Prostaglandinas
La familia misma de las prostaglandinas está formada por siete familias más pequeñas, como si fueran núcleos familiares dentro de un amplio clan. En dichas familias se encuentran las prostaciclinas y los tromboxanos, además de un grupo de prostaglandinas individuales. Cada uno de los miembros de la gran familia tiene un amplio papel que desempeñar: las prostaglandinas influyen en la coagulación de la sangre, en la actividad de los músculos y en las reacciones inflamatorias de todo el cuerpo; los tromboxanos tienen que ver con la coagulación de la sangre y la actividad de los vasos sanguíneos; y las leucotrinas son reguladoras de las reacciones inflamatorias y alérgicas.
Cada vez que se sufre una hemorragia, se tiene una costra, se vomita o se experimenta un espasmo muscular, hay una prostaglandina que está trabajando horas extra.
Dentro de cada una de las familias de tromboxanos, prostaglandinas y leucotrinas, cada uno de los miembros tiene un papel propio más específico. Al igual que sucede en todas las familias, algunos de los miembros tienden a ser molestos, mientras que otros son más útiles. De igual modo que hay individuos que son propensos a subirse por las paredes en determinadas ocasiones (sobre todo en Navidad), algunos de la familia de las prostaglandinas pueden desmandarse un poco de vez en cuando. Y luego están los parientes lejanos, algunos de los cuales pueden no ser de fiar. Por ejemplo, una de las leucotrinas da comienzo a algunos de los procesos de inflamación, y otra, ya sea pariente de un clan próximo o lejano, tendrá la responsabilidad de restablecer la calma.


