Gimnasia para la belleza corporal

La práctica de un ejercicio físico, no sólo es’una diversión y un importante estabilizador psíquico, sino que puede influir de forma decisiva en la morfología estética del cuerpo. El pintor francés Edgar Degas supo captar con admirable precisión el grado de tensión de un ejercicio de ballet.

Gimnasia
Como concepto la gimnasia abarca un sentido muy amplio. Se habla de gimnasia formativa, de mantenimiento, correctiva, médica, utilitaria, deportiva, ornamental, etc. Aquí sólo nos referiremos a los tres primeros aspectos, y tan de pasada como la brevedad exige.
La gimnasia formativa es capital en las primeras edades. Puede entonces modificarlo todo y si está bien dirigida permite formar una silueta armónica y proporcionada, de acuerdo con las características de cada biotipo. Cuando estos resultados se han logrado, la gimnasia de mantenimiento, mediante un ejercicio proporcionado a cada edad y circunstancias vitales, conserva las proporciones y mantiene las posibilidades físicas. En cualquier caso en que el cuerpo no posea el equilibrio y armonía deseables, la gimnasia correctiva o postural puede mejorar el estado de músculos y articulaciones y recuperar las degeneraciones de otros tejidos.
El valor de la gimnasia como práctica natural para conseguir una armoniosa simetría de formas es primordial. A su eficacia une la influencia beneficiosa que ejerce sobre todo el organismo, la economía de medios, y la sencillez de la práctica. El hecho de que pueda ejercitarse sin el concurso de nadie es, no obstante, una ventaja y un inconveniente, porque exige una voluntad más firme y no ofrece las gratificaciones de un deporte, pongamos por caso.
Muy pocas nociones pueden bastar para introducir entre nuestros hábitos cotidianos la práctica de la gimnasia. En principio, un profesional competente en educación física debe conocer nuestro estado de salud y nuestra edad. Después es preciso un control periódico de los resultados. Cualquier libro sobre la materia puede proporcionarnos una serie de tablas de ejercicios adecuados al caso. Para este tipo de gimnasia no son apenas necesarios aparatos, a lo sumo, algunos muy elementales, como tensores, rulos o pedales. Eso sí: es precisa mucha constancia y buena técnica, y no olvidar algunos principios elementales cuya inobservancia puede provocar graves contratiempos. Citemos como principales: un orden racional en los ejercicios, empezando por los preparatorios o de calentamiento, para seguir con los de aplicación y terminar con los de recuperación; tiempos progresivos; control del esfuerzo en previsión de dolores musculares o articulatorios, o ante el aumento de la presión sanguínea —las pulsaciones no deben sobrepasar de 150 por minuto aire libre, en lo posible; control de la sudoración; estómago vacío, etc. Todas, observaciones muy simples, fáciles de adquirir y de seguir.

Posibles causas de Insuficiencia de estrógeno

La deficiencia de vitamina A hace que disminuya el estrógeno. Se puede incrementar los niveles comiendo más betacaroteno, presente en las verduras y frutas de color naranja, amarillo y verde. (Tomar suplementos de vitamina A no es seguro durante el embarazo.)
• Los antibióticos reducen sustancialmente el número de bacterias del sistema digestivo necesarias para convertir el estrógeno en una forma más activa para uso del organismo. El yogur y las leches fermentadas pueden mejorar con el tiempo las colonias de bacterias del intestino, pero es mejor evitar los antibióticos, salvo en el caso de infecciones severas.
• El exceso de ejercicio reduce los niveles de estrógeno en la sangre, y puede ocasionar una interrupción de la menstruación y disminuir la densidad ósea.
• Fumar altera el metabolismo del estrógeno, de modo que se fabrica más estrógeno inactivo. Si fumas, sufrirás una deficiencia relativa de estrógeno y tendrás una menopausia más temprana y un mayor riesgo de sufrir fracturas de huesos.

Si el medico percibe que existe un problema, probablemente recetará la pildora anticonceptiva o una terapia hormonal sustitutiva (TUS). La pildora se explora a fondo en el apartado «Fármacos» del capítulo «El enfoque médico». La THS se trata con todo detalle en el apartado «La menopausia» del capítulo «En la recta final».

