Calambres de la regla

Los suplementos de calcio y de magnesio a veces alivian los calambres de la regla. Toma la dosis que se recomienda en el prospecto. Por lo general, lo mejor es una mezcla de calcio y magnesio juntos.

Hierbas para el dolor menstrual

Hierbas para el dolor menstrual espasmódico o congestivo acompañado de estreñimiento y síndrome de colon irritable. Se puede emplear hierbas laxantes como la Cassia senna (sen de Alejandría), la Rhamnus purshiana (cascara sagrada) y el y Zoe barbadensis (áloe), pero a menudo agravan los espasmos del útero si se toman durante el período. Hay que tener cuidado con los laxantes que se adquieren en la farmacia y que contienen estos elementos, pues los efectos pueden ser más bien… violentos.

Problemas menstruales

Muchas mujeres también sufren diarrea, necesitan orinar a todas horas, o incluso tienen náuseas; todo esto se debe a los espasmos reflejos en órganos cercanos.
El problema contrario puede deberse a un mal tono muscular del útero, acompañado de una fuerte hemorragia o «inundación» durante el período. Puede que haya una sensación de pesadez o congestión pélvica. La falta de tono muscular puede deberse a haber tenido numerosos embarazos, un parto reciente y problemas que impiden la adecuada contracción del útero, por ejemplo, fibromas, pólipos y adenomiosis.

Para equilibrar las prostaglandinas

Para equilibrar las prostaglandinas:
• Suplementos de ácidos grasos esenciales, como el aceite de onagra o el aceite de Trientalis borealis. Una dosis de tres gramos de aceite de onagra contiene 216 miligramos de ácido linoleico y 27 gramos de ácido linoleico gamma (ALG), o el equivalente tomado a diario desde mitad del ciclo hasta el momento del período puede ser de utilidad para regular las prostaglandinas. Para que funcione, necesitarás vitamina B6 y zinc. También se puede modificar la dieta para aumentar la ingesta de ácidos grasos esenciales.
• Vitamina E: entre 100 y 600 Unidades Internacionales (UI) al día también pueden ayudar a equilibrar las prostaglandinas.

Deporte para estas mas linda

Consejos:

En resumen, ni deporte porque sí, indiscriminadamente, ni deporte absorbente, tipo competición. Un deporte adecuado a las características morfológicas de cada cual y practicado como distracción o juego, de forma periódica, pero no asidua.

Los cambios en el primer período

El primer período
El primer período suele llegar entre los 12 y los 13 años, pero se considera normal tenerlo entre los 9 y los 16. Este inicio de la menstruación se llama menarquia. (¿Que por qué se llama menarquia? Porque está en latín y, como sabes, los médicos lo adoran, casi tanto como los abogados y los herbolarios.) Sea como sea, el momento en el que una comienza a menstruar lo decide todo un conglomerado de factores, entre ellos los genes. Para empezar a tener períodos es necesario también seguir una buena alimentación, descansar el tiempo suficiente y practicar ejercicio moderado.
Resulta esencial mantener un peso normal (y ésta es la razón por la que la menarquia se ve retrasada artificialmente para muchas gimnastas, bailarinas de ballet y atletas que se están entrenando, que realizan ejercicio en exceso). Los períodos empiezan después de haber alcanzado unos 47,5 kilos de peso, y cuando ese peso corporal está formado entre un 26 y un 28 por ciento por grasa. Para que continúen los períodos, el peso debe permanecer por encima del nivel en el que se encontraba al llegar la primera menstruación. Obviamente, una no cae por debajo del peso que tenía al principio de la adolescencia a no ser que esté enferma de verdad.

Los andrógenos

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Los andrógenos son hormonas masculinas, que se encuentran de manera natural tanto en hombres como en mujeres. Guando los niveles de andrógenos son demasiado altos, como en el caso del síndrome de ovario poliquístico (SOP), pueden interferir con el ciclo menstrual y con las funciones ginecológicas. También puede ser causa de un aumento del vello, una voz más grave y un cuerpo más «hombruno», con pechos más pequeños y cintura más ancha.
La estrella de las hormonas masculinas es la testosterona. A lo mejor te sorprende saber que nosotras también tenemos un poco de ella. La testosterona es el andrógeno más fuerte y más abundante que se encuentra en la sangre de las mujeres normales. Una cuarta parte de ella se fabrica en los ovarios; otra cuarta parte, en las glándulas adrenales, y la otra mitad, en el organismo mediante la conversión de otras hormonas. En el músculo, la testosterona actúa directamente sobre los receptores de los andró-genos para surtir un efecto de promoción del crecimiento del mismo anabólico .

Esponjas

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Algunas personas se introducen esponjas marinas en la vagina durante el período. Aparte de la obvia dificultad a la hora de lavarlas, cambiarlas y desecharlas (¡sobre todo en un servicio público!), las esponjas marinas pueden contener bacterias, arena y polvo, por mucho que se laven. Si de verdad te preocupa el medio ambiente, deja en paz las esponjas marinas y únete a una organización que defienda la naturaleza.

El color y la consistencia de la sangre

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No te parezca extraño que un terapeuta naturista te pregunte de qué color es tu sangre menstrual, o si parece más fluida o más densa. A los terapeutas naturistas, esos datos a menudo les resultan de utilidad para diagnosticar y sugerir el tratamiento correcto con hierbas. (Encontrarás más detalles sobre hierbas medicinales en el capítulo «Terapias naturales».)
Los profesionales médicos muestran menos interés, porque no existe un amplio historial científico sobre el uso de este tipo de información. Sin embargo esto no hace que ninguno de los dos sistemas sea mejor ni más concienzudo; simplemente sucede que requieren distintas clases de información para ayudarse a la hora de recetar.
A continuación encontrarás una lista que puede servirte de guía. Sin embargo, estas señales deberían ir acompañadas al menos de otros dos síntomas de enfermedad antes de sospechar que estén relacionadas con un desorden o un trastorno.

La fase luteínica

Filed under: Fase luteínica

La ovulación va seguida de la fase luteínica. Esta etapa del ciclo toma su nombre del corpus luteum, lo que queda del folículo en el que se desarrolló el óvulo. El Corpus luteum, influido por el círculo de realimentación, ahora comienza a segregar cantidades cada vez mayores de progesterona y, tras un descenso inicial, niveles bastante constantes de estrógeno.
Dicha tase luteínica se corresponde con la fase secretora del en-dometrio. La progesterona y el estrógeno actúan juntas sobre el endometrio para transformarlo en un tejido «secretor» que va creando un grueso tejido rico en glucógeno, en el cual pueda anidar y desarrollarse un óvulo fecundado.
Si el óvulo no es fecundado, el corpus luteum se degrada tras su trabajo de dos semanas fabricando estrógeno y progesterona, y la producción hormonal desciende. Una combinación de factores, entre ellos los niveles hormonales, los cambios en la sangre y los tejidos y la actividad de las prostaglandinas, hace que el endometrio, que para entonces ya ha alcanzado su máximo grosor de unos S milímetros, degenere. Las contracciones uterinas lo ayudan a desprenderse en forma de menstruación. Bienvenida a la fase menstrual.