Cremas hidratantes

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Comenzó con perfumes, siguió con maquillajes y líneas de baño, y hoy Nina Ricci nos sorprende con un trío de hidratantes. Un tratamiento intensivo para todo tipo de pieles, otro para pieles mixtas y grasas, y un último para pieles normales y secas. Cada una cuenta con un porcentaje diferente del llamado “catalizador de belleza TM”, del que afirman se trata de un estimulante de la oxigenación celular.

ACTIVIDAD HORMONAL

La regulación hormonal actúa desde antes del nacimiento, durante la vida fetal, gracias a la presencia de un órgano, la placenta, que ejerce actividad de glándula endocrina, y al paso de hormonas de la madre a la circulación del feto. También es posible encontrar trazas de hormonas producidas por el mismo feto. Sin embargo, la actividad endocrina de un ser se establece propiamente a partir del nacimiento y alcanza su pleno desarrollo en el momento de la pubertad. Hay que tener presente que la maduración del organismo, con el crecimiento y desarrollo completos de todos sus órganos y aparatos, se produce presidida por la actividad de un grupo de hormonas entre las que cabe destacar la llamada hormona de crecimiento, las hormonas tiroideas, las sexuales y la insulina.
Los tipos esqueléticamente anchos, de aspecto macizo y tendencia a la obesidad forman el tipo constitucional de los pícnicos. Su psicología se caracteriza por la tendencia a presentar cíclicamente periodos de gran vitalidad. Fragmento de El juicio de Paris, obra del pintor flamenco Rubens.

Belleza de la mujer

La belleza corporal debe pues cimentarse en una paz profunda del espíritu y conjugar armoniosamente los aspectos temperamentales y las características físicas de la persona. Pero también dijimos que, en primera instancia, lo que la generalidad entiende por belleza y exige como tal se basa en la moda. La moda es sólo un conjunto de consideraciones costumbristas y arbitrarias. No podemos desdeñar a la moda porque esto nos marginaría de la sociedad y nos desequilibraría. Mas tampoco podemos aferramos a esa moda con olvido de nuestra propia personalidad, lo que nos llevaría a caer en una insatisfacción obsesiva, es decir, en el mismo problema psíquico ya apuntado.
Todas las prácticas que hemos descrito como naturales son, además de modificantes físicos, estabilizadores psíquicos, si se practican con mesura y sin ansia. Cuando esas prácticas resultan a nuestro juicio insuficientes, el recurso del instituto de belleza debe concebirse como un “concurso del”. Sólo si el lugar resulta tranquilo y acogedor, si los tratamientos se admiten con fe y como algo placentero y si quien los prescribe adquiere para nosotras el relieve de una persona amiga, en quien se confía y de quien se espera comprensión, cabe esperar unos resultados satisfactorios para todos.