Cirugia reparadora

Si al llegar a la pubertad no consigue establecer adecuadas relaciones con el sexo opuesto, pueden producirse graves desórdenes en su mundo sexual, lo que crearía un círculo vicioso que puede dar lugar al llamado “complejo de Tersites”.
La más importante pregunta que nos podemos hacer ante el niño malformado es cuál será su porvenir, ya que, reparada o no su deformidad, adaptado más o menos a su vida social, queda el interrogante de saber si va a representar, al convertirse en adulto, un peligro para su descendencia. Los conocimientos actuales relativos a los más íntimos mecanismos de la información genética permiten esperar que más pronto o más tarde será posible modificar —y por tanto mejorar— el potencial genético de los individuos, y en particular el de los portadores latentes de genes patológicos que, sin manifestar por sí mismos la tara hereditaria, pueden, no obstante, transmitirla a su descendencia. El porvenir del niño malformado se verá con ello transformado.