El interior de los ovarios

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Las estructuras microscópicas de cada ovario están cambiando constantemente. En todo momento durante el ciclo menstrual, existe una multitud de minúsculos óvulos, unos listos para ser expulsados hacia las trompas, otros preparándose, otros empezando y otros desintegrándose. Técnicamente hablando, el óvulo en desarrollo se llama folículo y el maduro se llama ovum. Un ovum tiene aproximadamente una séptima parte del tamaño de un punto. El plural de la palabra es ova.
El momento concreto en el que un óvulo comienza a madurar se desconoce. Hay quien opina que el óvulo empieza a desarrollarse varios ciclos antes de aquel en el que ovula (comienza su viaje). Otros creen que los óvulos empiezan a desarrollarse durante cambios obvios habidos en el ciclo anterior.
Varios de los folículos primordiales (óvulos en espera) comienzan a desarrollarse juntos, pero antes de que llegue el momento de la ovulación hay uno que se ha convertido en el folículo dominante, mientras que los demás degeneran. El folículo dominante produce el óvulo, el cual es recogido por las trompas de Falopio en el momento de la ovulación, normalmente 13 o 14 días después del último período.
El folículo dominante, con su óvulo dentro, crece a gran velocidad. El ovum se libera suavemente junto con un poco de fluido y no «revienta» del folículo de forma poco apropiada para una señorita, como se creyó en otro tiempo; ahora se piensa que las enzimas rompen poco a poco la pared folicular y ayudan a liberar al óvulo de su membrana.
La estructura que queda atrás, denominada corpus luteum, es el «cuerpo amarillo» que segrega estrógeno y progesterona al torrente sanguíneo. Ésta es, con mucho, la estructura más grande que contiene el tejido del ovario. Al cabo de unos 14 días, el cor-pus luteum desaparece, y aproximadamente un día después comienza el período. El viejo corpus luteum se transforma en un tejido cicatrizal conocido como corpus albicans. Los ovarios sanos contienen muchas de estas marcas.
Esto continúa sucediendo con una regularidad más bien tediosa durante muchos años, mientras una siga ovulando. Conforme se va acercando la menopausia, los folículos se vuelven menos sensibles a la estimulación hormonal y el organismo va fabricando menos hormonas. Los ovarios contienen menos óvulos en espera y, con el tiempo, ya ninguno de ellos será productivo.