Sintomas menstruacion irregular

Pero en ocasiones la dismenorrea primaria puede causar un dolor realmente intenso y la secundaria no ser tan dolorosa; es decir, padecer un dolor intenso de verdad no significa que se tenga una enfermedad; de hecho, hay algunas enfermedades que no causan dolor. La EPI a menudo se denomina una enfermedad «silenciosa», porque en muchos casos una ni siquiera sabe que la padece hasta que le hacen una prueba de fertilidad.
Antes de tratarte el dolor menstrual, asegúrate de obtener un diagnóstico de dismenorrea primaria o secundaria de tu médico. A continuación se explica cómo hacen los médicos el diagnóstico. Si sufres dismenorrea secundaria, podrás extraer información útil de dicha sección, y también puedes consultar el apartado que mejor corresponda a tu problema particular, por ejemplo, endometriosis o adenomiosis. Cerciórate de que tu médico descarte la enfermedad pélvica inflamatoria.

Diario de regularidad del período

Éste es un diario menstrual (derecha) que puedes fotocopiar y utilizar para observar la regularidad de tus períodos y cualquier otro síntoma asociado con los mismos, como el dolor o la pérdida de sangre.
Tal vez le resulte útil a tu médico a la hora de realizar un diagnóstico. (Atención a los años bisiestos.)

Las trompas de Falopio

Las trompas de Falopio, también conocidas como oviductos o conductos del óvulo, están musculadas y recubiertas de unos «pelillos» realmente minúsculos llamados cilios. Las trompas, situadas una a cada lado, conectan los ovarios, donde se fabrican los óvulos, con el útero, adonde se supone que han de llegar los óvulos. Las trompas son como un espagueti muy fino (vale, no es una fruta ni un fruto seco) más ancho a la altura del ovario y más estrecho a la entrada del útero. El interior de una trompa tiene tan sólo el grueso de un hilo de coser (ponte tú a buscar aquí metáforas con frutas para todo esto).
El óvulo se desplaza hacia el útero gracias a unas contracciones en las trompas de Falopio. Dichas contracciones también evitan en parte que la sangre menstrual vaya hacia arriba en vez de hacia abajo, pero durante cada menstruación suele haber un poco de flujo «retrógrado», o hacia atrás, que sube por las trompas de Falopio hasta la pelvis. Los diminutos cilios de las trompas recubren toda la cara interior de cada una de ellas. Su continuo movimiento ondulatorio impulsa toda materia en una dirección, en este caso hacia el útero. Los estrógenos mantienen constante ese movimiento… más o menos igual que la primera persona que inicia una ola en un estadio de fútbol. O no. Bueno, sólo era por ayudar. En el extremo situado junto al ovario, cada trompa termina en unas pequeñas proyecciones parecidas a unos dedos, denominadas fimbrias. Son estructuras muy delicadas, por lo general en movimiento, como cuando se agitan los dedos de la mano, que empujan el óvulo hacia el interior de la trompa. Dado que ese movimiento provoca diminutas olas y corrientes en el fluido que rodea el ovario, el óvulo es arrastrado al extremo de la trompa, donde se hacen cargo de él los cilios y la acción muscular.