Menstruacion abundante

Si no hay causas evidentes del período abundante, se hace un diagnóstico de menorragia funcional. Puede que el médico sugiera los tratamientos que exponemos a continuación, por lo general empezando por el principio de la lista y avanzando hasta solucionar el problema.

Estreñimiento

El mejor método, con mucho, para combatir el estreñimiento consiste en aumentar la cantidad de fibra y líquidos en la alimentación. Se incluye una sensata dieta con un elevado contenido de fibra.
El síndrome del colon irritable suele empeorar alrededor de la fecha del período y agravar el dolor menstrual; a veces incluso se confunde con éste. También se incluye una dieta para el síndrome de intestino irritable.

Calambres menstruales

Desequilibrio de las prostaglandinas
La causa de los calambres suele ser un desequilibrio en los niveles de prostaglandinas. No, no vamos a ponernos a hablar de ellas, pues son criaturas horriblemente complicadas (si quieres saberlo todo, consulta el apartado sobre las prostaglandinas del capítulo dedicado a las hormonas). Baste decir que son sustancias similares a las hormonas que se encuentran en la mayoría de los tejidos del organismo. Existen numerosas prostaglandinas diferentes que controlan varias funciones del organismo trabajando juntas como un equipo integrado. Guando las prostaglandinas están equilibradas, tendrás la regla sin problemas. Pero si hay un exceso de las que aumentan los espasmos musculares, sufrirás calambres menstruales.

Gimnasia para la belleza corporal

La práctica de un ejercicio físico, no sólo es’una diversión y un importante estabilizador psíquico, sino que puede influir de forma decisiva en la morfología estética del cuerpo. El pintor francés Edgar Degas supo captar con admirable precisión el grado de tensión de un ejercicio de ballet.

Gimnasia
Como concepto la gimnasia abarca un sentido muy amplio. Se habla de gimnasia formativa, de mantenimiento, correctiva, médica, utilitaria, deportiva, ornamental, etc. Aquí sólo nos referiremos a los tres primeros aspectos, y tan de pasada como la brevedad exige.
La gimnasia formativa es capital en las primeras edades. Puede entonces modificarlo todo y si está bien dirigida permite formar una silueta armónica y proporcionada, de acuerdo con las características de cada biotipo. Cuando estos resultados se han logrado, la gimnasia de mantenimiento, mediante un ejercicio proporcionado a cada edad y circunstancias vitales, conserva las proporciones y mantiene las posibilidades físicas. En cualquier caso en que el cuerpo no posea el equilibrio y armonía deseables, la gimnasia correctiva o postural puede mejorar el estado de músculos y articulaciones y recuperar las degeneraciones de otros tejidos.
El valor de la gimnasia como práctica natural para conseguir una armoniosa simetría de formas es primordial. A su eficacia une la influencia beneficiosa que ejerce sobre todo el organismo, la economía de medios, y la sencillez de la práctica. El hecho de que pueda ejercitarse sin el concurso de nadie es, no obstante, una ventaja y un inconveniente, porque exige una voluntad más firme y no ofrece las gratificaciones de un deporte, pongamos por caso.
Muy pocas nociones pueden bastar para introducir entre nuestros hábitos cotidianos la práctica de la gimnasia. En principio, un profesional competente en educación física debe conocer nuestro estado de salud y nuestra edad. Después es preciso un control periódico de los resultados. Cualquier libro sobre la materia puede proporcionarnos una serie de tablas de ejercicios adecuados al caso. Para este tipo de gimnasia no son apenas necesarios aparatos, a lo sumo, algunos muy elementales, como tensores, rulos o pedales. Eso sí: es precisa mucha constancia y buena técnica, y no olvidar algunos principios elementales cuya inobservancia puede provocar graves contratiempos. Citemos como principales: un orden racional en los ejercicios, empezando por los preparatorios o de calentamiento, para seguir con los de aplicación y terminar con los de recuperación; tiempos progresivos; control del esfuerzo en previsión de dolores musculares o articulatorios, o ante el aumento de la presión sanguínea —las pulsaciones no deben sobrepasar de 150 por minuto aire libre, en lo posible; control de la sudoración; estómago vacío, etc. Todas, observaciones muy simples, fáciles de adquirir y de seguir.

Un ciclo regular

Filed under: El Ciclo menstrual

Un ciclo regular depende de la ovulación y del equilibrio hormonal. Las dos cosas pueden afectar la una a la otra: la ausencia de ovulación modifica los niveles hormonales, y un desequilibrio hormonal puede interferir con la preparación para la ovulación.
La parte más variable del ciclo suele ser la fase folicular, el tiempo en el que se va desarrollando el óvulo. De adolescentes, muchas de nosotras hemos pasado meses ovulando de forma errática, cuando empezábamos a tener menstruaciones, mientras nuestro cuerpo intentaba establecer una «comunicación» regular entre las hormonas para mantener en funcionamiento el círculo de realimentación. Podemos imaginarnos las partes del círculo hormonal como miembros dispersos de una banda y armados de walkie-talkies: «Hola, ovarios, contesten por favor.» «Aquí el hi-potálamo.» «Dejen libre la línea, estoy intentando hablar con los ovarios. Cambio.» «Roger, ¿tengo que hacer algo?» «¿Qué? ¿Quién es Roger?» «¿Quién es usted?» «Estrógeno, creo.» «¿Alguien sabe cuánto tiempo falta para volverse folicular?», y así sucesivamente.
Con el tiempo, todas las partes consiguen sacar adelante la función conjunta, pero en esa edad también es más fácil que el es tres o los cambios confundan el juego hormonal e interrumpan la regularidad del ciclo. Una ovulación errática da lugar a que se «adelante» o se «retrase» el período.
Conforme nos vamos acercando a la menopausia, es posible que también tengamos un ciclo irregular, debido a que se fabrican menos óvulos y a que el círculo de realimentación hormonal se vuelve más lento, de manera que la ovulación no se dispara con tanta regularidad o, al final, no ocurre en absoluto. También el estrés puede interferir en la regularidad de los ciclos alrededor de la época de la menopausia.

El saco de Douglas

El saco de Douglas es un espacio potencial que hay entre el recto y la parte posterior de la pared vaginal. (¿Quiénes eran esos tipos que decidieron poner sus nombres a partes del cuerpo de las mujeres? No sabemos quién fue Douglas, pero la palabra resultaría mucho más femenina si se llamara «el bolsito de Lolita», o algo así.) El saco de Douglas está revestido por el peritoneo. Es un lugar común para una endometriosis. Si se sufre una infección pélvica, el material infectado suele acumularse ahí.