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El sol, la piel y el sistema inmune

El sol puede favorecer el aspecto de tu piel y contribuir en su cuidado si se regula la forma en la que se toma el sol. Además, la luz solar puede aportarte propiedades y efectos beneficiosos a tu sistema inmunitario reforzándolo. Te lo explicamos a continuación.

El sol y el sistema inmune


El sol ejerce un efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario:

Aunque hasta el momento presente no se hayan explicado los mecanismos que entran en juego, se sabe que los rayos ultraviolados disminuyen las reacciones inflamatorias y atenúan las alergias de contacto.

Por ello tomar el sol es recomendable. Siempre con protección solar, evitando las horas de mayor incidencia de los rayos uva y tomándolo con moderación. Tomar el sol ayuda a mejorar el sistema inmunitario, incentivando su correcto funcionamiento.

 

Antidepresivo natural


El sol es un antidepresivo natural:

¡Cuando brilla el sol, sube la moral!

Los sabios explican esta acción euforizante por la disminución de la secreción de melatonina bajo la influencia de la luz visible. Una excesiva cantidad de esta sustancia produciría nostalgia y la luz destruiría aquella.

Hay una forma peculiar de depresión observada particularmente en los Países Escandinavos, en mujeres que rondan los treinta, que se trata por fototerapia con ayuda de lámparas fluorescentes que emiten una luz idéntica a la del sol en verano.

Ese estado depresivo hace su aparición en otoño, alcanza su punto álgido en invierno y empieza a remitir en primavera. La luz se dirige hacia los objetos observados por la enferma, promoviendo que el cuerpo de la persona deprimida se beneficie de los efectos de las luces.

Por ello, el sol es un antidepresivo natural, aumentará nuestros niveles de serotonina. Si estás deprimida no te encierres y te alejes del sol, tómalo una hora al día y notarás sus efectos positivos en el estado de ánimo.

 

sol sistema inmune

 

Los rayos del sol


El sol nos envía unas irradiaciones complejas, que son filtradas por la capa de ozono de la atmósfera antes de que lleguen a la tierra.

El ozono:

  • El ozono es un gas cuya molécula está formada por 3 átomos de oxígeno (03). El oxígeno sólo posee dos moléculas (02).
  • El ozono forma una capa gaseosa que cubre el planeta en una extensión de varios kilómetros en las capas altas atmosféricas.
  • Su máxima concentración se sitúa a 25 kms de altitud.
  • La capa de ozono sufre variaciones cíclicas.

No se trata de una tapadera, sino más bien de una inmensa nube que se estira, se extiende, se concentra o se diluye. Sin embargo, desde 1970 se ha constatado que ese velo protector contra las radiaciones nocivas emitidas por el sol se desgarra sobre ciertas zonas del globo, creando una situación preocupante, sobre todo para nuestra piel.

Las irradiaciones solares en la piel


Con longitudes de onda comprendidas entre 280 y 380 nanómetros (1nm = 1 millonésima de mm) los rayos ultraviolados A y B  no penetran a demasiada profundidad en la piel.

Sin embargo, son destructores y causan lesiones celulares, puesto que son muy energéticos.

Las irradiaciones emitidas por el sol se componen de un raudal de partículas elementales cargadas de energía, llamadas fotones.

Los fotones “vibran” y se desplazan formando una onda.

La longitud de onda es la distancia que separa 2 puntos idénticos de una irradiación.

• Cuanto más corta es una longitud de onda, más cargada de energía está y, por consiguiente, es más peligrosa.
• Cuanto más grande sea esa longitud de onda, más profundamente penetrará en la piel.

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