¿Compresas o tampones?

Eso depende de ti. Tanto las compresas como los tampones llevan miles de años existiendo, con materiales de lana, lino o, en el antiguo Egipto, de papiro enrollado en el caso de los tampones. Cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Compresas

Las compresas son delgadas, absorbentes y fáciles de usar, porque llevan una tira adhesiva que las sujeta a las braguitas. En los viejos tiempos, había unas compresas enormes que tenían un tamaño diez veces mayor y eran mucho menos absorbentes, y que se colocaban mediante un complicado sistema de cintas, poleas suspensoras e imperdibles, y una tenía la sensación de sentarse encima de un futón doble. Actualmente las compresas vienen en un deslumbrante envoltorio que invita a probarlas todas para ver cuál nos gusta más. Existen varios tamaños y formas para los días más intensos, para la noche, para los días de menor flujo y demás.
No te preocupes demasiado de que la gente pueda verte la compresa a través de la ropa o percibir el olor de la sangre menstrual. (La sangre menstrual cambia de olor cuando entra en contacto con el aire.) Tú eres quien más pendiente está de esas cosas. El olor puede evitarse cambiando la compresa con frecuencia. Y las compresas más delgadas no se notan a través de la ropa, a no ser que lleves puesto un tanga debajo de la falda y que algún pirado se tumbe en el suelo de la parada de autobús provisto de unos prismáticos.

La cantidad de sangre

Filed under: Menstruación

Se considera que, en un período normal, la «pérdida» de sangre es de 50 mililitros, y en un período abundante llega a algo más de 80 mililitros, pero estos datos resultan bastante inútiles. ¿Quién se pasa 5 días sentada encima de una probeta graduada? (Desde luego, yo no.) Resulta mucho más fácil hablar de la frecuencia con que es necesario cambiarse de compresa o de tampón.
Varios estudios de gran amplitud indican que las mujeres que se sentían preocupadas por sangrar demasiado o a las que se les había diagnosticado una regla abundante mostraron enormes diferencias en la cantidad de sangre menstrual. Algunas que sólo sangraron 10 mililitros creían que estaban sangrando mucho, mientras que otras que sangraron 300 mililitros creían que sus períodos eran normales.
En general, si es necesario cambiar la compresa o el tampón cada dos horas o con mayor frecuencia porque está completamente empapado de sangre (y no porque a una le guste), y si eso tiene que hacerlo durante todo el día durante todo el período, entonces es una menstruación abundante. Si la compresa muestra tan sólo una raya de sangre en el centro o el tampón tiene empapado de sangre menos del tercio superior, y si sólo se sangra durante un día, se trata de una menstruación poco abundante.
Aunque la compresa o el tampón no llegue a empaparse del todo, hay que cambiarlo al menos cada cuatro horas, aproximadamente. Puedes guiarte un poco tú misma llevando un calendario menstrual, o anotando los datos en tu diario.

Las hormonas

Filed under: Hormonas,La regla

Constantemente, dentro de la fábrica que es nuestro cuerpo, estamos produciendo las hormonas sexuales que, en cantidad diversa, establecen un ciclo menstrual regular. ¡El ardiente animal sexual que somos!
Son muchas cosas las que suceden en los diversos departamentos en funcionamiento de nuestra fábrica. Los más importantes son las glándulas endocrinas, situadas en el hipotálamo y la pituitaria, dentro del cerebro, y las de los ovarios. Éstas son responsables de la producción de hormonas y de la regulación de Jos ciclos. (En ocasiones, esta producción de hormonas interdepartamental se denomina «unidad hipotalámica-pituitaria-ová-rica» o bien «eje hormonal», o bien «esa cosa que tiene un nombre tan largo».)
Las glándulas endocrinas trabajan juntas enviando mensajes por medio de hormonas y estableciendo un «círculo de realimentación», lo cual significa que cuando desciende el nivel de una hormona se dispara la producción de otra, y cuando se dispara esa otra hace que descienda una distinta, de modo que el ciclo continúa un mes tras otro.
El círculo de realimentación funciona más o menos del siguiente modo: durante el ciclo, el hipotálamo produce hormona liberadora de gonadotropina (GnRII), la cual recuerda a la pituitaria que debe fabricar hormona luteinizante (LH) y hormona fo-liculoestimulante (FSH), la cual indica a los ovarios que liberen estrógeno y progesterona, que son hormonas reconocidas por el hipotálamo, el cual a su vez produce GnRH de nuevo… y todo se repite igual, con la misma secuencia, una y otra vez, como una pescadilla que se muerde la cola.

Las trompas de Falopio

Los daños ocasionados a las fimbrias o las adherencias causadas por infecciones, operaciones quirúrgicas o una endometriosis pueden afectar gravemente el funcionamiento normal de esos corpúsculos y ser causa de infertilidad. Pero el organismo es muy listo; se ha demostrado que la actividad de las fimbrias es tan intensa que son capaces de crear una ondulación que alcance al otro lado y recoger un óvulo del ovario derecho y transportarlo hasta la trompa izquierda, o viceversa, si una de las trompas está bloqueada. Eso sí que es moverse.
Por suerte, es más probable que las infecciones y las adherencias afecten al extremo ancho de la trompa, pero, por desgracia, cualquier cambio en el minúsculo diámetro interior de ésta puede incidir en la fertilidad o aumentar las posibilidades de un embarazo ectópico, en el cual un óvulo fertilizado se queda atascado en la trompa y empieza a crecer un embrión en el lugar donde no debe. (Otra cosa de mujeres que lleva el nombre de un hombre: las trompas de Falopio se llaman así gracias a un italiano del siglo xvi que se llamaba Gabriello Fallopio.)