Insuficiencia de progesterona

Los cambios en los niveles de progesterona parecen ser los causantes de diversos problemas ginecológicos comunes, pero resulta verdaderamente difícil descubrir por qué y cómo. Con mucho, el problema más común es tener poco antes que mucho. La progesterona la fabrica el corpus luteum, es decir, lo que queda del saco del óvulo una vez que éste ha sido liberado en la ovulación. Así que la primera sospecha evidente es que si una no tiene suficiente progesterona, probablemente no ha estado a la altura de la velocidad que se exige en el departamento de envío de óvulos.

Síntomas
Entre los problemas relacionados con esto se encuentra el SPM, pautas de sangrado disfuncionales, mamas con bultos o dolorosas y algunos tipos de infertilidad.

Cuidados naturales

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•   Come todo lo relacionado con la familia de las coles, pues ayudan a descomponer los estrógenos en el organismo. Dicha familia comprende las coles de color verde, morado y blanco, el brécol, las coles de Bruselas y también la achicoria.

•   Controla la ingesta de proteínas. Un consumo más elevado de proteínas mejora el metabolismo de los estrógenos en el hígado, pero ten cuidado, porque el exceso de proteínas da lugar a otros muchos problemas. Procura obtener la mayor parte de ellas de los cereales, las legumbres y la carne pobre en grasa, y no sobrepases
a cantidad de 60 gramos al día. Para más información sobre las proteínas, consulta el apartado «20 consejos para una dieta correcta» del capítulo «Cuidarse una misma».

•  Toma vitamina B6. Si existe deficiencia de esta vitamina, los tejidos del útero y de las mamas son más susceptibles a los efectos estimulantes del estrógeno y, tristemente, las mujeres con deficiencia de esta vitamina que sufren cáncer de mama muestran una tasa de supervivencia más baja.

•  Recorta la ingesta de alcohol. El consumo moderado de alcohol (una cerveza, un vaso de vino o una copa de licor al día) se ha asociado con una menor incidencia del cáncer de útero (en particular, en mujeres con sobrepeso), pero con un aumento del riesgo de sufrir cáncer de mama. Si cuentas con otros factores de riesgo, será mejor que reduzcas drásticamente el consumo de alcohol. Otras mujeres, incluidas las que tengan un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, pueden tomar sin problemas una o dos copas cada dos o tres días.

Período extraño

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La mayoría de nosotras tenemos por lo menos algún período «extraño» a lo largo de nuestra vida; otras mujeres tienen muchos. Puede ser que el ciclo haya sido inusual, que el flujo sea distinto del normal, que el dolor resulte nuevo o diferente, o que hayan cambiado el color y la consistencia de la sangre.
Esto es lo que hay que preguntarse en caso de tener un período raro:
•  ¿Es posible que esté embarazada?
•  ¿Hay algún otro signo de mala salud?
•  ¿Se ha dado algún episodio de estrés de cualquier tipo?
Si la respuesta a cualesquiera de las dos primeras preguntas es afirmativa, se debe acudir al médico. Si la tercera opción es una posibilidad, tómate una taza de té y date un buen descanso; dicho de otra forma: relájate, espera al próximo ciclo a ver qué pasa.

Las trompas de Falopio

Las trompas de Falopio, también conocidas como oviductos o conductos del óvulo, están musculadas y recubiertas de unos «pelillos» realmente minúsculos llamados cilios. Las trompas, situadas una a cada lado, conectan los ovarios, donde se fabrican los óvulos, con el útero, adonde se supone que han de llegar los óvulos. Las trompas son como un espagueti muy fino (vale, no es una fruta ni un fruto seco) más ancho a la altura del ovario y más estrecho a la entrada del útero. El interior de una trompa tiene tan sólo el grueso de un hilo de coser (ponte tú a buscar aquí metáforas con frutas para todo esto).
El óvulo se desplaza hacia el útero gracias a unas contracciones en las trompas de Falopio. Dichas contracciones también evitan en parte que la sangre menstrual vaya hacia arriba en vez de hacia abajo, pero durante cada menstruación suele haber un poco de flujo «retrógrado», o hacia atrás, que sube por las trompas de Falopio hasta la pelvis. Los diminutos cilios de las trompas recubren toda la cara interior de cada una de ellas. Su continuo movimiento ondulatorio impulsa toda materia en una dirección, en este caso hacia el útero. Los estrógenos mantienen constante ese movimiento… más o menos igual que la primera persona que inicia una ola en un estadio de fútbol. O no. Bueno, sólo era por ayudar. En el extremo situado junto al ovario, cada trompa termina en unas pequeñas proyecciones parecidas a unos dedos, denominadas fimbrias. Son estructuras muy delicadas, por lo general en movimiento, como cuando se agitan los dedos de la mano, que empujan el óvulo hacia el interior de la trompa. Dado que ese movimiento provoca diminutas olas y corrientes en el fluido que rodea el ovario, el óvulo es arrastrado al extremo de la trompa, donde se hacen cargo de él los cilios y la acción muscular.

El útero

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El útero es un órgano fuerte y musculoso que se encuentra en el interior de la pelvis. En él es donde se origina el período y donde el feto crece durante el embarazo hasta transformarse en un niño.
El músculo uterino, llamado miometrio, es uno de los más fuertes del cuerpo. El útero, también conocido como la matriz, puede estirarse para albergar un bebé plenamente desarrollado y es capaz de contraerse rítmicamente durante el parto para ayudar al niño a pasar por el cuello de la matriz, recorrer la vagina y salir al mundo.
La fuerza de la contracción muscular influye en la cantidad de sangre que se pierde durante una menstruación o después de un parto. Dicha contracción muscular, que puede dar lugar a una sensación de «calambre», afecta también a la intensidad del dolor menstrual.
Al hablar del tamaño relativo de los órganos interiores, emplearemos una comparación con una fruta o un fruto seco, porque es la manera más sencilla y, francamente, nos resulta la mar de divertida. Por lo general, el útero tiene aproximadamente el tamaño y la forma de una pera algo aplanada. Ese tamaño y esa forma pueden verse alterados por quistes fibromas, pólipos, un embarazo en curso o embarazos repetidos. Las variaciones pueden notarse por primera vez durante un examen pélvico, y deben investigarse. (En ocasiones, a un útero que es más grande de lo normal los médicos lo denominan útero «abultado». A veces, los términos médicos carecen por completo de tacto.)