Estrógenos ambientales

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La información disponible sobre los desagradables estrógenos ambientales es menos clara. Existen infinidad de sustancias químicas que pueden actuar combinándose para producir fuertes efectos estrogénicos. Entre ellas se encuentran pesticidas tales como endosulfán, toxafeno, dieldrín, clordecona, DDT y DDE; los bifeniles policlorados (PCB) que se encuentran en diversos productos tales como el fluido hidráulico, los tubos de neón y los plásticos como el nonilfenol obtenido del poliestireno modificado; el bifenol-A, un plástico que se encuentra en el lacado utilizado para revestir el interior de las latas de conserva; y otros plásticos que se usan como sustitutos de los empastes dentales de amalgama con mercurio.
Se desconocen las implicaciones reales para la salud de estos productos químicos. Por otra parte, continúa la investigación para determinar si existe una relación entre la exposición a los insecticidas y el desarrollo del cáncer. Sin embargo, se han encontrado altos niveles de DDT en el tejido fibroide, y existe la preocupación de que estos productos químicos puedan afectar a la fertilidad masculina y al desarrollo sexual del varón, además de que aumenten el riesgo de cáncer.
La exposición a productos químicos puede tener efectos diversos sobre las personas, dependiendo del tiempo de exposición, del tipo de producto químico y de los sistema de eliminación de su organismo.
Y aunque algunos de estos productos tienen sólo un efecto es-trogénico débil, deben considerarse sospechosos de causar cierto daño, porque muchos de ellos son venenos diseñados para matar plantas o insectos. Baste decir que probablemente sea más seguro mantenerse alejado del DDT y tratar de reducir al mínimo el uso de sustancias químicas en el cuerpo, el hogar y la zona en que nos movemos.

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Un enfoque nuevo sobre la menstruación

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Ya es hora de olvidarse de esa estupida idea de que las mujeres son intrinsecamente débiles y sucias. Tener la regla una vez al mes no es para tanto, siempre que todo funcione como es debido y no duela.
Cabría pensar que no hacía falta decirlo desde… bueno, desde el período jurásico, pero por lo visto sí hace falta: la menstruación es un hecho biológico normal, y hasta las mismísimas orugas están a salvo en nuestra presencia.
Por suerte, algunas mujeres empiezan a plantearse la cuestión de celebrar su primer período como un rito de transición y parte del viaje a la edad adulta. Si tienes acceso a un ordenador, puedes encontrar el Museo de la Menstruación en Internet. (¿Sabías que a los primeros tam-pones se les llamaba «FAX»?) Otra curiosidad: una empresa australiana de ropa interior, denominada Bloom, ha lanzado las «Lunatics», unas prendas interiores especiales para usarlas durante la menstruación con estampado de leopardo y la parte inferior de color rojo, «para que puedas aullar a la luna con estilo». (Ésta es la clase de empresas que nos gustan. Hay cuatro tallas: pequeña, mediana, grande y enorme.)

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