El alcoholismo y sus consecuencias

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Muchas son las causas por las que se comienza a tomar bebidas alcohólicas. Sólo uno es el camino que permite superarlas.

Cualquier persona puede hacerse alcohólica sin importar el sexo o la clase social.
Tomar unas copas ocasionalmente no tiene nada que ver con lo patológico.
Las consecuencias no sólo son físicas y psíquicas, sino también sociales. Por ejemplo, la mayoría de las muertes en accidentes automovilísticos se debe a conductores alcoholizados.
El alcohol es una sustancia de rápida absorción, que pasa casi instantáneamente a la sangre, de ahí la rápida manifestación de sus efectos (mareos, desinhibición, etcétera).
Un vaso de whisky tarda tan sólo cinco minutos en llegar a la sangre y viajar hacia el corazón, donde es distribuido a todo el organismo en un lapso de diez a treinta minutos.
Cuando el organismo no puede metabolizar la cantidad que de alcohol que se ingirió, comienzan a manifestarse los síntomas del alcoholismo. Una persona es alcohólica cuando el consumo se hace compulsivo, estableciéndose la adicción.
Una borrachera, según señalan los especialistas, puede producir la muerte, cuando el grado de alcoholemia sobrepasa los 5 gramos de alcohol por litro de sangre.
Los medicamentos tranquilizantes, el ayuno o la fatiga aumentan notablemente la sensibilidad y las consecuencias de un consumo excesivo de alcohol.
No se da de la noche a la mañana: es un proceso de crisis en el cual se encuentra al alcohol como única salida.
No es una enfermedad hereditaria. Sin embargo, bs especialistas afirman que la educación que se recibe en el entorno familiar -respecto a los ejemplos- es importante, ya que juega un factor preponderante en la adultez.
El alcoholismo es una enfermedad, del mismo modo que también lo es la diabetes o la hepatitis.
Algunos de los síntomas más comunes: beber a escondidas, mentir acerca de la cantidad que se bebe, falta de apetito, cambios bruscos de humor, insomnio continuado, temblores en las manos que desaparecen después de beber.
Los trastornos físicos que produce el alcohol en exceso son múltiples y dependen del grado de enfermedad en cada persona: • Aparato digestivo: ulceras, gastritis, cirrosis hepática, pancreatitis, hepatitis, etc.

• Sistema Nervioso: calambres, ceguera, desequilibrios, atrofia muscular, etc.

• Sistema circulatorio: disminución de las funciones del corazón, circulación defectuosa de la sangre, etc.
El alcoholismo es una enfermedad familiar: no sólo el alcohólico es quien padece la situación sino toda la familia.
Los especialistas enfatizan que una persona alcohólica no se cura, sino que puede controlarse y ser controlada.
Un alcohólico no es libre para dejar de beber, es un enfermo que sufre dependencia con el consumo de bebidas, pese a las consecuencias nocivas que esto le ocasiona, y de las que él -en la mayoría de los casos- es consciente.
Los mitos sobre los efectos y las propiedades del alcohol se diversifican y aumentan dependiendo de las culturas: el alcohol no posee vitaminas ni se debe ingerir en mayor cantidad cuando hace frío, no da fuerza ni virilidad, no es medicinal, etc. Se debe considerar una sustancia adictiva.

El alcohólico debe convencerse de que nunca más podrá beber sin caer nuevamente en la adicción.
Alcohólicos Anónimos es una organización mundial de alcohólicos recuperados, que actúa como grupo de ayuda.
Para estos casos, el apoyo es primordial, ya que según explican los profesionales no basta con el apoyo de la familia para ayudar al alcohólico: sino que toda la familia debe ayudarse mutuamente para derrotar este problema.