Problemas menstruales

Muchas mujeres también sufren diarrea, necesitan orinar a todas horas, o incluso tienen náuseas; todo esto se debe a los espasmos reflejos en órganos cercanos.
El problema contrario puede deberse a un mal tono muscular del útero, acompañado de una fuerte hemorragia o «inundación» durante el período. Puede que haya una sensación de pesadez o congestión pélvica. La falta de tono muscular puede deberse a haber tenido numerosos embarazos, un parto reciente y problemas que impiden la adecuada contracción del útero, por ejemplo, fibromas, pólipos y adenomiosis.

Los cambios en el primer período

El primer período
El primer período suele llegar entre los 12 y los 13 años, pero se considera normal tenerlo entre los 9 y los 16. Este inicio de la menstruación se llama menarquia. (¿Que por qué se llama menarquia? Porque está en latín y, como sabes, los médicos lo adoran, casi tanto como los abogados y los herbolarios.) Sea como sea, el momento en el que una comienza a menstruar lo decide todo un conglomerado de factores, entre ellos los genes. Para empezar a tener períodos es necesario también seguir una buena alimentación, descansar el tiempo suficiente y practicar ejercicio moderado.
Resulta esencial mantener un peso normal (y ésta es la razón por la que la menarquia se ve retrasada artificialmente para muchas gimnastas, bailarinas de ballet y atletas que se están entrenando, que realizan ejercicio en exceso). Los períodos empiezan después de haber alcanzado unos 47,5 kilos de peso, y cuando ese peso corporal está formado entre un 26 y un 28 por ciento por grasa. Para que continúen los períodos, el peso debe permanecer por encima del nivel en el que se encontraba al llegar la primera menstruación. Obviamente, una no cae por debajo del peso que tenía al principio de la adolescencia a no ser que esté enferma de verdad.

Los andrógenos

Filed under: Hormonas

Los andrógenos son hormonas masculinas, que se encuentran de manera natural tanto en hombres como en mujeres. Guando los niveles de andrógenos son demasiado altos, como en el caso del síndrome de ovario poliquístico (SOP), pueden interferir con el ciclo menstrual y con las funciones ginecológicas. También puede ser causa de un aumento del vello, una voz más grave y un cuerpo más «hombruno», con pechos más pequeños y cintura más ancha.
La estrella de las hormonas masculinas es la testosterona. A lo mejor te sorprende saber que nosotras también tenemos un poco de ella. La testosterona es el andrógeno más fuerte y más abundante que se encuentra en la sangre de las mujeres normales. Una cuarta parte de ella se fabrica en los ovarios; otra cuarta parte, en las glándulas adrenales, y la otra mitad, en el organismo mediante la conversión de otras hormonas. En el músculo, la testosterona actúa directamente sobre los receptores de los andró-genos para surtir un efecto de promoción del crecimiento del mismo anabólico .