La reserva común de estrógenos

Filed under: Hormonas

Alude a la gama de estrógenos de la que dispone el organismo. Son muchos los factores que tienen efectos estrogénicos que pueden proceder de fuera del organismo. Entre ellos se encuentran los fitoestrógenos producidos por las plantas, que son beneficiosos; y los mucho más peligrosos «estrógenos ambientales», que se consumen en forma de hormonas añadidas a los alimentos o en forma de contaminantes alimentarios, como los pesticidas. Todos estos distintos tipos de «estrógenos» pueden llevar a cabo en el organismo actividades similares a las de los estrógenos.
Un efecto estrogénico es el causado por cualquier sustancia que posee la capacidad de conectar con un receptor de estrógeno. Hay que decir, francamente, que los receptores de estrógenos son bastante estúpidos, y que con frecuencia aceptan toda sustancia que tiene una similitud molecular con el estrógeno que fabrica el organismo, aunque se trate de un pesticida químico.
Los receptores pueden verse monopolizados por sustancias parecidas a los estrógenos, procedentes de plantas, que no tienen un efecto estrogénico muy fuerte. Esas sustancias, por así decirlo, han acaparado la mayor parte de las plazas de aparcamiento de los estrógenos, y los estrógenos más fuertes, los fabricados en el interior del organismo, incapaces de encontrar las plazas de aparcamiento que precisan, no pueden acudir a su puesto de trabajo y realizar su labor.
De esta forma, el cuerpo puede estar expuesto a una combinación más débil de estrógenos. Antes de la menopausia, esto puede ayudar a protegernos contra los desórdenes relacionados con el exceso de estrógeno.
Después de la menopausia, cuando ya no producimos tanto estrógeno dentro de nuestro cuerpo porque nuestros ovarios se han «jubilado», los estrógenos de las plantas o las hierbas estro-génicas pueden ayudar a llenar las plazas de aparcamiento vacías y a dar un nuevo impulso a nuestra agotada «reserva común de estrógenos».

Coágulos

Filed under: Coágulos

Los coágulos en general indican un flujo excesivo, y se forman cuando los factores anticoagulantes que normalmente se encuentran en la sangre menstrual no son capaces de mantener ésta en estado fluido.
La presencia de coágulos podría indicar la necesidad de seguir un tratamiento con hierbas para mejorar el tono uterino y reducir el flujo.

Un ciclo regular

Filed under: El Ciclo menstrual

Un ciclo regular depende de la ovulación y del equilibrio hormonal. Las dos cosas pueden afectar la una a la otra: la ausencia de ovulación modifica los niveles hormonales, y un desequilibrio hormonal puede interferir con la preparación para la ovulación.
La parte más variable del ciclo suele ser la fase folicular, el tiempo en el que se va desarrollando el óvulo. De adolescentes, muchas de nosotras hemos pasado meses ovulando de forma errática, cuando empezábamos a tener menstruaciones, mientras nuestro cuerpo intentaba establecer una «comunicación» regular entre las hormonas para mantener en funcionamiento el círculo de realimentación. Podemos imaginarnos las partes del círculo hormonal como miembros dispersos de una banda y armados de walkie-talkies: «Hola, ovarios, contesten por favor.» «Aquí el hi-potálamo.» «Dejen libre la línea, estoy intentando hablar con los ovarios. Cambio.» «Roger, ¿tengo que hacer algo?» «¿Qué? ¿Quién es Roger?» «¿Quién es usted?» «Estrógeno, creo.» «¿Alguien sabe cuánto tiempo falta para volverse folicular?», y así sucesivamente.
Con el tiempo, todas las partes consiguen sacar adelante la función conjunta, pero en esa edad también es más fácil que el es tres o los cambios confundan el juego hormonal e interrumpan la regularidad del ciclo. Una ovulación errática da lugar a que se «adelante» o se «retrase» el período.
Conforme nos vamos acercando a la menopausia, es posible que también tengamos un ciclo irregular, debido a que se fabrican menos óvulos y a que el círculo de realimentación hormonal se vuelve más lento, de manera que la ovulación no se dispara con tanta regularidad o, al final, no ocurre en absoluto. También el estrés puede interferir en la regularidad de los ciclos alrededor de la época de la menopausia.

El saco de Douglas

El saco de Douglas es un espacio potencial que hay entre el recto y la parte posterior de la pared vaginal. (¿Quiénes eran esos tipos que decidieron poner sus nombres a partes del cuerpo de las mujeres? No sabemos quién fue Douglas, pero la palabra resultaría mucho más femenina si se llamara «el bolsito de Lolita», o algo así.) El saco de Douglas está revestido por el peritoneo. Es un lugar común para una endometriosis. Si se sufre una infección pélvica, el material infectado suele acumularse ahí.