Bajar la menstruacion

Muchas mujeres visitan a un terapeuta naturista por sufrir hemorragias infrecuentes ya que todo lo demás ha fracasado. A menudo las ha examinado un médico y les ha dicho que simplemente tienen reglas abundantes y que no les ocurre nada malo. Si es tu caso y no te han realizado una exploración física, el terapeuta naturista debe enviarte a un médico para que te examine y haga un diagnóstico.

Ideas peregrinas acerca de la menstruación

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Existen numerosos mitos, tabúes y errores de lo más excéntricos acerca de la menstruación. El Levítico, libro del Antiguo Testamento, aconseja que cuando las mujeres tengan el período, permanezcan aisladas del resto de la comunidad, junto con las personas que sufren heridas supurantes.
Alrededor del siglo u de nuestra era, un individuo llamado Plinio anunció que una mujer que estuviera menstruando era un ser dotado de misteriosos poderes capaz de agriar el vino, hacer que se marchitaran las vides, que las frutas se cayeran de los árboles, matar a las abejas, dejar romos los cuchillos, echar a perder el azogue de los espejos y volver a los perros rabiosos. He aquí un consejo de jardinería que no encontrarás en ninguna revista especializada: Alrededor del siglo IV, Demócrito escribió que «a una muchacha que está teniendo su primera menstruación se la debe llevar a dar tres vueltas alrededor de los parterres del jardín para que las orugas que haya en ellos caigan y mueran al instante…». Aquí no vamos a irnos por las ramas, por eso diremos que Demócrito era un auténtico alcornoque.
La gente creía que la sangre menstrual era sumamente tóxica, tanto para la mujer que tenía el período como para todo el que anduviera cerca de ella. Se creía incluso que la «sangre venenosa» era la razón de los dolores menstruales, ya que dañaba los tejidos que tocaba. Tener relaciones sexuales con una mujer en esos días estaba penado con la muerte, bien por haber estado en contacto con la sangre en sí, bien por decreto de la Iglesia. Y un hijo nacido de un acto semejante sería sin duda deforme, leproso, pelirrojo… o lo peor de todo: una niña.