Primer periodo menstrual

El diagnóstico médico de por qué no te ha venido el primer período sigue una pauta bastante habitual. En muchos casos no existe ningún problema físico de importancia, simplemente se ha retrasado el comienzo de la pubertad, y ya llegará la menstruación cuando tenga que llegar. No obstante, el retraso del comienzo de la pubertad es un diagnóstico por exclusión, y la mayoría de los médicos querrán estar totalmente seguros de que no ocurre nada más. Primero te examinan para ver si tienes todos los sistemas activos en el frente de los cstrógenos. Si se advierte que el busto ha crecido significa que tus ovarios están fabricando estrógeno o que tu organismo está convirtiendo andrógenos en estrógenos en los tejidos grasos. El desarrollo total de los pechos sólo tiene lugar cuando los ovarios fabrican estrógeno, de modo que el grado de crecimiento de tus pechos (que no tiene nada que ver con el tamaño en sí) nos da una pista importante para conocer las causas de la ausencia de la menstruación.

La ausencia de la menstruación

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El embarazo es la causa más habitual de ausencia de la menstruación, y, como resulta evidente, una causa mucho más probable si no se usan anticonceptivos.
Las pruebas de embarazo que miden los niveles hormonales de la orina podemos obtenerlas en la farmacia o en el médico, y proporcionan un resultado unos días después de quedar embarazada, incluso antes de lo que sería la fecha del siguiente período. Los análisis de sangre pueden ser exactos ya incluso 10 días después de la concepción, pero se debe esperar 14 días para estar absolutamente segura de no haber obtenido un resultado negativo falso.
No te preocupes demasiado si un mes no te viene el período y sabes que no estás embarazada. La falta de una menstruación suele ser un «bache» hormonal u ovulatorio causado por el estrés (ya sea horrible o divertido) o por una enfermedad. El equilibrio hormonal, o como ahora lo conocemos, ese lío tan complicado de las hormonas, es muy delicado y puede confundirse con facilidad, temporalmente. Por lo general, se recupera la pauta habitual una vez superado el episodio, a no ser que una esté tan estresada por no haber tenido la menstruación que el organismo vuelva a empezar por el principio.

Ideas peregrinas acerca de la menstruación

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Existen numerosos mitos, tabúes y errores de lo más excéntricos acerca de la menstruación. El Levítico, libro del Antiguo Testamento, aconseja que cuando las mujeres tengan el período, permanezcan aisladas del resto de la comunidad, junto con las personas que sufren heridas supurantes.
Alrededor del siglo u de nuestra era, un individuo llamado Plinio anunció que una mujer que estuviera menstruando era un ser dotado de misteriosos poderes capaz de agriar el vino, hacer que se marchitaran las vides, que las frutas se cayeran de los árboles, matar a las abejas, dejar romos los cuchillos, echar a perder el azogue de los espejos y volver a los perros rabiosos. He aquí un consejo de jardinería que no encontrarás en ninguna revista especializada: Alrededor del siglo IV, Demócrito escribió que «a una muchacha que está teniendo su primera menstruación se la debe llevar a dar tres vueltas alrededor de los parterres del jardín para que las orugas que haya en ellos caigan y mueran al instante…». Aquí no vamos a irnos por las ramas, por eso diremos que Demócrito era un auténtico alcornoque.
La gente creía que la sangre menstrual era sumamente tóxica, tanto para la mujer que tenía el período como para todo el que anduviera cerca de ella. Se creía incluso que la «sangre venenosa» era la razón de los dolores menstruales, ya que dañaba los tejidos que tocaba. Tener relaciones sexuales con una mujer en esos días estaba penado con la muerte, bien por haber estado en contacto con la sangre en sí, bien por decreto de la Iglesia. Y un hijo nacido de un acto semejante sería sin duda deforme, leproso, pelirrojo… o lo peor de todo: una niña.