La endometriosis

El síndrome premenstrual.
La endometriosis y el síndrome premenstrual a menudo van juntos.
Cambios de humor:
Muchas personas que tienen endometriosis sufren episodios de depresión e irritabilidad. Entre los síntomas comunes se encuentran sentirse abrumada, e irritable; tener ganas de llorar; considerarse incapaz de nada y pensar que todo es demasiado para una; sentir un cansancio inexplicable c irritabilidad, y estar todo el tiempo «a la que salta».
Tal vez la ayuda de un profesional sea el mejor modo de hacer frente a esa «depresión reactiva», Puede que los herbolarios recomienden también tomar Hypencum per-foratum (hipérico), vitaminas del complejo B y hierbas sedantes comunes como Avena sativa (avena), Scutellariu laterifolia (escutelaria) y Passiflora incarriata (pasionaria).
Dolor:
El énfasis se pone menos en los analgésicos y más en las causas subyacentes del dolor. Todas las hierbas y otros remedios tratan la causa del dolor: desequilibrio de las prostaglandinas, espasmos del músculo uterino y reacciones inflamatorias. Los aceites de pescado son los que más efecto tienen sobre el dolor menstrual debido a un desequilibrio de prostaglandinas y leucotrinas. En algunos casos de endometriosis, una gran parte del dolor procede del intestino (retomaremos la cuestión más adelante).

Que es la endometriosis

¿Qué es?
Normalmente, el endometrio recubre el interior del útero y es expulsado, con el aspecto de sangre, durante cada menstruación. Cuando se tiene endometriosis, ese tejido endometrial empieza a crecer en otros lugares del cuerpo. Por lo general el endometrio no se va muy lejos, y se encuentra mayormente en la pelvis.
Uno de los principales problemas de la endometriosis es que las células endometriales que se encuentran donde no deben siguen intentando actuar como si estuvieran dentro del útero y se preparan por si acaso un óvulo deseara implantarse en ellas. Así que cada mes se multiplican, y luego pueden sangrar otra vez, lo cual provoca nuevos implantes y las hace aumentar de tamaño. Si pudiéramos ver los implantes endometriales, nos parecerían quistes de sangre oscura, razón por la que los médicos suelen llamarlos «quistes de chocolate» (aunque también es un misterio cómo después son capaces de mirar de frente una barrita de Tobleronc).
La endometriosis causa dolor porque esos quistes o implantes están creciendo donde no deben y ejerciendo presión, y hacen que se adhieran tejidos que no deberían adherirse, y provocan bloqueos donde no debe haberlos, principalmente en la pelvis y en todo el delicado armamento reproductivo que tenemos, como las trompas de Falopio, y por eso pueden producir infertilidad.
Pero tener endometriosis no significa que una automáticamente sea infértil, pues depende del grado del daño que hayan sufrido los órganos y de lo sigiloso que pueda ser el organismo para superarlo.
La endometriosis suele diagnosticarse después de mucho buscar qué es lo que está causando dolor o dificultades para quedarse embarazada.
Además, la endometriosis tiende a repetirse: aproximadamente la mitad de todas las mujeres que la padecen la desarrollan de nuevo al cabo de cinco años de tratarla con éxito.