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Beneficios de los masajes a los bebes y como hacerlos

Cuando haces un masaje a tu bebé estableces una relación muy estrecha y especial con él que repercute en su buen desarrollo físico y emocional. En la India, las madres untan con aceite a su hijo, se sientan en el suelo con las piernas cruzadas, y lo acomodan en su regazo, acariciándolo y masajeándolo mientras le cantan.

Este tipo de masaje es muy suave y relajante, y está cargado de un componente emocional que lo hace muy especial. En este artículo te proponemos usar estas técnicas orientales para hacer masajes a tu bebé y te contamos los beneficios de dar masajes a los bebés.

 

Masajes para estimular el desarrollo de tu bebé


Los especialistas coinciden al afirmar que las personas que más capacitadas están para hacerlos son los padres, precisamente por el vínculo afectivo que les une al bebé. De hecho, seguro que más de una vez tu bebé se ha beneficiado de tus caricias.

Con algunas nociones más, que te pasamos a explicar con la ayuda de expertos en el tema, tu bebé se beneficiará todavía más de estos masajes.

El beneficio más claro del masaje es, sin duda, el psicológico.

Mediante el masaje podrás establecer una comunicación muy estrecha y especial con tu bebé, porque, como dice Rosa María Palacios “el órgano primordial de bebe masajes como hacerloscontacto con el exterior que posee el bebé es el tacto, y a través de él entiende y aprende muchas cosas”. “Además -continúa diciendo-, diferentes estudios han demostrado que sin tacto no se puede vivir. Es fundamental: los mamíferos prefieren el contacto con algo que les transmita calor, antes que el propio alimento”.

Los masajes a tu bebé ayudarán a relajarle, a reforzar vuestro vínculo afectivo y a que duerma mejor.

La suave presión que, mediante el masaje, la madre ejerce sobre el pequeño cuerpo de su hijo refuerza la relación entre ambos y permite que el bebé sea más receptivo, más comunicativo.

Dolores Guix lo explica así: “los bebés que reciben masajes se relacionarán mucho mejor con los demás. Se ha comprobado que estos bebés se convierten en adultos más cariñosos y comprensivos “.

Rosa María Palacios considera que los efectos del masaje, desde el punto de vista psicológico, son aún más profundos: “el niño aprende el principio del respeto mutuo, porque es él quien decide si desea o no el masaje, cómo y cuándo lo desea.

Esta decisión influye muy positivamente en su desarrollo emocional, porque empieza a tomar sus propias iniciativas y a comprobar que son aceptadas. Todo ello redunda en su autoestima, porque el bebé se siente seguro y aceptado”.

 

Estimulación temprana para bebés: ¿Cómo hacerla?


Para activar la circulación de tu bebé: Da “pasitos” con tus dedos por la planta de su pie.

Después, desliza tus pulgares desde el talón hasta los dedos del pie. Masajea cada dedo. Desliza tus manos desde la parte superior del muslo hasta el talón.

También para la circulación. Da “pasitos” sobre la palma de sus manos con la punta de tus dedos. Arrastra los pulgares desde la muñeca hasta los dedos. Cierra tus manos alrededor de su brazo y haz movimientos de “vaciado” desde el hombro hasta la muñeca.

Para relajar a tu bebé. Masajéale la espalda, deslizando las palmas de las manos por su piel desde su nuca hasta la cintura, con movimientos en línea recta. Después, da “pasitos” con la punta de los dedos. Mientras lo haces, no dejes de hablarle en tono cariñoso.

Para estimular el instinto de “agarrar”, que desaparece con la edad, apoya tu dedo en el talón de su pie y verás cómo el bebé relaja los dedos, extendiéndolos. Si lo pones detrás de sus dedos, éstos se contraen: es un ejercicio para recién nacidos.

 

como hacer masaje a un bebe

 

¿Cómo hacer un masaje a tu bebé?


Antes de hacer un masaje a tu bebé es muy importante que tomes consciencia de qué significa ese momento.

Los dos, tanto tú como tu bebé, tenéis que estar dispuestos a disfrutar del masaje con la máxima tranquilidad.

No olvides que se establece una relación similar a cuando le das el pecho. No se trata sólo del masaje en sí, sino de todo lo que le rodea: mimos, arrullos, miradas…

Lo ideal es hacer el masaje una vez al día, en un entorno tranquilo y con un ambiente caldeado, donde el bebé pueda permanecer desnudo, estirado en una superficie blanda -en tu cama es perfecto-, o sobre tu regazo.

Para hacer los masajes se emplean  aceites, especialmente el de almendras dulces, que es muy suave y agradable. Pero también puedes utilizar otros, como el aceite de lavanda, el de caléndula o el de sésamo: son agradables y tienen efectos tranquilizantes en tu bebé.

Si el niño está contento, empezaremos a masajearle los pies y las piernas y continuaremos por el abdomen, la espalda y la cabeza. Por su actitud, sabrás si el masaje le está resultando gratificante: si tu bebé empieza a llorar, es mejor que lo dejes para otro momento.

Si no confías en tu instinto para dar un masaje a tu bebé, y quieres ganar seguridad, puedes asistir a las clases que organiza la Asociación Española de Masaje Infantil.

 

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