Las pastillas para el acné

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Los médicos suelen recetar lociones que contienen ácido retinoico (tretinoína o Retin-A) para los granos no inflamados; o que contienen antibióticos como la clindami-cina, para los inflamados. Algunos sugieren todavía un antiguo preparado, el peróxido de benzoilo, que viene en forma de crema, gel o jabón líquido. Existen preparados modernos que contienen ácido glicólico (con frecuencia llamado ácido de frutas) y que son exfoliantes suaves que eliminan la piel muerta y mantienen los poros abiertos. Si alguna loción te provoca una reacción cutánea, deja de usarla y pide consejo al médico que te la recetó.
Las pastillas para el acné contienen isotretinoína y, más comúnmente, antibióticos como la tetraciclina. Ocasionalmente se utiliza la eritromicina si existe la posibilidad de embarazo o si se es alérgico a la tetraciclina. Para que sean efectivos, los antibióticos deben tomarse siguiendo estrictamente unas instrucciones bastante complicadas que indican cuándo y cómo.
La isotretinoína sólo puede ser prescrita por un especialista en dermatología, y no es para menos: posee varios efectos secundarios relativamente frecuentes, entre ellos el agrietamiento de los labios, dermatitis facial, irritación grave de los ojos y los párpados, hemorragias nasales a causa de la sequedad de las fosas nasales, altos niveles de colesterol y ciertas formas de eccema. Algunas personas además desarrollan fotosensibilidad y deben utilizar protección solar en todo momento. En ocasiones pueden aparecer dolores musculares y de las articulaciones, y más raramente crecimientos óseos anómalos en todo el esqueleto. A veces se ven afectadas también las enzimas hepáticas, pero vuelven a ser normales al dejar de tomar el fármaco.
Los médicos suelen insistir en que si se toman fármacos con isotretinoína también se debe tomar la pildora al mismo tiempo, porque si se produce un embarazo estos fármacos causan anomalías en el feto.

La progesterona

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La progesterona, la otra gran estrella de las hormonas femeninas, es la materia prima que sirve de base para otras muchas hormonas esteroides. Por lo tanto desempeña un importante papel no sólo en las menstruaciones y en la reproducción, sino también en varias otras funciones del organismo.
Estimula los cambios en órganos que poseen tejidos sensibles a la progesterona. En el útero, la progesterona estimula el endo-metrio para que pueda alojar a un embrión en desarrollo. Si el óvulo no es fecundado, baja el nivel de progesterona y el tejido endometrial se desintegra, eliminándose en forma de menstruación.
La progesterona inicia cambios glandulares en el tejido de las mamas para que los pechos sean capaces de dar leche. También mantiene el control sobre los niveles normales de andrógenos (hormonas masculinas) en la mujer. Una vez que disminuye o se interrumpe la producción de progesterona, como ocurre tras la menopausia, aumentan los niveles de andrógenos. Esto puede explicar el hecho de que a algunas de nosotras, cuando nos hacemos mayores, se nos caiga el pelo de la cabeza, pero misteriosamente nos aparezca vello en la barbilla.
La progesterona tiene otras funciones, entre ellas mejorar el metabolismo de las grasas, incrementar la densidad ósea o mejorar el estado de ánimo, y también ejerce un efecto diurético natural (pérdida de líquidos). Además, ayuda a prevenir los cambios tanto cancerosos como benignos en las mamas al contrarrestar los efectos del estrógeno en ellas, y ejerce un efecto protector similar sobre el endometrio.
Asimismo, la progesterona es la materia prima de las hormonas denominadas corticosteroides, que mantienen estables los niveles de azúcar en la sangre, reducen las inflamaciones y ayudan al organismo a combatir los efectos del estrés.