Coloretes

Pero también al colorete le ha llegado su evolución y madurez. Incluso hasta el nombre le han cambiado, porque ahora se le conoce más técnicamente hablando como “fard de las mejillas”. Pero, con uno u otro nombre, el colorete será siempre una expresión de color aplicado en los pómulos o mejillas. Podrán variar sus nombres, sus tonos e incluso su forma de aplicar, pero ha de estar presente en el tocador de la mujer, porque su aplicación resulta aún imprescindible. Véase en este pequeño prólogo como un “minihomenaje” a este cosmético tan conocido y ¿por qué no? también tan querido. Hablemos ahora de las características que ha de presentar un colorete y de su finalidad. Ésta es la de dar “luz” al rostro y al mismo tiempo, según se aplica, variar ligeramente las facciones, o por lo menos causar este efecto óptico.