
Los que necesitan una vigilancia más estrecha son los fibromas grandes, los que crecen de un pedículo o sobresalen hacia abajo a través del eérvix. Los fibromas que crecen deprisa tienen un riesgo cada vez mayor de convertirse en un cáncer agresivo. A menudo los médicos sugieren eliminarlos mediante cirugía para curarse en salud.

Los fibromas pueden causar pocos síntomas; ocasionalmente se descubren algunos bastante grandes debido a una ecografía rutinaria que buscaba otra cosa. Los fibromas que no interfieren con la fertilidad ni causan síntomas indeseables deben dejarse en paz y controlarse de vez en cuando. Algunas medidas destinadas a reducir el exceso de estrógeno en relación con la progesterona pueden estabilizar su crecimiento y disminuir el riesgo de que se multipliquen.