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La pigmentación natural de la piel y sus patologías

Qué cliente, a partir de los 50 años, no se le ha quejado de esas manchas pardas antiestéticas que aparecen poco a poco por nuestra piel.

Las manchas pueden ser causadas por pigmentación natural o por la presencia de melanocitos.

Se sabe, por ejemplo, que las manchas pardas son el resultado de una disfunción de los melanocitos. Se sabe asimismo qué es lo que las agrava: el sol, algunos productos foto-sensibilizadores.

En este artículo te expondremos la pigmentación natural de la piel y sus patologías principales.

 

La pigmentación natural


La pigmentación natural resulta de la producción permanente de melaninas por esas células situadas en la base de la epidermis, llamadas melanocitos.

Esa síntesis es aumentada por la acción de los UVB, dando como resultado el bronceado, debido a una sobreproducción puntual y uniforme de las melaninas. La melanogénesis (síntesis de melanina) hace intervenir un aminoácido específico temado tirosina, y un enzima estimulante conocida por tirosinasa.

Bajo la influencia de la tirosinasa, la tirosina se transforma en dona-quinona, la cual se divide en eumelaninas (melaninas negras) y feomelaninas (melaninas rojas), cuya interacción define el fototipo (pelirrojo, rubio, castaño, negro).

Las melaninas sintetizadas por los melanocitos son transportadas en forma de pequeñas vesículas llamadas melanosomas, que liberan los granos de melaninas en los queratinocitos de las capas superiores de la epidermis. Esa despigmentación se elimina seguidamente por descamación de la capa córnea.

 

Las pecas, o efélides


Aparecen a causa de las exposiciones al sol durante la infancia y, de forma particular, en personas rubias o pelirrojas, de piel clara.

Las efélides son pequeñas manchas amarillentas, rojizas o pardas, que aparecen preferentemente en las partes del cuerpo expuestas de la epidermis (rostro, hombros, manos) y se intensifican después de las exposiciones al sol.

 

Las manchas hormonales


Los estrógenos tienen una actividad pigmentadora que provoca el aumento de la actividad de los melanocitos, así como una mayor sensibilidad a los ultravioleta en algunas zonas, como el rostro, las areolas de los senos y en la línea que va del ombligo al pubis.

El paño, o cloasma, aparece en forma de “manto” pigmentado del rostro, que se extiende casi siempre de forma simétrica hasta la frente y las mejillas, preferentemente en mujeres de pelo castaño y piel morena natural.

Esa pigmentación se acentúa al tomar el sol y desaparece generalmente de forma espontánea durante los meses que siguen al parto. No obstante, ciertas manchas pueden persistir y reaparecer al exponerse nuevamente al sol. El mismo fenómeno puede producirse, aunque de forma más atenuada, si se toman anticonceptivos estroprogestativos.

 

Las manchas pardas


Las manchas pardas distribuyen su pigmentación de forma anárquica localizada.

Como todas las células de los seres vivos, las células que forman los melanocitos también están programadas para madurar y envejecer.

No obstante, los melanocitos sufren también los efectos del medio ambiente: variaciones térmicas, irradiaciones UV crónicas o accidentales, traumatismos mecánicos o químicos, que provocan la multiplicación anárquica o modificaciones metabólicas de los melanocitos.

Las manchas de pigmentación son el resultado de una disfunción de los melanocitos, las células productoras de la melanina. Según su naturaleza, son consecuencia de trastornos diferenciados. Estas manchas, al envejecer, las llamamos manchas pardas.

 

Patologías de la piel


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La inflamación de la piel


Las inflamaciones de la piel pueden adquirir distintas expresiones según la persona en la que se presenten. En este apartado hablaremos de la inflamación de la piel y de aquellos ingredientes y consejos útiles para intentar paliarla.

Y cabría preguntarse por qué de repente tanto revuelo ante un problema, que, a primera vista, no parece competencia de la cosmética. La razón puede encontrarse en el carácter mismo de esta inflamación.

Las últimas investigaciones tienden a demostrar que existe un tipo de inflamación de la piel subclínica, es decir una inflamación imperceptible a simple vista, que se produce ante ciertas agresiones de moléculas procedentes del exterior, a un nivel inaccesible al ojo humano. Una inflamación que, a largo plazo y si se repite con frecuencia, podría ocasionar estragos en la piel.

Sin duda el funcionamiento de la piel y sus reacciones ante agentes externos ha contribuido a que los científicos se detengan más en este tipo de fenómenos. Sin embargo, no sería de extrañar que la mayor sensibilización sobre el deterioro de nuestro medio ambiente haya desempeñado también un papel importante a la hora de crear productos “barrera”, productos capaces de protegernos frente a agresiones externas cada vez más violentas.

Así pues, cabe esperar que en los próximos años proliferen en cosmética más y más productos multifuncionales que hidraten, renueven, regeneren, calmen, contengan SPF agentes antioxidantes, antiinflamatorios y etc., etc.

Pero cuanto más eficaz sea la cosmética, más beneficios aporte y a medida que actúe más y más en profundidad, habría que saber si la dejarán evolucionar, acercarse a un terreno próximo al de la medicina. Y en caso de que no sea así ¿Qué hacer?, ¿detenerse en la investigación?. La respuesta está, por el momento, indecisa.

 

Piel con psoriasis


Los mecanismos que regulan la renovación de la epidermis fallan en la zona afectada por la lesión de la psoriasis, por razones todavía mal conocidas.

La renovación se efectúa demasiado rápidamente (en 8 horas en lugar de 21), porque las células básales se dividen con excesiva rapidez y las células resultantes de estas divisiones avanzan a gran velocidad hacia la superficie.

Debido a este hecho, su maduración se ve perturbada y no llega a su fin: los núcleos permanecen en las células córneas. Estas últimas no se fijan sólidamente entre ellas y se descaman muy rápidamente.

A esta alteración de la barrera cutánea vienen a añadirse fenómenos inflamatorios subyacentes, con dilatación de los capilares de la dermis.

Estas anomalías sólo se manifiestan en algunos puntos y en zonas que normalmente se frotan o rascan (fenómeno de Koebner), o bajo la influencia de factores desencadenantes.

 

Cáncer de la piel


La epidermis es un epitelio, es decir, un tejido (1) formado por células (los queratinocitos) estrechamente unidas entre sí y apiladas en 4 capas (epitelio llamado estratificado).

Los melanocitos los encontramos como células basales formados por:

(1) Tejido: conjunto de células con una misma estructura y que participan en una misma función.
(2) Estas células son llamadas “espinosas” porque presentan en su periferia unas prolongaciones citoplásmicas múltiples.

 

Los dos grupos de cánceres cutáneos:

Epiteliomas

Epiteliomas baso-celulares:

  • Su origen se sitúa en las células basales que se encuentran en la epidermis.
  • Son los más frecuentes (90%)
  • No presentan gravedad alguna: malignidad local.

Epiteliomas espino celulares:

  • Se originan a partir de las células espinosas del cuerpo mucoso de Malpigio.
  • Se producen frecuentemente sobre una queratosis actínica.
  • Posibilidad de extensión (metástasis)

 

Melanomas

  1. de extensión superficial:
    • Son los más frecuentes (80%).
    • Pronóstico variable en función de la fase de precocidad del tratamiento.
    • Sobrevienen frecuentemente en una piel sana, rara vez sobre un nuevo ya existente.
  2. nodular súbito:
    • Por suerte son poco frecuentes, pues sólo representan el 10% de los melanomas.
    • Se caracterizan por la rapidez de la fase vertical de extensión.
    • Muy mal pronóstico.

 

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