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Psicología de la Memoria: Ejercicios para entrenarla

Hace una década, una de cada diez personas que habían cumplido los 50 y tres de cada diez de las que habían entrado en los 60, tenían problemas de memoria. Hoy, la estadística ha cambiado y casi dos de cada diez-personas entradas en los 50 y cinco de cada diez mayores de 60, padecen el mismo problema.

Los neurólogos empiezan a alarmarse porque a sus consultas llegan jóvenes, incluso niños, con importantes problemas de concentración e incapacidad para recordar hechos recientes. Gracias a nuestra memoria tenemos recuerdos, conocimientos, historia…

En resumen, sin memoria, la vida no sería tal. Debemos conocerla, otorgarle importancia y cuidarla.

Te presentamos qué es la memoria y ejercicios y consejos psicológicos para entrenarla y cuidarla.

 

La memoria: ¿Qué es?


Desde el sentido común la memoria es apenas una forma de nombrar la capacidad de recordar o la habilidad para retener datos. Sin embargo, las neurociencias la ubican en el centro del conocimiento:

La memoria es el proceso psicológico que trabaja la adquisición, almacenamiento y evocación de todo tipo de información, complejo proceso sin el cual no es posible hablar, escribir, amar ni ejecutar los actos más sencillos, como servir un café o andar en bicicleta.

Cada una de estas acciones involucra un tipo distinto de memoria, que según el contenido se clasifican en memoria de aprendizaje, de orientación, de procedimiento, episódica o semántica y según el tiempo de adquisición, memoria de corto o largo plazo.

Además, existe una memoria automática: para hablar, usted no necesita pensar cómo se llama cada cosa que nombra; sin embargo, esos términos que están siempre latentes, aparecen en su conciencia automáticamente, sin que realice ningún esfuerzo especial.

Y, por último, existe una memoria afectiva, a la que le han dedicado infinidad de páginas y canciones la literatura y la música. “Recordar es volver a pasar por el corazón “, poetizó el uruguayo Eduardo Galeano y ¿Quién no recuerda aquello de “… en la vida hay amores que nunca pueden olvidarse…”

“Nosotros hablamos de memorias, en plural, porque implican a todos los contenidos que aprendemos v archivamos, para usarlos en el momento necesario. Ya que están presentes en todos nuestros actos, decimos que la vida es un continuo hacer memorias”. Define el neuroquímico argentino Iván Izquierdo, investigador de la Universidad de Río Grande do Sul, en Brasil.

Durante años, el mecanismo fisiológico de la memoria fue un secreto escondido en la caja negra del cerebro. En los preliminares del nuevo siglo, la ciencia arrojó suficiente luz como para describir el mecanismo de la memoria en todos sus niveles.

El engranaje opera al modo de una cadena con articulaciones verdaderamente complejas. La secuencia se inicia en las sensaciones y percepciones que captan los sentidos y que transmiten sus mensajes a diversas zonas del sistema nervioso central.

Este almacena entonces la información, que queda archivada al servicio de cualquier acción posterior, así sea motora o visual y que a veces -más o menos frecuentemente- no podemos recuperar.

 

Problemas de memoria


Se conoce que la memoria se puede ejercitar y mejorar, sin importar la edad que se tenga.

¿Es la tercera vez que cierra la puerta con las llaves adentro y termina saltando por la ventana?

¿Perdió el hilo de la conversación porque se detuvo a analizar una mancha en el techo?

¿No recuerda el nombre de su suegra?

No desespere, que no todo está perdido. Antes de autocondenarse deténgase a radiografiar los pormenores de sus fallas de memoria, y muy probablemente compruebe que el culpable de sus olvidos involuntarios -y de los otros- no es la oxidación cerebral sino un número muy definido de motivos como falta de atención, distracción, tristeza, falta de motivación o exceso de trabajo, entre otros.

Existen distintos recursos y estrategias que permiten agilizar la memoria, mejorar la performance evocadora, aumentar la capacidad de almacenamiento de información y refrescar su archivo mental, tal vez excesivamente recargado o un poco polvoriento por el desuso.

Salvo casos de enfermedad neurológica -que no constituyen el tema de esta nota- la falta de memoria no es una falla de la inteligencia. Sin embargo, como opina la especialista francesa Monique de Verdilhac en su libro “Utilice su cerebro al cien por cien” , “la mala calidad de la memoria sí puede provocar que se estanque la inteligencia, es decir, la limita”.

