Los quistes ováricos

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Los quistes fisiológicos se diagnostican mediante; una ecografía. Raramente requieren tratamiento, pero hay mujeres que desarrollan estos quistes de forma tan regular que se les sugiere que tomen la pildora como tratamiento para suprimir la ovulación.
Las tres estrategias comunes a seguir cuando se descubre un quiste son:
• extirparlo quirúrgicamente;
• aplicar tratamientos hormonales que puedan impedir que se formen ciertos quistes; o
• esperar a ver qué pasa.
Obviamente, el tratamiento depende de cuáles podrían ser las complicaciones para un tipo concreto de quiste si se deja sin tratar. Entre dichas complicaciones se encuentra la posible rotura, el retorcimiento del ovario, interferencia con la regularidad del ciclo, destrucción del tejido ovárico, la extensión del cáncer y la infertilidad.
Muchos quistes no requieren tratamiento alguno. Si el quiste es pequeño, y si lo más probable es que sea benigno y si se reabsorbe por sí solo, esperar a ver qué pasa es seguro, sobre todo en el caso de mujeres jóvenes que desarrollan quistes fisiológicos que normalmente se reabsorben al cabo de dos ciclos.
Pero cuando un quiste lleva presente más de dos ciclos, a menudo se recomienda la cirugía, porque los quistes benignos y no problemáticos no suelen durar tanto. Puede que se recomiende la pildora para quistes problemáticos y recurrentes o para algunos casos de síndrome de ovario poliquístico (SOP) porque impiden la ovulación, que es el origen de estos quistes ováricos. El uso prolongado de la pildora también se asocia con un menor riesgo de desarrollar un cáncer de ovario.