zona en agua tibia durante diez minutos para facilitar la extracción del cuerpo extraño. Con el extremo de una aguja muy fina, previamente desinfectada con alcohol, raspar con mucha delicadeza la zona donde se observa la astilla y aprovechar el momento en que se forme una pequeña abertura para extraer la astilla con una pinza de depilar.
• Ampollas en los pies: síntoma especialmente frecuente en niños deportistas. Una solución: utilice siempre medias de algodón y evite los materiales sintéticos que retienen humedad y favorecen el roce.
• Dolor en la planta de los pies: haga masajes circulares en las plantas de los pies con aceite de oliva.
Como puede advenirse, los remedios caseros infantiles son fáciles de preparar. Sus ingredientes se consiguen sin inconvenientes y otorgan la respuesta esperada, aquella que tranquiliza tanto a los padres como a los chicos, mientras se espera al doctor. •