Aunque goza de prestigio y consenso, la creencia según la cual el aprendizaje tiene fecha de inicio y de culminación, se trata de un mito.

Sea cual sea su edad puede entrenar su memoria. Siempre hay posibilidades de salpicar con un poco de aire renovador el espacio de las adquisiciones intelectuales y sumar conocimiento a las capacidades ya instaladas. El primer paso, sin embargo, es convencerse de que esto es posible. El segundo, eliminar tensiones, relajarse y gozar de la recuperación de la memoria perdida.

Pero antes de ingresar en el terreno de las herramientas superadoras para mejorar los resultados, le proponemos un breve pero necesario recorrido por el costado más teórico de los mecanismos profundos de esta función cognitiva tan importante que se llama… ¿Cómo se llamaba? ¡Ah, sí!, la memoria…

¿Por qué nos traiciona la memoria?


Por fatiga: Cuando uno vive sometido a presión lo habitual es que, mientras realiza un acto, ya esté planificando el siguiente. ¿O no te ha ocurrido alguna vez que, estando aún en el trabajo, ya estás organizando la compra que necesitas para la cena? Delante de situaciones así nuestro cerebro requerirá usar la atención dividida para procesar la información de ambos temas, del trabajo y la cena. Dividir la atención la disminuye y hace que no nos centremos en un tema en concreto.

Trastornos del sueño: Nuestro cerebro y memoria se mantienen activos mientras dormimos. En el sueño REM, la etapa del sueño profundo, nuestra memoria se activa para organizar y almacenar la información que hemos adquirido durante el día. Para consolidar nuestra memoria necesitamos dormir bien.

El tabaco: A pequeñas dosis, la nicotina puede ser un estímulo intelectual. Pero a grandes, altera la capacidad de memorización.

El alcohol: Los que beben para olvidar, finalmente, lo consiguen. El alcohol afectará a nuestra memoria influyendo en la cantidad y la calidad de la información que logra procesar y almacenar.  De ahí que, tras la borrachera, muchos no recuerden nada.

La cafeína: Café, coca-cola… A pequeñas dosis pueden ayudar al cerebro a hacer su trabajo. Sin embargo, cuando se toman en exceso producen ansiedad, estrés y fatiga.

ejercicios-entrenar-memoria

 

Ejercicios de memoria


La gimnasia cerebral y ponla a hacer ejercicio: Al igual que el rendimiento muscular mejora con la actividad física adecuada, el cerebro también requiere cierto entrenamiento para conservar al cien por cien todas sus funciones.

A partir de los 30 años, nuestro número de neuronas empieza a decrecer. Pero eso no es pretexto para no conservar una buena memoria.

De hecho, la actividad cerebral disminuye más lentamente si acostumbramos a hacer trabajar al cerebro. Como si se tratara de un músculo, la memoria se puede entrenar.

 

Ejercicios para hacer entre dos personas. Los resultados en ningún caso significan un diagnóstico, que siempre tiene que quedar en manos de un profesional.

Ejercicio 1: Cada uno escribe diez palabras en sendos trozos de papel y luego se los muestra, de a uno, al otro; que a su vez le muestra los que él escribió. Luego, cada uno hace una lista con todas las palabras que recuerda (lo óptimo, obviamente, serán 20 palabras). Lentamente se incorporan más palabras, mejorando la técnica.

Ejercicio 2: Uno le pide al otro que enumere productos de supermercado, ropa, animales, verduras o lo que prefiera. Es un ejercicio sencillo y de apariencia inocente, pero es una buena gimnasia mental.

Ejercicio 3: Uno nombra diez objetos cualquiera y el otro debe repetirlos. Cuando ya no recuerda más, comienza a facilitarle pistas que favorecen la evocación. Por ejemplo, si la palabra es “cabeza”, la ayuda será “es para apoyar el sombrero”.

Ejercicio 4: Uno de los participantes coloca sobre una mesa cinco, diez o veinte objetos, sin que el otro espíe. Quien tiene la memoria bajo riguroso control examinador se toma todo el tiempo que necesite para incorporarlos mentalmente y después los tiene que nombrar. Realice el ejercicio sistemáticamente y compare resultado?

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